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6 “mentiras” de las escuelas de negocios

Algunos programas de MBA enfatizan ciertas ideas que emprendedores exitosos creen que no reflejan la vida real.
 6 “mentiras” de las escuelas de negocios
Crédito: Depositphotos.com
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Contactos. Comunidad. Mentores. Sumergirse en teorías de management, estrategia de mercado y predicciones financieras. Una gran “palomita” para tu currículo.

Los beneficios de contar con una maestría o doctorado en negocios sin duda son muchos, pero algunas personas con MBAs que ya han salido al “mundo real” también podrán decirte que hay ciertas ideas falsas que suelen darse como certezas en muchos de estos cursos.

Algunas lecciones de negocios no pueden enseñarse en los confines de un salón de clases y los casos de estudio, teorías y fórmulas no siempre se traducen en ganancias en la realidad. De hecho, las lecciones más valiosas que cualquier emprendedor puede tener surgen de los fracasos más estrepitosos y del trabajo que conlleva superarlos para seguir con lo aprendido en el siguiente proyecto.

Pero no me crean a mí. Les pregunte a varios emprendedores emergentes y exitosos cuáles creían que eran las más grandes mentiras que se han perpetuado por los programas de estudios de algunas escuelas de negocios. Esto es lo que me dijeron:

1. Planea antes de hacer cualquier movimiento
Las escuelas de negocios gustan de enfatizar la importancia de la planeación (y planeación y planeación…).  Pero una vez que ya estás en la práctica diaria de manejar una compañía, la más mínima variación en una industria puede tambalear hasta los planes más visionarios.  

“En la escuela te enseñan que hay un camino seguro y directo para el éxito”, me dijo Kristin Smith, directora de la empresa de software Code Fellows. “Pero el emprendimiento rara vez es lineal”. Suele ser revuelto e impredecible, poblado de experiencias de prueba y error.

Por supuesto, una escuela de negocios te dará las herramientas que necesitas para manejar una compañía. “Pero hay muchos escenarios posibles en los que te tendrás que ajustar constantemente”, dijo Smith, quien tiene una maestría por el MIT Sloan School of Management. “Vas a usar el martillo que te da la escuela en una manera que probablemente no estaba pensada por tus maestros”.

La emprendedora asegura que precisamente por eso es mejor no sobreanalizar las cosas porque el tiempo puede frenarse en el salón de clases, pero no en el mercado.

2. Es posible usar cifras frías para desarrollar una buena idea
En las escuelas de negocios, las cifras mandan. Pero muchos graduados han aprendido que tener miles de gráficas no garantiza tener un producto o servicio exitoso.

Katherine Long, una ex alumna de la University of Pennsylvania Wharton School, empezó una empresa exitosa, Illustria Designs, en 2013. Por supuesto, todos esos ejercicios en clase fueron muy instructivos, pero cuando debió lanzar una idea útil tuvo que recordar una necesidad que todos los alumnos de las escuelas de negocios tienen: diseños de logos, páginas web y aplicaciones que sean profesionales y a la vez accesibles.

“Eso es lo que típicamente pasa con la mayoría de los emprendedores”, dice Long. “Ves un problema y encuentras la manera de resolverlo. Tienes que estar en contacto con tu intuición y creatividad, porque muchas veces estas situaciones no se pueden racionalizar con cifras”.

3. Para ser empresario hay que trabajar antes para uno
A pesar de lo que dicen algunas escuelas de negocios, no es necesario trabajar en un ambiente corporativo antes de empezar una compañía. “Hay cierta presión para que el estudiante hable con los reclutadores de las grandes empresas”, dice Long, cuyos maestros le dijeron que debía tener un trabajo con una gran firma de Wall Street.

Al contrario de muchos de sus compañeros, Long decidió “brincarse” esta etapa  para empezar un negocio desde abajo. Y le funcionó, pues su empresa ya reporta ganancias anuales de un millón de dólares.

Abby Falk, una graduada de la Harvard Business School, también decidió no buscar trabajo para enfocarse en levantar su propia compañía. “Me sorprende cuántos de mis compañeros, que ya llevan más de cinco años en trabajos corporativos, se cuestionan el camino que la escuela los llevó a tomar”, asevera Falk quien es directora de la compañía que empezó al graduarse.

4. Necesitas tener diner antes de invertir en tu pasión
Este es el mensaje que Falk asegura haber recibido de su escuela: gana mucho, enfócate en tu carrera y luego podrás soñar.

Ella decidió ignorar este consejo. En 2008 fundó Global Citizen Year, una empresa que lleva a graduados de preparatoria a vivir un año en naciones en desarrollo. Sí, al principio no tenía muhco dinero y para poder levantar su firma, Falk tuvo que regresar a vivir con sus padres y pedir varios préstamos. “Creí que no había razones para posponer mi pasión”, indica.

Fue la decisión correcta: Global Citizen Year ya tiene cerca de 8.5 millones de dólares en donaciones y otros 5.5 mdd en colegiaturas. Más importante, el programa ha mandado a más de 500 estudiantes a países de América Latina y África, y, hoy por hoy, Falk hace lo que le gusta.

5. Necesitas obtener fondos institucionales
Las escuelas de negocios subrayan la importancia de conseguir grandes cantidades de capital de inversionistas, dice Bob Gillespie, un emprendedor serial que recibió su maestría de la University of Chicago Booth School of Business. “Obtener préstamos institucionales es difícil y requiere mucho tiempo para conseguirlo”, asegura Gillespie, CEO de Conference Software Solutions. Es mejor pedir ayuda de familia y amigos cuando recién se arranca.

Claro que la obtención de fondos de inversionistas ángel es necesaria más adelante en la vida emprendedora. Pero cuando estás en las primeras etapas, tu atención debe enfocarse en entender al mercado, descubrir qué es lo que quieren tus clientes, cómo distinguirte de tus competidores, etcétera.  

“Todas esas cuestiones son más importantes que decir ‘Tengo cinco millones de dólares’”, dice Gillespie quien da clases a emprendedores primerizos. Además, indica, los inversionistas quieren participar en conceptos probados que tengan una estrategia clara de mercado.

6. El trabajo duro es la mayor clave del éxito
De hecho, es solo uno de sus muchos ingredientes. Tanner Agar, ex estudiante de la Texas Christian University’s Neeley School of Business, escuchó miles de veces que las recompensas de los emprendedores solo llegan tras largas horas de trabajo y miles de sacrificios.

“Esta idea es maravillosa desde la perspectiva aspiracional”, dice el fundador de The Chef Shelf, una empresa de ingredientes gourmet. “Pero no creo que te prepare para lo que de verdad tendrás que enfrentar”.

Presiones, dudas y hasta depresión son algunas de las dificultades que los emprendedores primerizos pueden enfrentar. Desafortunadamente, asevera Agar, tener inversionistas y empleados en la balanza – por no decir parientes que preferirían que “tuvieras un trabajo de verdad”- sólo exacerbera el problema. Mientras que las escuelas de negocios subrayan la importancia de apostar todo y trabajar al máximo para después obtener las recompensas, muchos expertos en bienestar indican que es indispensable tener salidas para el estrés.

Para Agar, trabajar en una incubadora con otros emprendedores fue indispensable para evitar la depresión y encontrar en la camaradería diaria el sentido de lo que quería lograr.