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4 señales de que una relación está fallando

¿Cómo saber si el vínculo con tu socio está en un momento delicado? Éstos son los signos de alerta.
4 señales de que una relación está fallando
Crédito: Depositphotos.com
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Una relación nueva, ya sea personal, romántica o profesional, se asemeja mucho a la compra de un auto. Sacarlo de la tienda es felicidad pura. Mientras miras a tu alrededor, apenas puedes contener la emoción: todo huele, suena y luce fantástico. Pasas felices semanas o meses, tal vez incluso años, cuando de pronto te percatas de que necesita algún ajuste. Al igual que un carro, una relación que se “descompone” puede abrumarte, y dejarte parado al lado de la carretera preguntándote qué salió mal. 

Un ojo entrenado sabe cuándo un coche está en problemas. Desde el sonido de la velocidad hasta los gases que salen del tubo de escape, existen signos que indican malestar. Lo mismo sucede con las relaciones… y tú podrías convertirte en tu propio mecánico. Investigadores de la Universidad de Washington descubrieron cuatro indicadores de que una relación está fallando, y los nombraron “Los cuatro jinetes del apocalipsis”. Son capaces de predecir el éxito o fracaso de una relación con un 93 por ciento de precisión.

Los cuatro jinetes del apocalipsis

Los cuatro jinetes revelan problemas aplicables a las relaciones de todo tipo. Representan las acciones contraproducentes de las que podemos ser víctimas fácilmente cuando permitimos que nuestras emociones nos controlen. Conforme leas cada jinete y consideres su relevancia en tus relaciones, recuerda que el conflicto en sí no es un problema. El conflicto es en realidad un elemento normal entre dos personas que tienen necesidades diferentes, pero con el interés de trabajar en conjunto.

Los investigadores de Washington encontraron que la cantidad de conflictos no tiene nada que ver con el éxito de una relación, sino la forma en que se manejan estos conflictos. Pon en práctica las siguientes estrategias para superar cada uno de los jinetes.

El primer jinete: la crítica

La crítica no debe confundirse con la retroalimentación o con el hecho de buscar que la otra persona cambie o mejore algunas cosas. La crítica es tal cuando no es constructiva (“Este informe es terrible”).  En su forma más preocupante, se centra en la personalidad de la persona, en su carácter o sus intereses en lugar de en una acción específica o en algo que nos gustaría cambiar (“Eres pésimo para escribir. Eres desorganizado y poco puntual”).

Cómo superar la crítica:

Si te descubres criticando cuando planeabas ser constructivo, lo mejor es esperar a dar tu retroalimentación hasta que lo hayas planeado bien. Deberás pensar en lo que dirás y adherirte al guion. Asimismo, es mejor si centras tu retroalimentación en una conducta específica, pues tus reacciones a varios comportamientos fácilmente pueden ser percibidos como una crítica. Si descubres que no puedes dar retroalimentación sin generalizar o hablar sobre la personalidad de la otra persona… mejor intenta no decir nada.

Segundo jinete: desprecio

El desprecio es cualquier señal de falta de respeto hacia otra persona. A menudo incluye comentarios cuya finalidad es ofender, o incluso insultos. El desprecio también se observa en formas más sutiles e indirectas, como poner los ojos en blanco o soltar insultos disfrazados de bromas.  

Cómo superar el desprecio

El desprecio surge por una falta de interés en la otra persona. Cuando descubres que no disfrutas estar con alguien o que no la admiras –quizá hay cosas de él o ella que solían ser interesantes o encantadoras y han perdido su brillo– el desprecio puede salir inesperadamente a la superficie.

Si tu desinterés es inevitable y la relación no está yendo a ninguna parte, entonces necesitas enfocarte en trabajar en la relación en sí misma. Quienes manejan bien sus relaciones han podido ver el beneficio de establecer muchas conexiones, incluso con personas a quienes no les tienen cariño. En las inmortales palabras de Abraham Lincoln: "no me gusta que ese hombre. Tengo que conocerlo mejor".

Tercer jinete: actitud a la defensiva

Negar la responsabilidad de nuestras acciones, poner excusas, refutar una queja con otra y otras actitudes defensivas son problemáticas, pues impiden que un conflicto alcance cualquier tipo de resolución. La actitud defensiva únicamente acelera la tensión existente entre dos partes, y dificulta concentrarse en los asuntos más grandes que necesitan ser resueltos.

Cómo superar la actitud a la defensiva

Para superar la actitud defensiva, debes estar dispuesto a escuchar con atención las quejas de la otra persona, incluso si no ves las cosas de la misma manera. Esto no significa que tengas que estar de acuerdo. Sin embargo, esta visión te permite comprender plenamente la perspectiva de la otra persona y trabajar juntos para resolver el conflicto. Es importantísimo que aprendas a mantener la calma. Una vez que entiendas por qué la otra persona se siente mal, es mucho más fácil encontrar un terreno común.

Cuarto jinete: obstruccionismo

Cuando una persona se niega a responder y termina una discusión, se mantiene en silencio, es emocionalmente distante o ignora por completo a la otra persona, crea un muro de piedra. Esta actitud es por demás problemática, pues agrava a la persona ignorada y previene que ambas partes resuelvan el conflicto.

Cómo superar la pared de piedra

La clave para superar el obstruccionismo es participar en la discusión. Si estás poniendo un muro porque las circunstancias te abruman, haz saber a la otra persona cómo te sientes y pide un poco de tiempo para pensar antes de continuar la discusión. Mantén contacto visual y una postura firme, y mueve tu cabeza para que la otra persona sepa que estás interesado y la escuchas incluso cuando no tienes nada que decir.

Si has convertido esta práctica en un hábito, es momento de que te des cuenta que participar en las discusiones y trabajar en conjunto para resolver un conflicto son las únicas maneras de prevenir que tus relaciones se desmoronen.