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Escalar para tener un futuro

Escalando Fronteras busca que la juventud de zonas marginadas de Nuevo León se aleje de las drogas, pandillas y carteles por medio de la escalada.
Escalar para tener un futuro
Crédito: Depositphotos.com
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Cada vez son más los niños y jóvenes que participan en el crimen organizado. Un estudio de 2008 reveló que en el caso de Nuevo León la edad promedio de personas con conducta delictiva es de 15 años; el 72 por ciento viene de una familia disfuncional y el 85 por ciento pertenece a un estrato social socioeconómico bajo. En 2010, el INEGI reportó que están recluidos 11,723 niños y 681 niñas y los delitos más comunes que cometen son contra el patrimonio, robo y homicidio.

Si bien podría parecer que no hay muchas opciones para alejar a los jóvenes de las drogas y los carteles, la realidad es que cada día existen más iniciativas que buscan ofrecerles un futuro diferente. Una de ellas es Escalando Fronteras (Climbing Borders), una organización horizontal conformada por activistas, académicos, empresarios, escaladores y personas de diferentes ámbitos, que utiliza la escalada para desarrollar las habilidades de niños y adolescentes de áreas subdesarrolladas para evitar que caigan en la violencia, el alcoholismo y la drogadicción.

Los fundadores, la Dra. Nadia Vázquez (especialista en niños soldados en el ITESM), Rory Smith (MA en Desarrollo y Administración Internacional) y Nicklas Karlsson (MA en Antropología Social), siempre tuvieron la misma visión: salvar a los jóvenes para que puedan aprovechar al máximo su vida sin necesidad de la violencia.

Cuando Rory Smith cursaba la maestría en México se interesó mucho en los pandilleros. Cuando terminó sus estudios decidió regresar a Suecia, pero al poco tiempo se dio cuenta de que, en realidad, había una forma de ayudar a los jóvenes del país. Fue entonces cuando se le ocurrió la idea de involucrar a las personas en la escalada.

“En los barrios, muchos jóvenes sienten que no tienen nada que hacer más que ser parte de la delincuencia, no tienen familias que los apoyen o que les enseñen valores. Escalar es un deporte que ayuda en el desarrollo personal, ya que te enfrentas a tus propios miedos" afirma Smith. "Por eso creo que (la escalada) puede ayudar a los jóvenes muchísimo”.

Eventualmente arrancaron un grupo piloto con 50 niños entre 6 y 18 años, los cuales eran de uno de los barrios más vulnerables de todo Monterrey: Lomas Modelo. Después de haber tenido tanto éxito con este proyecto, decidieron establecer como objetivo reunir fondos para sacar adelante a mil jóvenes que podrán escalar, hablar con mentores, tutores y hasta tener una capacitación laboral.

“Nuestro objetivo por ahora es involucrar en el proyecto a los mismos jóvenes que hemos ayudado para que tengan un trabajo y puedan pagar sus estudios. También queremos abrir en un futuro próximo microempresas en donde toquen diversas bandas, sirvamos café, comida y podamos reunir más dinero para la organización", afirma el emprendedor.

Los fundadores ya tienen identificados unos lugares a los que llaman "polígonos de pobreza". Aunque por el momento sólo se están moviendo en los alrededores de Lomas Modelo, con el apoyo que van a recibir de empresas en México, Estados Unidos y Europa, podrán apoyar a diversas zonas con problemas escolares, de violencia familiar y hasta con embarazos no planificados. “Uno de nuestros proyectos futuros es el de los jóvenes encarcelados. Lo que queremos es que se integren a la sociedad una vez que sean liberados para que no caigan nuevamente en los mismos pasos”, dice el empresario.

La organización, con sede en Monterrey, está buscando personas que sirvan como mentores y las cuales hayan tenido muchas experiencias en su vida, que sean confiables y sobre todo que tengan rasgos de liderazgo. A largo plazo, Escalando Fronteras pretende que los jóvenes cambien su comportamiento gracias a la dedicación y paciencia que brindan los mentores y los entrenadores de escalada. No obstante, para Smith la clave está en comprender su punto de vista. "Hay que ganarse su confianza enseñándoles que hay más cosas en la vida”, concluye.