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8 clientes pesadilla

Hay cierto tipo de clientes con los que debemos establecer límites antes de hacer negocios con ellos.
8 clientes pesadilla
Crédito: Depositphotos.com
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A veces, por las noches, me arrullo pensando que pronto llegará el cliente perfecto. Cuando estoy a punto de dormir y empiezo a soñar con ello, ¡boom! regreso a la realidad y comienza la ansiedad que todos los publicistas, marketeros y emprendedores hemos sentido alguna vez; ese vacío en el estómago que sientes cuando recuerdas que mañana tienes una entrega muy importante y que quizás no logres salir a tiempo.

Si soy completamente sincero, creo que hay más clientes pesadilla que perfectos. Los compradores malos abundan y destrozan cualquier tipo de tranquilidad y plenitud que puedas tener. Hacen de tu vida laboral un suplicio, logran que estés de malas a todas horas y, sobre todo, casi siempre hacen que quieras llorar como María Mercedes, pero, obviamente, no puedes hacer tus dramitas porque nadie quiere verte llorando sin control.

En definitivo, creo que mucha culpa la tenemos todos los que llevamos una agencia o tienen un negocio, ya que hemos dejado que los clientes no tengan límites. Yo sé que está difícil encontrar nuevos clientes, pero creo que deberíamos establecer un límite claro, un alcance real de lo que incluye el contrato y su responsabilidad en el éxito o fracaso del proyecto.

Mientras nos ponemos de acuerdo, decidí realizar una lista de mi top “Clientes Pesadilla”. Seguramente ustedes ya los conocen, pero si no los ubican, espero que esto les ayude a reconocerlos y salir corriendo.

1. Cliente mala-paga
Supongo que esto pasa en todas las industrias. Si tienes suerte, un cliente promedio pagará con un retraso de 7 a 14 días. Si no tienes suerte, pueden pasar meses sin que tu negocio vea ni un centavo.

Lo malo es que cuando no entregas a tiempo una propuesta, un reporte o proyecto completo se quejan de tu impuntualidad. He tenido clientes que además de que se atrasan tres meses en los pagos, se enojan cuando les cobras. Como dirían por ahí: “limosnera y con garrote”.

2. Cliente telegrama
No es ninguna sorpresa que un cliente te dé un brief o una descripción para un proyecto en un telegrama. Por ejemplo, esos mails que dicen algo como: “Me urge una nueva campaña ¿Cuándo me la mandas?”. Ni un “hola”, menos un “por favor”, y mucho menos un brief real.

Entonces, ¿qué se supone que debemos trabajar? Supongo que el cliente piensa que: 1. Su cuenta es mi única razón para vivir. 2. Tengo a Walter Mercado como asesor en la agencia para adivinar a lo que se refiere. 3. Voy a entregarle justo lo que necesita y a tiempo. Si como cliente no eres asertivo no hay manera de que una empresa te dé los resultados que buscas.

3. Cliente bomberazo
Este es el típico cliente al que todo le urge a las 10:00 pm en viernes de quincena. Entiendo que muchas veces hay emergencias y proyectos que no se pueden controlar pero, ¿todo el tiempo? ¿todos los días? Esto es un martirio para la gente. Es una pésima práctica y pone en peligro el trabajo de todos los involucrados.

4. Cliente retro
Estoy seguro que la mayoría de ustedes se sentirán identificados con este cliente. Es el típico que simplemente no está nada actualizado y tampoco tiene ganas de hacerlo, pero te exige una estrategia novedosa.

Por ejemplo: te pide que le hagas una presentación en Power Point que sea súper compatible con su Windows 93 y que le mandes los visuales en Paint. Ni hablar de cuando le pides que te envíe el logo de la empresa en vectores, porque se va a enojar y te los va a mandar pegados en un documento de Word.   

5. Cliente novia maniaca
Entiendo que tengamos que llevar una buena relación con nuestros clientes pero, ¿por qué te marcan más veces que una novia maniaca? No sé hasta dónde sea culpa del cliente o del negocio, pero hay esta nueva moda de atacar por todos los medios posibles: Whatsapp, teléfono de casa, celular personal, email, entre otros.

¿Me pasa sólo a mí? Probablemente estés pensando: “seguramente te buscan por todas parte porque no les contestas a la primera”, pero no, les prometo que siempre contesto a la primera (o a la segunda).

6. Cliente imposible
Este cliente es el que regularmente pide cosas imposibles, por ejemplo: “Necesito una app muy sencillita para presentarla mañana en mi junta de status semanal”. Obvio no va a pasar y no porque nos pongamos de reinas, sino porque es imposible.

Ese tipo de requerimientos sólo demuestra que el cliente no tiene idea de lo que haces y mucho menos de lo que está pidiendo o el tiempo de desarrollo. Yo sé que es nuestra labor “evangelizar” al cliente, pero tampoco se pueden hacer milagros.

7. Cliente pobre
No sé por qué, pero nunca tienen presupuesto. Eso sí, piden y piden como si tuvieran cuenta ilimitada en Suiza y nosotros sacamos toda la chamba, esperando que algún día nos suban la iguala mensual o mínimo ganemos un premio por ahí.

8. Cliente “genio”
Quizá el tipo de cliente que más odio: no sabe mucho pero opina de todo. Siempre tiene ideas “brillantes” (según él). Ideas que obviamente tratamos de refutar pero que sabes que te verás obligado a desarrollar.

Grandes propuestas realmente innovadoras como: “Quiero hacer una red social que sea tipo Facebook pero que se vea como Twitter, que tenga filtros hipsters tipo Instagram y que tenga un e-commerce donde podamos vender papayas orgánicas y joyería curativa online”. Gran idea… not.

Espero que esta lista te haya ayudado a esclarecer si tus clientes valen la pena o no. Si la mayoría de tus clientes son un pesar… ¿no crees que sea tiempo de poner un alto?

   *Georgie de Barba es especialista en Marketing Digital y Redes Sociales. Bloggero, escritor, creativo y coolhunter. Actualmente Director de Cuentas de ION Group.

       @HotGeorgieShow