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Crowdfunding móvil

Los fundadores de Crowdtilt buscan integrar el financiamiento colectivo a la vida cotidiana de millones de usuarios de smartphones y tablets.
Crowdfunding móvil
Crédito: Depositphotos.com

Para James Beshara y Khaled Hussein, fundadores de Crowdtilt, plataforma de crowdfunding o financiamiento colectivo con sede en San Francisco, California, EE.UU., el futuro se ve más o menos así: un taxista de Bombay, India, que espera pasajeros en la fila del aeropuerto sueña con ser dueño de su propio taxi. Desde el asiento del conductor selecciona la aplicación de Crowdtilt en su smartphone y abre una campaña para obtener fondos a través de aportaciones colectivas. Utiliza su teléfono para administrar y promover su objetivo y, al final, procesar el dinero que haya recibido.

Tal como lo ven James y Khaled, el siguiente paso del fondeo colectivo es globalizarse y movilizarse. Según los emprendedores, más de un tercio de los estadounidenses usa el celular como su principal dispositivo conectado a Internet. Y esta cifra va en ascenso (también a nivel mundial).

La aplicación de Crowdtilt, que salió a la luz en septiembre pasado, hoy es la única que permite a los usuarios lanzar y administrar una campaña para obtener fondos del público en general directamente desde un smartphone o tablet. Pero que el resto del planeta la adopte es sólo una parte del plan. Lo que realmente quieren los creadores de esta app es que el crowdfunding se integre a la vida cotidiana de millones de personas.

“Con nuestra app no se trata sólo de poder fondear tu proyecto artístico en la comunidad donde vives”, explica James. “Es más bien tomar algo que podrías hacer dos o tres veces al año y transformarlo en algo que podrías hacer dos o tres veces a la semana”, sentencia. Y eso parece no estar tan lejano.

Poco después del lanzamiento de Crowdtilt como un medio para fondear causas caritativas, ésta llamó la atención de startups que buscaban una alternativa más económica a las opciones más populares del mercado, Indiegogo y Kickstarter. Por ejemplo, “Crowdtilt se queda con 2.5% de lo recaudado, contra el 5% de Kickstarter”, aclara Khaled.

No contento con competir sólo en precio y facilidad de acceso, en agosto pasado el dúo lanzó Crowdhoster, una herramienta gratuita en línea que hace uso del software abierto API de Crowdtilt. Esto para permitir que cualquier usuario –desde los que operan con financiamiento de mamá y papá hasta las corporaciones grandes– pueda agregar la opción de crowdfunding a su propia página de Internet en cuestión de minutos.

En cuanto a la competencia, James tiene una idea de lo que podría ocurrirle a los que mantienen su tecnología reservada y amurallada. “La novedad se está esfumando para Kickstarter; porque cuando no has democratizado o abierto tu plataforma para permitir que la gente la utilice como quiera, por lo general no duras tanto (en el mercado) como lo tenías planeado”, concluye.