Emprendedores

Beauty Bar Bus: Belleza a la mano

Con un salón rodante y precios competitivos, este negocio ofrece un servicio ideal para gente con poco tiempo y que busca mejorar su estilo de vida.
Beauty Bar Bus: Belleza a la mano
Crédito: Depositphotos.com

Pamela Sánchez terminó su carrera de Mercadotecnia en la Universidad Iberoamericana con la intención de ocuparse en actividades más entrañables para ella, quien siempre se ha identificado con el mundo de la moda y el estilismo. Tras un periodo como aprendiz dentro de Unilever en el área de belleza personal, estableció dos metas para su futuro como profesionista. La primera, que se dedicaría al oficio de la asesoría de imagen. La segunda, y la más valiosa para su actual proyecto: “resolví destinar mi tiempo a encontrar una medida para satisfacer a trabajadoras que no cuentan con tiempo para acudir a un salón de belleza”, dice la emprendedora.

Con el problema planteado y una misión, Pamela se preguntó, apenas puso pies en polvorosa de su vida como empleada, cuál sería la mejor opción para resolver un dolor del mercado tan evidente y, al mismo tiempo, asumido como natural en la dinámica laboral.

El primer paso fue anticipar la relación del consumidor (oficinistas que trabajan en ciudades o zonas corporativas) con los servicios de belleza (estilismo y asesoría de imagen). Su laboratorio fueron las zonas corporativas de Santa Fe y Polanco en la Ciudad de México. Ahí descubrió que “peluquerías y maquillistas a las que acuden personal ejecutivo y funcionarias, cumplen con la condición emocional de hacer sentir especiales a los clientes”, precisa.

Sin embargo, “los negocios en este giro están al margen del estilo de vida de quienes trabajan horarios pesados: carecen de empatía con lo que sucede allá afuera a nivel económico y de los tiempos reales en oficina. Las soluciones personalizadas a domicilio cobran caro, son casi inaccesibles para un empleado promedio, además de resultar invasivas, pues el estilista utiliza los espacios comunes de la casa a la que acude”. De ahí que Pamela considere inviables estas opciones para un oficinista: “cuando lo ves desde otra perspectiva, parece que, incluso en los salones más sencillos, se trata de un lujo de tiempo, esfuerzo y dinero; y el estrés, en lugar de disminuir, se acumula”.

El concepto de Beauty Bar Bus fue la respuesta de la empresaria: un servicio de belleza exprés a domicilio con todo el salón montado en un camión utilitario –cuyo diseño, modificación y adaptación tuvo un costo de $600,000–. “Mantenemos la satisfacción emocional de un modelo tradicional y una relación adaptada a las personas”, asegura Pamela.

Del corazón a la razón

En los libros de mercadotecnia resulta difícil distinguir –para no expertos y emprendedores– entre experiencia de compra y de consumo a simple vista, ya que mientras la segunda emociona al cliente, la primera se caracteriza por convencer durante el proceso lógico de la adquisición, algo que se vuelve más necesario de cara a un consumidor más informado y en busca de satisfacciones emocionales. La experiencia de compra busca someter a la competencia durante el comparativo de cuatro factores:

Recursos económicos y recompensas. Precio del producto en relación a los ahorros implícitos que implica adquirirlo. Por ejemplo, Beauty Bar Bus tiene precios competitivos, no baratos, pero ahorra tiempo y esfuerzo a los clientes, además de contar con membresías acorde a los servicios más populares.

En este punto los programas de lealtad son el recurso más socorrido para interesar a las personas. Jesús Mejía, director general y creativo de la agencia de mercadotecnia BrandQuo, destaca el caso de Sabritas: “te ofrecen los tazos o descuentos con otras marcas”, expone. “El riesgo es claro: puedes restar fuerza a tu propuesta de valor cuando el peso de tu marca recae en las recompensas (a menos, por supuesto, que esto esté integrado al modelo de negocio)”.

Disponibilidad. Canales en los que se puede localizar y qué tanto desplazamiento involucra para el cliente adquirirlo y pagarlo. La ubicación y el cobro son definitivos en este punto. “Facilitar que se pueda pagar en línea es parte de este mecanismo: te gusta, lo deseas, tienes tu tarjeta a mano y necesitas que la lógica de cobro responda a tu impulso. Pero si no hay cómo satisfacer tu querencia de consumo, es decir, si no tienen cómo cobrarte según tus dinámicas financieras, te pierden de inmediato o pospones la adquisición indefinidamente”, plantea Mejía. Beauty Bar Bus ha asegurado diversos canales: pago en línea, cobro en efectivo y pago con tarjeta. Según Pamela, “lo ideal es el pago con tarjeta, aunque nos adaptaremos gradualmente a lo que requiera el mercado”.

Comunicación de valor. Consiste en dejar claro el tiempo que pasará antes de que se requiera otro producto o servicio igual y las horas que se ahorrará el cliente al obtener éste y no otro producto o servicio, así como las cualidades que lo diferencian de las alternativas. La atención al cliente funge como el canal para dicha comunicación: “la experiencia de consumo te satisface, te reconforta, te hace sentir bien; en la experiencia de compra se brindan argumentos, se afianza la decisión por medio de ideas, datos y recompensas”, recalca Mejía. La preparación del personal de Beauty Bar Bus para hacer trabajos de estilismo avanzado y servicios exprés asegura dos cosas: el cliente quedará a gusto con lo que se haga y volverá para satisfacer su necesidad en un periodo estipulado por la propia marca. Para Pamela capacitar a su gente es esencial, pues “si yo digo ‘el alaciado durará dos días’ bajo ciertas condiciones y sólo dura uno, entonces no volverán a confiar en mí”.

Practicidad. Qué tanto facilitará la vida de quien lo va a emplear. “En esta parte recae la delgada línea entre la experiencia de uso y la experiencia de compra”, señala Mejía. “La diferencia es que la practicidad determina la experiencia de compra cuando se trata de un antecedente; pero en la experiencia de uso, se vive en el momento mismo de utilizar al producto o servicio para aquello a lo que fue destinado”. Esto es claro en Beauty Bar Bus: al carecer los oficinistas de movilidad –debido al tráfico, las distancias, la falta o incomodidad del transporte y los horarios estrictos–, el salón rodante la suple al llevar toda la experiencia de consumo de las estéticas a la comodidad del estacionamiento corporativo, el hogar o los eventos; y por otro lado, resta pérdida de tiempo al procurar dar un servicio que no quite más de media hora al tiempo libre de los empleados.

“Las emociones mueven al mundo, aunque también es cierto que, en ocasiones, sobre todo en momentos donde la economía se encuentra apretada, la mejor manera de garantizar la compra es jugar con todos los factores racionales a favor, por pequeños que sean”, afirma Mejía.

Por eso Beauty Bar Bus ha sumado garantías durante la compra desde su modelo de negocio. Hoy, a tres meses de operar, ya cuenta con un corporativo al que acuden un promedio de 15 clientes por día y una sede en Santa Fe, en un bazar de food trucks cercano a la torre de Telefónica. La startup ya permite pagarle a dos empleados fijos y, en cuanto crezca operaciones, su siguiente parada será “una cultura laboral donde la movilidad y comodidad que prometemos al cliente, sea igual de satisfactoria para el personal”, finaliza Pamela.

Otros modelos

Yogurt Boutique
El método de pago forma parte del modelo de negocio de esta empresa especializada en la venta de yogur helado. Su acierto es ofertar una personalización del proceso de compra: el cliente se sirve cuantos sabores guste en el tamaño de vaso que más le apetezca; añade los toppings pertinentes, y sólo paga por lo que pesa el producto final en una báscula. Como valores agregados que refuerzan el argumento de venta, tienen opciones de helados sin lactosa, sin azúcar y bajos en calorías y grasas.

YAXI
Los servicios de taxi personalizado han pasado del modelo ejecutivo –como Uber o Cabify– a la calle y los sitios gracias a esta aplicación móvil. Su solución garantiza a los clientes la solicitud directa de una unidad desde su smartphone, para indicar la ruta y calcular la tarifa desde el dispositivo. Asegura el pago estandarizado o con una cuota de taxímetro acorde con las posibilidades de pago y expectativas del cliente, con el plus de la expedición de factura electrónica automática al finalizar el viaje. La Ciudad de México, como ejemplo, cuenta con cerca de 105,000 taxis con una capacidad de movilización diaria de 1.1 millones de viajes.

Superama Móvil 
Consiste en una aplicación para dispositivos móviles con tecnología iOS y Android que permite llevar a cabo las compras desde dichos aparatos para que el supermercado lo envíe directo a domicilio. Tiene distintas opciones: elegir los productos de un catálogo con 15,000 opciones o bien, escanear códigos QR o de barras para la selección de artículos específicos obtenidos de envases vacíos y/o de “anaqueles virtuales” que coloca el supermercado en distintos puntos de las ciudades donde se encuentra.