Finanzas

¿Qué préstamo te conviene?

Descubre las fuentes de recursos a las que puede acceder tu empresa, de acuerdo con su nivel de desarrollo.
¿Qué préstamo te conviene?
Crédito: Depositphotos.com

Para la mayoría de los negocios, financiarse es un proceso continuo, prácticamente interminable. Y aunque básicamente existen dos opciones para hacerlo –crédito o capital–, las fuentes y las condiciones son variadas y dependen de la etapa de desarrollo en la que la empresa se encuentre.

En el caso de la deuda, hay que tener siempre en mente que tarde o temprano los recursos deben regresar a quien los prestó, pues se trata de dinero que no es del negocio y, por lo tanto, tiene un costo –el interés–, mismo que debe pagarse junto con el capital. Por otro lado, cuando se habla de una inversión de capital, se trata del precio que un inversionista paga para obtener un porcentaje de las acciones de la compañía. El dinero, en este caso, equivale al valor convenido para entrar al negocio.

Mientras que al contratar crédito el control de la empresa sigue siendo de quien lo solicita, cuando se hace una inyección de capital no hay un compromiso de regresar el dinero que se recibe. A cambio, sin embargo, el inversionista que pone los recursos se vuelve copropietario de la empresa y adquiere el derecho de recibir una fracción de las utilidades.

Un trampolín para crecer

“Un crédito bien utilizado puede ser un trampolín para tu crecimiento”, dice Víctor Calderón, director general de ArCcanto, una firma de asesoría financiera especializada en Pymes. Pero cuidado: independientemente del nivel de madurez de tu empresa, antes de contratar un préstamo, es fundamental que evalúes si las proyecciones de los flujos de efectivo, las ventas y los costos futuros te permitirán pagar el interés y el capital en el periodo de tiempo que durará el crédito.

Dicha duración varía considerablemente según el tamaño de la organización, ya que hay préstamos de corto plazo que se pagan en tres meses, accesibles para un negocio pequeño; y de largo plazo –que cuando se trata de fondos combinados de diferentes instituciones financieras se llaman créditos sindicados– que pueden ser a plazos de 10 ó 15 años.

También debes considerar que usualmente, para ser sujeto de crédito, una empresa necesita un respaldo, que se conoce como garantía. Hay varios tipos: hipotecaria (un inmueble), prendario (como un coche), un aval (que respondería en caso de que el solicitante del crédito incumpla en los pagos), y –poco común– una garantía prendaria líquida (dinero que uno deja en prenda, con la ventaja de que genera un interés favorable para el solicitante a lo largo de la vida del crédito).

Más allá de que los recursos se requieran para, por ejemplo, la compra de maquinaria, la adaptación de un local o el pago de la nómina, “lo que hay que analizar es qué tan productivo será ese crédito para tu empresa en el momento en que lo vas a conseguir, sin importar la etapa del negocio”, afirma Ernesto Gómez, director de Mercadotecnia de Finmex. Es decir, es esencial determinar con el mayor grado de certidumbre posible que cuando esos recursos prestados se pongan a trabajar a favor del negocio, será posible pagarlos de regreso –más sus respectivos intereses– y que la empresa se quede con el activo generado.

Por lo anterior, prestar a un proyecto en ciernes –que carece de flujos y cuyas proyecciones son meramente teóricas o carecen de una base histórica que las sustente– conlleva mayor riesgo para una institución financiera que dar un préstamo a compañías que ya operan y tienen números que los respalden.

Por eso, las puertas de los bancos suelen estar cerradas para emprendedores y pequeños negocios, pues es muy diferente que una persona con una idea busque un crédito para echar a andar su proyecto –constituirlo, registrar su marca y tener el capital de trabajo para los primeros seis meses–, a que una empresa grande lo haga. Entran en juego las cantidades y el uso del recurso. De hecho, la banca descarta cualquier negocio que solicite crédito si éste tiene menos de dos años de antigüedad.

Sin embargo, aunque limitadas, las opciones de crédito para emprendedores y empresas en etapa temprana existen. La fuente más común son familiares, amistades e individuos que creen en el proyecto. Si lo que se quiere es conseguir un préstamo formal, lo ideal es contratar uno que dé un periodo de gracia.

Las instituciones de crédito tienen diferentes opciones. Finmex, por ejemplo, no toma en cuenta la antigüedad del negocio y más bien pone especial atención en el detalle de la planeación financiera, la verosimilitud de las proyecciones y en cómo el emprendedor justifica que podrá pagar el préstamo.

Bancomer, por su parte, tiene un crédito para negocios con menos de dos años de operación que se gestiona a través de una incubadora autorizada por la Secretaría de Economía (SE). El emprendedor debe hacer el proceso de incubación y desarrollar un plan de negocios, que autoriza la incubadora para después llevarlo a un comité de crédito en la SE. Si se aprueba, presta –con seis meses de gracia– hasta $500,000 a empresas tradicionales (comercio y servicio) y hasta $1.5 millones a proyectos de tecnología avanzada.

“Hacer las cosas de este modo nos da un poco de certidumbre”, comenta Mario Marín, director de Negocios Pyme de BBVA Bancomer. “La experiencia de incubación le hace entender al emprendedor para qué usará el dinero (prestado) y, sobre todo, la obligación y responsabilidad de pagarlo”, agrega.

Bancomer también maneja otra opción para emprendedores: por medio de la evaluación de un perfil psicométrico, en el que se analizan sus habilidades, ética de negocio, inteligencia y personalidad, la institución determina su capacidad y voluntad de pago y, a partir de ello, define si el solicitante es sujeto de crédito. El interesado debe estar dado de alta en Hacienda y tener un domicilio físico para poderlo visitar. En caso de que el emprendedor no pueda comprobar ingresos, el préstamo es hasta por $25,000; si se trata de alguien que sólo tiene una idea, se le otorga una tarjeta micronegocio –para usar un crédito revolvente– con el mismo tope. Y si es un negocio en marcha –con menos de dos años– que demuestra ingresos, el banco puede prestarle cantidades mayores con base en su capacidad de pago.

Además, hay opciones de préstamos vía Internet a través de plataformas como Konfío, Kubo Financiero y Prestadero, que dan créditos en el rango entre $2,000 y hasta $250,000, según el sitio, con tasas entre 9 y 60% anual. O bien, los créditos personales en bancos que cobran una tasa a partir de 30%.

En el caso de empresas grandes, la banca se divide en tres segmentos, que describe Víctor Calderón, de ArCcanto:
- Banca comercial, que atiende a aquellas que venden más de $1 millón y menos de $50 millones al año. Cobra tasas desde TIIE + 5% hasta TIIE + 12 por ciento.
- Banca de empresas, que da servicio a negocios que venden entre $50 millones y menos de $500 millones. Cobra tasas entre TIIE + 2.5% hasta TIIE + 5 - 6 por ciento.
- Banca corporativa, para empresas con ventas mayores a $500 millones. Sus tasas de interés son menores a la TIIE + 2.5 por ciento.

Ojo: la TIIE o Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (una referencia para diversos instrumentos y productos financieros, tales como tarjetas de crédito) estaba a alrededor de 3.3% a finales de julio.

Fondos a mí

Por otro lado, cuando se trata de recaudar capital en etapas tempranas, además de los amigos y familiares existen los inversionistas ángeles. Otra opción son las plataformas de crowdfunding como Ideame, que permite recaudar recursos vía Internet a cambio de recompensas a los fondeadores; o Crowdfunder, que a cambio ofrece acciones de la empresa.

Si lo que pretendes lograr es la inversión por parte de un fondo, es fundamental que consideres los beneficios adicionales al dinero que un inversionista de este tipo te podría traer, tales como contactos, conocimiento de la industria y buenas prácticas de gestión. Que una startup consiga estos recursos dependerá en buena medida del potencial del proyecto y, sobre todo, de la capacidad de ejecución que el inversionista perciba en el emprendedor.

Para una empresa más grande, es necesario que el fondo considere que a través de mejoras operativas y administrativas el negocio puede volverse más eficiente y crecer al grado de lograr los rendimientos que se están buscando.

Un fondo de capital emprendedor (conocido en inglés como venture capital) compra acciones de una empresa con alto potencial, pero que carece de una marca posicionada, institucionalización y probablemente rentabilidad operativa y las conserva de siete a 10 años con la intención de obtener una tasa de retorno de por lo menos el 40% anual al momento de venderlas.

Por su parte, un fondo de capital de crecimiento (conocido en inglés como private equity) invierte a partir de US$10 millones en compañías más maduras, con posicionamiento de marca, altas ventas, equipo de gestión comprobado y probablemente rentables, buscando un retorno de por lo menos el 20% anual.

En cualquiera de los dos casos, para un emprendedor es importante conocer bien la tesis de inversión de los fondos, comenta Juan Manuel Alvarado, director de Funders to Founders, un fondo de capital emprendedor. No todos los fondos son iguales. La tesis de inversión de un fondo indica, por ejemplo, en qué sectores y cuánto invierte, qué tipo de compañías le interesan y cuáles son sus opciones para salir de la empresa.

A continuación, identifica en qué etapa se encuentra tu negocio para conocer qué fuentes de financiamiento tienes disponibles:

Startup

Etapa de arranque de operaciones en la que partes de la idea y el desarrollo de un prototipo, que podría surgir de una incubadora de empresas. Generalmente, este periodo corresponde a los primeros tres años de vida de un negocio, tiempo en el que éste ya se ha constituido, se han registrado sus marcas o se está en proceso de hacer ambas cosas, y ya comienza a facturar. Es la etapa en la que hay mayor mortandad de negocios: sólo uno de cada 10 sobrevive. Por lo mismo, los planes son a corto plazo.
Empleados: entre 1 y 25.
Ventas: entre US$100,000 y US$5 millones anuales.
Fuentes de financiamiento:
- Amigos, fans y familia.
- Inversionistas ángeles.
Fondos de capital emprendedor: entre US$50,000 y US$2 millones.
Crédito para emprendedores y específico (para maquinaria, capital de trabajo, líneas de crédito revolvente para compra de activos de trabajo) a una tasa a partir de 13% anual y hasta alrededor de 30% anual.
Créditos personales con una tasa a partir de 30% anual.

Etapa temprana o en desarrollo

El negocio ya es reconocido en el mercado por el producto o servicio que ofrece y ya funciona siguiendo un organigrama que establece jerarquías, es decir, ha comenzado un proceso de institucionalización. Los objetivos son tanto a corto plazo como a mediano plazo. La empresa ya genera ingresos pero no necesariamente utilidades y cuenta además con indicadores de desempeño que le permiten hacer comparaciones con ejercicios anteriores. En esta etapa el proyecto podría entrar a una aceleradora de empresas.
Empleados: entre 25 y 100.
Ventas: entre US$5 millones y US$20 millones anuales.
Fuentes de financiamiento:
- Amigos, fans y familia.
- Inversionistas ángeles.
Fondos de capital emprendedor: entre US$2 millones y US$10 millones.
Crédito específico (para maquinaria, capital de trabajo, líneas de crédito revolvente para compra de activos de trabajo) otorgado por Sofomes a una tasa entre de 13% y 9% anual.

Crecimiento

Por su facturación, la empresa ya se considera mediana o grande y es rentable. Su operación está consolidada y su tamaño dificulta replicar los crecimientos acelerados de etapas previas, por lo que se consideran como alternativas de crecimiento una fusión o adquisición, al igual que la entrada a nuevos mercados. La planificación ya abarca un horizonte de largo plazo y el organigrama de la organización es robusto. El negocio posee activos fijos que pueden servir como garantía para un préstamo.
Empleados: entre 100 y 300.
Ventas: entre US$20 millones y US$100 millones anuales.
Fuentes de financiamiento:
- Capital privado: entre unos US$10 millones y US$150 millones.
- Crédito específico otorgado por bancos a una tasa entre 9% y 5% anual.

Consolidación

El negocio ha adquirido tal dimensión que se vuelve interesante para los inversionistas. Ante este apetito, la empresa puede salir a Bolsa mediante una Oferta Púbica Inicial (IPO, por sus siglas en inglés). Este perfil le vale condiciones sumamente favorables para seguir financiándose. Las alternativas de crecimiento incluyen una fusión o adquisición, al igual que la entrada a nuevos mercados o el lanzamiento de nuevas líneas de negocio. El organigrama ya incluye equipos de trabajo para atender cada área del negocio, su institucionalización es completa y el emprendedor, si es que conserva un puesto directivo, tiene un respaldo gerencial profesionalizado. Un consejo toma las decisiones a partir de información objetiva y detallada del mercado y el negocio.
Empleados: superior a 300.
Ventas: a partir de US$100 millones anuales.
Fuentes de financiamiento:
- Colocación de acciones o deuda vía Bolsa: a partir de US$50 millones.
- Créditos sindicados, estructurados específicamente para la empresa. Tasa menor a 5% anual.

Nota: los montos de inversión de los fondos fueron determinados con base en las tesis de inversión que sus administradores publican en sus sitios Web.