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Elixir Detox: Un jugoso negocio

En menos de un año, esta startup ha ido creciendo alrededor de los jugos y sus beneficios para la salud.
Elixir Detox: Un jugoso negocio
Crédito: Depositphotos.com
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En cuestión de meses, Bárbara Rico, fundadora de Elixir Detox, pasó de hacer jugos en su cocina a producirlos de forma masiva en una planta industrial. Y de llevarlos en su coche para entregarlos a domicilio, a emplear una flotilla de 15 motociclistas para hacer las entregas.

La emprendedora vivió dos años en Nueva York, donde se hizo asidua a la jugoterapia –una forma de eliminar las toxinas en el organismo, a base de la ingesta exclusiva de zumos–. A su regreso a México, en mayo de 2013, comenzó a preparar estas bebidas en su casa para consumo personal, porque no halló en el país a nadie que los produjera en forma comercial.

No pasó mucho tiempo para que la práctica de Bárbara generara interés entre familiares y amigos, quienes le hicieron sus primeros pedidos. La inversión inicial fue de $20,000 y sirvió para comprar el equipo básico: un extractor de jugos, botellas genéricas y etiquetas.

Lo que inició como un pasatiempo adquirió entonces visos de negocio. Pero su trampolín fue una mención de la marca en una revista femenina de circulación nacional. Luego vinieron publicaciones sucesivas en medios de target similar, que le dieron aún más exposición, y la demanda estalló. Para entonces ya se habían subido al carro del emprendimiento Gilles Suberville, su esposo y Lucía Lobeira, una amiga.

Al operar desde casa, los emprendedores tuvieron la ventaja de que casi no había costos fijos de qué preocuparse. El modelo de Elixir Detox consiste en el pago por adelantado de un programa de desintoxicación que dura entre tres y 10 días. Cada día se entregan seis jugos frescos y sin conservadores, por lo que es necesario enviar la mercancía una noche antes del consumo. Esto generó un ciclo de flujo de efectivo favorable, que permitió que después de la inversión inicial, la empresa financiara su operación con el dinero que cobraba por anticipado. El reto ahora era producir y entregar los jugos diariamente a una clientela creciente.

Desde el inicio la demanda fue tan grande que en tan sólo un par de meses la cocina –su centro de producción– fue insuficiente para almacenar los insumos y la producción. El lugar estaba lleno de frutas y vegetales por la mañana y jugos por la tarde. “Después de nuestra casa pasamos a una cocina más grande”, cuenta Bárbara. El nuevo sitio era rentado y la producción de jugos no entorpecía la rutina doméstica. No obstante, en poco tiempo, ese lugar también les quedó chico.

Elixir se enfrentó al “reto típico de una compañía que experimenta un crecimiento muy acelerado. Cuando creces tan rápido en la demanda, tienes problemas porque no te da tiempo de tener procesos adecuados o la capacidad de manufactura ya no te da (para satisfacer la demanda)”, comenta Jaime García, consultor en Victoria 147, una aceleradora de negocios con la que trabajan los emprendedores.

Voy corriendo y no me freno 

En agosto del año pasado, los emprendedores decidieron dedicarse al proyecto de tiempo completo. Obtuvieron capital de amigos y parientes (hoy ocho socios en total) para poner en marcha una planta de producción en Naucalpan, Estado de México, donde se mudaron en noviembre.

La inversión contempló el diseño y registro de una botella –para mantener a raya a los imitadores–, así como un inventario de no perecederos, que incluyó botellas, tapas, etiquetas, cajas y hieleras. Otra parte fue para una prensa hidráulica que, por medio de alta presión, extrae en frío los jugos de la materia prima, evitando la pérdida de nutrientes (a causa de calor u oxidación).

La industria de jugos frescos tiene barreras bajas de entrada, reconocen los emprendedores, que pronto encontraron emuladores. Por eso, decidieron enfatizar sus diferenciadores. Por ejemplo: recetas de jugos diseñadas con asesoría de expertos en salud. “Hay una investigación detrás de cómo se elaboran”, subraya Lucía.

Además, la startup se esfuerza por comunicar que sus programas de jugoterapia buscan el bienestar. También se deja en claro que no se trata de dietas para bajar de peso, sino un método para “que tu cuerpo respire a base de puros nutrientes de frutas y verduras”, apunta Bárbara.

Otro diferenciador son las entregas diarias, algo que garantiza efectividad y frescura, y que la clientela valora. Cuando había que entregar una docena de jugos al día, el reto era manejable. Pero al alcanzar la cifra de 200 productos diarios, la logística tomó un giro complejo. Lucía, Bárbara y Gilles hallaron la solución en una alianza con una empresa mediana de mensajería. De este modo, Elixir cuenta ahora con 15 rutas de repartidores en moto y dos camiones para otro tipo de entregas.

Y el negocio no ha dejado de crecer: en sólo cinco meses los emprendedores habían alcanzado el crecimiento pronosticado para dos años, por lo que tuvieron que hacer una ampliación. Actualmente Elixir produce en una planta de 350 metros cuadrados y emplea a 17 personas de manera directa. Distribuye sus jugos en el Distrito Federal, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, Toluca y Cuernavaca. Su apuesta a futuro es llegar a 20 ciudades.

En apenas un año, su oferta y capacidad logística le han valido a este emprendimiento una clientela estable: seis de cada 10 consumidores hacen un nuevo pedido y el 10% ha adquirido el hábito de recurrir a la jugoterapia durante tres días al mes.

Estos resultados se han dado sin inversión en publicidad. Además de la recomendación de boca en boca, la marca se ha beneficiado de que algunas celebridades (como Belinda, Cecilia Suárez, Luis Gerardo Méndez , Luis García y Jorge Nava, entre otros), se han convertido –de forma espontánea– en sus entusiastas y activos promotores en redes sociales. Ello representa el mejor aval para Elixir Detox: “si lo recomiendan, es porque ven los beneficios y creen en él”, concluye Gilles.