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Tips para superar una mala racha

La solución no está en despedir gente o malbaratar tus productos, sino en cuidar tus precios, agregar valor a tu oferta y depurar tu cartera de clientes.
Tips para superar una mala racha
Crédito: Depositphotos.com

Imagina –esperemos que no sea así– que perdiste un gran cliente y debes reducir tu operación de manera drástica. Si te encuentras en esta situación, tienes dos posibilidades: esperar, o efectivamente tomar acciones. Cualquiera que sea tu decisión, primero necesitas determinar tu umbral de rentabilidad; es decir, el monto mínimo de ventas que tienes que generar para sostener a tu personal, así como tus gastos fijos (renta y equipo). De este modo sabrás cuánto tiempo puedes durar, con base en tu flujo de efectivo actual, si es que decides continuar con tu negocio.

En caso de verte obligado a reducir tu operación, ten presente que algunos cambios pueden tener un impacto negativo enorme. Eso no significa usar el típico recurso de despedir empleados para intentar salvar tu negocio. Podrías pensar que eres un empresario muy considerado o listo al despedir uno o dos empleados al principio, y luego a otros dos un mes después.

Con ello, lo único que conseguirás es desmoralizar a tu equipo. Así, en lugar de trabajar duro para ti, estarán preocupados por quién será el siguiente. Consejo: procura reducir tu personal una vez y sólo una vez (o no lo hagas).

La manera más fácil de recuperar el control de un ciclo de ventas como la montaña rusa –sobre todo tras una caída debido a la pérdida de un cliente importante– es administrando los precios de tus productos o servicios. Increméntalos para disminuir la demanda y darle más tiempo a tu negocio para crecer de manera orgánica.

O bien, depura tu cartera de clientes: deshazte de aquellos que en realidad no te generan utilidades, sólo quejas interminables, pérdida de tiempo y hasta dolores de cabeza. Te sorprenderás de cuántos recursos puedes llegar a ahorrar.

Cuando las cosas empiecen a mejorar, mantén los precios estables y encuentra una manera de agregar valor a tu oferta. También lanza promociones especiales que incentiven a los compradores a incrementar su ticket de consumo. Pero no comiences bajando los precios (por desesperación); esa decisión debe ser el último recurso.

Por alguna razón, la mayoría de los emprendedores parece temerle a muerte a subir los precios. Conozco a una persona que le tomó siete años reunir las agallas para hacerlo. ¿Y sabes qué sucedió cuando finalmente tomó esta decisión? Nada.