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Magnolia Bakery llega a México

Después de 18 años, esta marca famosa por sus cupcakes llega a nuestro país con productos frescos y una increíble experiencia sensorial.
Magnolia Bakery llega a México
Crédito: Depositphotos.com
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Magnolia Bakery abrió por primera vez en 1996 en Greenwich Village, en la ciudad de Nueva York. Las antiguas dueñas, Jennifer Appel y Allysa Torey, comenzaron haciendo cupcakes y poco a poco adquirieron popularidad entre los clientes. En 1999, Jennifer terminó la sociedad y dejó el negocio a Allysa. No fue sino hasta 2006 que ésta les vendió a Steve Abrams y a su esposa la licencia de la marca.

Hoy, después de tantos años, abre la tienda número 19 en la Ciudad en México en la colonia Polanco. “Estamos emocionados de traer la experiencia Magnolia Bakery a México y de compartir nuestros postres, así como los productos del menú de comidas ligeras, el cual incluye una selección de especialidades locales. El empresario afirma que después de esta primera sucursal espera se abran varias más en el país. "Pero no hay que adelantarnos, es fácil ser ambicioso y matar el negocio. Queremos asegurarnos de movernos inteligente y metódicamente antes de lanzarnos”, sostiene.

Además de la capital mexicana, tienen presencia en Nueva York, Chicago y Los Ángeles, en Estados Unidos, y en ciudades como Beirut, Kuwait, Dubái, Abu Dhabi, Doha, Tokio y Moscú. En un futuro cercano abrirán otras sucursales en Arabia Saudita, China (Hong Kong), Singapur y Brasil (Sao Paulo).

En un principio, no contemplaban la expansión internacional del negocio. Esa idea cambió hace aproximadamente cinco años cuando la reconocida tienda departamental Bloomingdale's se acercó con la idea de expandirse a Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Entonces le propusieron a Abrams llevarse también Magnolia Bakery, otra marca icónica neoyorkina a esa lejana ciudad.

“Al final, resultó que esa tienda fue tan exitosa que tuvimos que cambiar nuestro plan de negocios por completo. Ahí fue cuando muchas personas se nos acercaron para ver si queríamos franquiciar el modelo”, comenta el emprendedor.

La apuesta inicial fue concentrarse en el Medio Oriente, debido a que ya tenían gente capacitada, la distribución de los productos era más fácil y conocían la cultura. Pero ahora decidieron apostar también por América Latina. 

“Los franquiciatarios mexicanos fueron de los primeros que se acercaron a nosotros para abrir una tienda Magnolia. Siempre estuvieron en contacto, pero por problemas con la marca no pudimos hasta ahora”, afirma el dueño de la pastelería. “Nunca hemos estado interesados en subfranquiciar, por lo que este par de hermanos tiene la licencia para todo el país. De esa forma puedo tener una relación más personalizada con cada uno de mis franquiciantes”, agrega.

Una experiencia inolvidable

Abrams recuerda que entrar a la pastelería por primera vez lo llevó de regreso a su juventud, cuando vivía en Greenwich Valley. Y es que Magnolia es una marca 100 por ciento experiencial y sensorial, pues los olores dentro de la pastelería (ya que todo se prepara ahí mismo) buscan recordar a los clientes las recetas que añoran de su infancia. Sin embargo, este acierto mercadológico fue una casualidad: en la primera tienda que abrieron tenían que hacerlo porque el espacio era reducido y no había opción. En la actualidad, esto da cierto valor al negocio porque involucra todos los sentidos. Algo que encanta a los consumidores.

Otro de los objetivos de la tienda es ser una marca celebratoria, buscando ser parte de la vida de las personas y crecer con ellas desde que nacen hasta que tienen nietos, por ejemplo en bautizos, cumpleaños, bodas, baby showers, entre otros eventos. Steve afirma que los cupcakes son los que atraen a la gente, pero son otros detalles los que hacen que todos regresen.

No obstante, la popularidad de esta marca recae en que se ha vuelto parte de la cultura popular estadounidense apareciendo en películas como “El Diablo Viste a la Moda” y “Mi novia secreta”, y en series de televisión como “Saturday Night Live”, “Modern Family” y “Sexo en la Ciudad”. Esto porque desde un principio se dieron a conocer como una marca de lujo aspiracional, donde el diseño de la tienda y la calidad de los productos van de la mano.

“El crecimiento es lento, sobre todo porque la metodología es complicada en este modelo. Es muy fácil debilitar una marca cuando creces, por eso hay que dar pasos pequeños. Si quieren emprender, no se rindan. Ser un emprendedor es difícil y el fracaso llegará, es un aprendizaje continuo pero vale la pena”, concluye.