Growth 2016

Apuesta por el financiamiento colectivo

Norman Müller, de Fondeadora, y otros expertos te dicen cómo aprovechar el crowfunding para conseguir los recursos que necesitas para emprender y crear una comunidad de fans enamorados de tu negocio.
Apuesta por el financiamiento colectivo
Crédito: Luz Montero
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Norman Müller estará en el evento Entrepreneur Growth 2016 este 11 de agosto. Si quieres estar ahí, regístrate aquí.

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Pichón, un restaurante itinerante que ofrece sus servicios en los locales de otros negocios cuando estos se encuentran normalmente cerrados, decidió unir esfuerzos con un proveedor de materia prima para rehabilitar una chinampa abandonada en Xochimilco, la zona lacustre al sur de la Ciudad de México.

Yolcan, el proveedor, es una pequeña empresa dedicada a desarrollar proyectos de agricultura sostenible. El plan en cuestión permitiría volver a cultivar hortalizas en un terreno de 2,400m2, mismas que serían vendidas a algunos restaurantes de la metrópoli, incluido Pichón. La inversión necesaria era de $88,000.Para obtener los recursos, Pichón lanzó una campaña de recaudación a través de Fondeadora, una plataforma en Internet para financiamiento colectivo o crowdfunding, que permite a los usuarios aportar dinero de forma voluntaria a un proyecto determinado, normalmente a cambio de una recompensa, ya sea un bien o servicio, definido por el emisor de la campaña y en función del monto otorgado. En términos fiscales, la transacción es equivalente a una operación de comercio electrónico entre el dador y el receptor de los fondos, con la plataforma como intermediario.

A fines de 2012, luego de cuatro meses, la campaña recaudó $90,800; esto es 103% de su meta original. Con los recursos fue posible limpiar la chinampa y preparar la tierra, elaborar fertilizantes orgánicos, trazar las camas del terreno y comprar las semillas. La recompensa por una contribución mínima de $200 era una bolsa de algodón orgánico con el logo del restaurante, mientras que la aportación máxima por $15,000 daba derecho a una cena privada para seis personas, cocinada por Kenny Curran, el chef de Pichón.

De esta manera, el restaurante itinerante consiguió apoyar a un proveedor estratégico por medio del financiamiento colectivo. Desde el principio la intención de la alianza fue sembrar productos poco comunes en México para Pichón, como lacinato –una variedad de col– o rutabaga –un tipo de nabo–. Hoy, el restaurante envía a Yolcan listas de productos “que nos interesan y ellos empiezan a experimentar a ver si se da bien”, explica Niki Nakazawa, socia de Pichón. “No es únicamente lo típico (aquello que siembran), sino que traen semillas orgánicas de distintos lados”.

Para Yolcan, que actualmente es proveedor de más de media docena de restaurantes, el crowdfunding “fue muy benéfico, nos hizo consolidar vínculos con Pichón y acceder a un tipo de fondeo que no conocíamos”, comenta por su parte Lucio Usobiaga, su director. A escala global, el crowdfunding es un modelo que vive un auge. En 2012, el volumen global recaudado por medio de las plataformas alcanzó US$2,700 millones, distribuidos entre proyectos, negocios y emprendedores en todo el mundo, de acuerdo con el reporte Crowdfunding en México: Cómo el poder de las tecnologías digitales está transformando la innovación, el emprendimiento y la inclusión económica, publicado por el Fondo Multilateral de Inversiones o Fomin, del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta industria es aún muy joven en México, aunque está ganando popularidad y tiene todo para crecer. Según la recién creada Asociación Mexicana de Crowdfunding (AMC), en casi tres años las cinco plataformas que forman parte de esta organización han recibido más de 15,000 proyectos (no necesariamente todos se han publicado ni fondeado) y entregado recursos por más de $50 millones. Además, tienen 206,000 usuarios registrados.

Este modelo de financiamiento representa una opción atractiva para los emprendedores debido al difícil acceso a capital en el país. Ello, sumado a las altas tasas de adopción de las redes sociales, permite prever un crecimiento espectacular. La AMC calcula que en 2019 el mercado potencial de este sector será de $45,500 millones.

A cada quien su crowdfunding  

Este modelo es, en esencia, una forma de recaudación de recursos para todo tipo de proyectos –ya sea con un perfil empresarial, social o artístico– que se beneficia de Internet a través de una plataforma que toma prestados componentes de sitios de comercio electrónico y las redes sociales. La persona u organización que busca fondos (el emisor) publica una campaña donde explica quién es, qué quiere hacer, cuánto dinero solicita, en qué lapso necesita conseguirlo y qué beneficios o recompensas ofrece a quienes decidan fondearlo. Los usuarios, registrados en cada página de fondeo, optan por una campaña y le aportan dinero vía plataformas como PayPal, su tarjeta de crédito o incluso, depósito bancario.

Hay dos tipos de financiamiento colectivo: el crowdfunding no financiero, que consiste en donaciones puras (sin nada a cambio) o con recompensas; y el financiero, que recauda capital a cambio de pagar un interés (es decir, por medio de un préstamo) o una participación en la empresa (o sea, otorgando acciones de la compañía al inversionista).

Según el estudio del Fomin antes citado, el primero “suele ser el más apropiado para el desarrollo de la idea emprendedora o para probar la demanda de mercado de prototipos de productos donde las necesidades son menores a US$50,000, mientras que el crowdfunding financiero es más adecuado para las pequeñas empresas que se encuentran al inicio y en las primeras etapas de crecimiento, cuyas necesidades de financiamiento van de US$50,000 a US$1 millón”.

El crowdfunding financiero, sin embargo, aún requiere una serie de adecuaciones regulatorias para masificarlo. Esto implica fundamentalmente dos cosas: por un lado, legalizar que los emprendedores puedan usar herramientas digitales –básicamente Internet– para distribuir y comunicar públicamente una ronda de inversión de capital; y por otro, abrir la puerta a inversionistas no calificados (uno calificado, de acuerdo con la Ley del Mercado de Valores, gana alrededor de $2.5 millones al año) para que “todos tengamos acceso a las mejores oportunidades de inversión y no sólo los ricos”, señala José Villatoro, director general de Crowdfunder, una plataforma de financiamiento colectivo basado en acciones.

No hay un límite en el monto que un emprendedor puede recabar a través de este modelo. Machina, un fabricante de ropa y accesorios con tecnología, que vende una chamarra que hace música y desarrolló el prototipo de una mochila para ciclistas con iluminación led, recaudó en 2012 y 2013 más de US$100,000 entre dos campañas que lanzó en Idea.me, una plataforma latinoamericana de fondeo colectivo, y la estadounidense Kickstarter, para desarrollar sus productos.

Pero los recursos son sólo una parte del beneficio para un proyecto cuando lanza una campaña. “Es impresionante la cantidad de noticias (generadas) sobre el producto durante los 30 días que duró la campaña”, dice Antonio Machina, cofundador y director creativo de la marca de ropa tecnológica, refiriéndose específicamente a su experiencia en Kickstarter, pionera en este sector y que puede presumir proyectos con fondeo que superan US$5 millones y uno que incluso alcanzó US$10.2 millones. “Es una comunidad grande la que se mueve alrededor de eso y te contactan medios, distribuidores, ingenieros, mucha gente”, añade. Cabe señalar que para hacer una campaña en dicha plataforma, hay que estar dado de alta como empresa en Estados Unidos.

Más allá de lo económico, este modelo permite probar y validar tu producto o servicio; es decir, “si está bueno o no”, comenta Pía Giudice, directora de Operaciones de Idea.me. “Es como una investigación de mercado mucho más barata, si lo aprovechas”. Asimismo, otro aspecto interesante es la oportunidad de comunicar y difundir tu proyecto. “Te da una visibilidad que con un crédito otorgado por un banco no tendrías”, apunta.

Todo es válido durante una campaña de crowdfunding. Por tanto, conviene crear expectativa entre tu red de contactos antes del lanzamiento para que la campaña gane tracción desde el comienzo. También puedes acercarte a medios de comunicación para difundir tu esfuerzo de recaudación, hacer pláticas en universidades –como lo hizo Machina– y hasta organizar fiestas.

Considera que el buen arranque de la campaña es crítico: “si consigues 10% de tu fondeo, tienes 85% de probabilidad de que tu proyecto sea exitoso”, asegura Norman Müller, codirector de Fon-deadora. Y explica la razón: “si le metes las ganas y la comunicación para conseguir este primer 10%, significa que, uno, tienes el empuje para lograrlo y, dos, tu proyecto es interesante y la gente se va a sumar”.

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