Emprendedores

Karla Romero: convertir el reto en oportunidad

Conoce la inspiradora historia de la emprendedora sonorense que ha cambiado la vida de muchas mujeres enfermas de cáncer.
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Dicen que lo que define a una persona no es lo que le sucede, sino lo que hace con ello.

Karla María Romero, una sonorense de 44 años que era ama de casa, entrenadora personal, maquillista y voluntaria en instituciones de beneficencia, superó un verdadero obstáculo cuando, hace un par de años, se enteró de que tenía cáncer. Logró sobreponerse a la enfermedad, pero hace nueve meses ésta regresó en una forma más agresiva y avanzada: una metástasis que invadió ambos pulmones.

Empezó a recibir quimioterapia y, con el paso de las semanas, a perder el cabello. “Soy muy vanidosa. Cuando el pelo se me empezó a caer me preocupé por lucir enferma. No quería que la gente se fijara en mí por no tener cabello”, recuerda. Durante un tiempo buscó pelucas y accesorios para el cabello en páginas de internet y tiendas estadounidenses. “Buscaba un accesorio moderno y vistoso que desviara la atención de mi color de piel, pero todos los que encontraba volvían muy obvio el hecho de que estaba enferma”, añade.

En lugar de esperarse a encontrar los accesorios ideales para sentirse bella, decidió crear los suyos. “Empecé a diseñar mis propios accesorios para cubrir mi cabeza. Desbarataba collares y con lo que me encontraba en casa hacía pañoletas, bandanas, tocados… Una vez tomé unos zapatos con cristales Swarovski e hice una tiara hermosa para Navidad”.

Crear estos adornos fue doblemente terapéutico, pues le permitió ocupar su mente y conseguir lo que deseaba: sentirse guapa de nuevo. Pero el reto no terminó ahí. Si un simple accesorio había hecho un cambio tan importante en su vida, ¿por qué no ayudar a otras mujeres a que sintieran lo mismo?

Así fue como comenzó a elaborar más pañoletas, algunas para vender en la página de Facebook que creó, y otras para donar a fundaciones sin fines de lucro. Las primeras beneficiadas fueron las niñas con cáncer de escasos recursos de la casa refugio RAS, en Hermosillo. “Quería que todas las mujeres con cáncer se sintieran como yo, no marcadas por la enfermedad. Al principio quise hacer muchas donaciones, todas patrocinadas por mí. Pero fue muy difícil ya que todo lo hago sola”. Aun así, ya tiene en la mira a la siguiente organización que recibirá sus donaciones: la George Papanicolaou, de la que es voluntaria.


Foto: Con oración, alegría y dignidad: así vivo el cáncer

Karla enfrenta un gran desafío, y es que no siempre está disponible para trabajar. Cada tres semanas recibe quimioterapia y durante diez días seguidos permanece en cama. Así que únicamente cuenta con dos semanas al mes para trabajar duro. Su hija mayor le ayuda bastante. Estudia mercadotecnia y renunció a su servicio social para apoyarla. Ella toma las fotos para la publicidad.

En cuestión de meses, lo que empezó como un pasatiempo se ha convertido en un agente de cambio en las vidas de muchas mujeres y niñas sonorenses. Recientemente, Karla organizó un evento en el que estuvieron presentes la televisión y prensa locales: las invitadas de honor fueron niñas y mujeres con cáncer de diversas organizaciones y seguidoras de su página. “Fue una pasarela muy linda. Desfilaron mis amigas incondicionales y niñas de la casa hogar RAS. Tuvo muchísimo éxito, en una hora vendí todas mis pañoletas. Desde entonces mi teléfono no ha dejado de sonar”.

Gratitud, la principal satisfacción

Por supuesto, la parte más satisfactoria de este proyecto son las muestras de agradecimiento que obtiene de la gente. Karla recuerda que hace poco la contactó la madre de un joven de 26 años con cáncer terminal. Consiguió su teléfono y la llamó para decirle que quería darme un donativo porque mi página había cambiado la actitud de su hijo. "Me impresionó muchísimo que tuviera ese desprendimiento al pasar por una situación tan difícil. Nos hicimos amigas", afirma.

Otra muestra de afecto que la marcó tuvo lugar unos días atrás, cuando visitó un salón de belleza con una amiga. “Estábamos hablando de mi negocio y el dueño estaba enfrente. Al escuchar que estaba planeando un evento, me dijo que él se ofrecía a maquillar a todas las modelos sin cobrarme un solo peso”.

El camino por delante

Para una mujer como Karla, aún hay muchos retos por delante. Hace poco la editora de una revista la entrevistó, y le gustó tanto mi historia que le propuso organizar un evento masivo para dar a conocer sus productos. Por otro lado, pedirá un préstamo y creará una página para vender en línea.

Por supuesto, la parte altruista que le ha dado sentido a su proyecto no se quedará atrás. “Tengo planeado distribuir mis accesorios en hospitales. Una amiga que es doctora me está ayudando a hacerlo posible”, finaliza.