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5 lecciones que nos dejó Glee

Terminó este programa que por seis años dejó enseñanzas de liderazgo, trabajo en equipo y auto aceptación.
5 lecciones que nos dejó Glee
Crédito: Depositphotos.com
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El 20 de marzo llega el episodio final de Glee, la serie musical que por seis temporadas hizo nuevas versiones de éxitos musicales de diferentes épocas.

Aunque la popularidad de la serie iba en declive desde hace un par de años – razón por la cual termina este año -, la saga de un coro musical preparatoriano llegó a tener una gira de conciertos y mucha influencia sobre el público joven.

Una de las razones de su éxito fueron las relaciones interpersonales que los personajes de la serie mantenían, así como las personalidades de sus líderes.

Hoy que se presentan los dos episodios finales – titulados “2009” y “Dreams come true”-, te dejamos las lecciones que esta serie de Ryan Murphy nos dejó y que podemos aplicar a los negocios y a la vida profesional.

1. La importancia de un buen líder
Un líder eficaz es capaz de identificar las capacidades únicas de los miembros de su equipo y desarrollarlas para impulsar tanto a la persona como el proyecto en común. El coro New Directions del programa se conformaba por un grupo de jóvenes inadaptados que apenas se podía poner de acuerdo para cantar. Sin embargo, gracias a la influencia del Profesor Will Schuester  lograron complementarse e incluso ganar el título nacional.

No sólo eso, un buen líder sabe identificar a otro, justo como en el programa el maestro supo que los estudiantes seguirían al jugador de futbol americano y chico popular Finn Hudson.

2. Perseverancia, perseverancia, perseverancia
La clave del éxito está en el trabajo. Para que un negocio, y cualquier labor en la vida, sea fructífero hay que dedicarle mucho trabajo y esfuerzo. Uno de los puntos focales de Glee es la lucha de la solista Rachel Berry para lograr sus sueños. Desde niña entrenaba todos los días para que su voz fuera perfecta y siempre tuvo muy claro que quería hacer con su vida: cantar en Broadway. Incluso cuando no fue aceptada en la escuela que ella quería, Rachel siguió persiguiendo sus sueños.

3. Tu origen no determina tu éxito
Muchas veces usamos como excusas las dificultades que pasamos en la niñez o la falta de acceso a oportunidades que personas de más recursos sí tuvieron para evitar emprender o justificar un fracaso.  Sin embargo, los orígenes humildes no necesariamente significan un fracaso (como lo demostró Steve Jobs). 

En el programa, los chicos del coro eran jóvenes que típicamente eran conocidos como los perdedores en su prepa pero gracias a la práctica constante, el trabajo en equipo y una buen líder, no sólo lograron obtener el campeonato nacional, pudieron convertirse en personas respetadas en su comunidad.

4. Nada es tan terrible como lo imaginas
A veces, aunque sea muy difícil, hay que reaccionar rápido a las circunstancias y tratar de mantener una cabeza fría para evitar dañar el trabajo de muchos años. Mucho del drama del show surgía por los conflictos que los jóvenes preparatorianos enfrentaban y creían que iban a acabar con sus vidas. Sin embargo, con trabajo duro y el apoyo de un buen equipo, se puede superar los problemas.

Un ejemplo en Glee fue el caso de Quinn Fabray, quien tuvo un embarazo adolescente pero logró mantener su promedio, entrar a Yale, mejorar su forma de ser e incluso compartir un poco la vida de la hija que dio en adopción.

5. El show debe continuar
Esta lección se aplicó literalmente al programa pues perdió a su protagonista cuando el actor Cory Monteith falleció debido a una sobredosis. Glee tuvo que reconfigurar su estructura, historias y planes de trabajo en un abrir y cerrar de ojos, pero logró mantenerse al aire y sus actores mantuvieron sus trabajos por un par de años. No sólo eso, los fanáticos agradecieron el esfuerzo por lo que se espera que los episodios de esta noche sean de los más vistos en la historia de la televisión estadounidense.