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Trabajar gratis (o cómo arruinar tu carrera)

¿Cuándo trabajar gratis te ha hecho realmente feliz? ¿Te ha quitado el hambre? ¿Ha saldado tu deuda de la American Express?
 Trabajar gratis (o cómo arruinar tu carrera)
Crédito: Depositphotos.com
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¿En qué momento los marketeros nos convertimos en la Orden de las Carmelitas Descalzas? ¿A quién se le ocurrió la maravillosa idea de tomar el manifiesto de Teresa de Calcuta y transformarnos en la nueva beneficencia del marketing? La verdad no sé... pero sí sé que fue una PÉSIMA idea.

Resulta que los clientes han encontrado una manera muy “inteligente” de hacernos trabajar como esclavos. Obviamente, si un cliente va a tu oficina y te dice: “Oye, marketero, quiero una estrategia de social media gratis”, le dirás: “Oye, cliente, ¿no le pierdes? ¿Quieres que te cocine un pavo también? ¿Un molito? ¿Un postrecito?”.

Pero pensemos que te dijera que te ofrece “una magnífica y única oportunidad” de crear una estrategia de marketing digital gratis y que como consecuencia miles de personas verán tu trabajo… y entonces, si lo haces bien, obtendrás miles de clientes, te harás millonario y finalmente le darás las gracias por esa enorme oportunidad.  ¿Te convencería? Déjame decirte que, de entrada, eso es una gran FA-LA-CIA.

De todas las veces que hemos cometido el error de trabajar así, ¿cuántas han sido un gran negocio? ¿Cuándo trabajar gratis te ha hecho realmente feliz? ¿Ha llenado tu pancita? ¿Te ha quitado el hambre? ¿Ha saldado tu deuda con la American Express? ¿Se ha pagado la colegiatura de tus hijos? Quizá haya oportunidades que valgan la pena, pero el 80 por ciento de estos casos acaba siendo un infierno para todos.

Algunos casos suenan más tentadores que otros, o al menos eso queremos creer. Los clientes no son los únicos que tienen la culpa: nosotros también le echamos más leña al fuego creándonos esperanzas extrañas, tales como: “Si le trabajo gratis se va a dar cuenta de que soy bueno y me va a contratar siempre”, “Quizá si le dejo algunos servicios gratis me gane su confianza”, “Esa cuenta es grande y quizá ése sea el mejor camino para ganarla”, etc. Así, nos creamos historias que siempre terminan en una frustración máxima y los bolsillos vacíos.

He aquí 5 razones para NUNCA trabajar gratis:

Te hace gastar dinero de tu propio bolsillo

Es muy sencillo. El “trabajo gratis” realmente no es “gratis”. ¿Cuántas horas te ha tomado hacer esa propuesta? ¿Cuánto cobras por hora? ¿Qué materiales has usado? ¿Esos gastos te los ha pagado alguien? Obviamente no. Entonces no solamente estás “trabajando gratis”: tú le estás pagando al cliente por tu trabajo. ¡Qué gran idea…! O no.

Devalúa nuestra profesión

Mi mamá siempre me ha dicho que no regale helado si quiero vender mi paleta. Lo que es gratis se percibe de poco valor; si regalas tu trabajo, nadie le dará el valor que realmente tiene y después, cuando otros intenten cobrar la cantidad justa, los clientes buscarán la manera de sacar la chamba gratis o con un maxi descuento. 

Entonces las agencias y los profesionales tendremos que bajar nuestros tarifarios para ser competitivos, tendremos que recortar personal y trabajar más horas; al trabajar más y ganar menos, nos convertimos en personas amargadas y entonces llevaremos esa frustración a nuestra vida personal, y eso resultará en divorcios, hijos emo, amargura y soledad total. ¡Una serie de malas decisiones podría arruinarlo todo!

Crea clientes pesadilla

Un cliente bueno es aquel que valora el trabajo; alguien que decide que tu trabajo debería ser gratis, DEFINITIVAMENTE no es un buen cliente y debes huir de él a toda costa. Además, como seguramente tendrás que seguir chambeando en otros proyectos, no darás el cien por ciento y esa relación estará condenada al fracaso. Un cliente que no paga no tiene derecho a cambios y ajustes. Es el camino más fácil para la mediocridad.

La vida no funciona con “favorcitos”

Como comenté anteriormente, las deudas, los impuestos y el Starbucks no se pagan a base de favores. Ojalá fuese así y yo pudiera pedirle a Hacienda que me hiciera el paro no cobrándome  impuestos, pues eso “mejoraría su imagen”. Podría decirles que, a la larga, se verían beneficiados ya que yo pondría en Twitter: “¡Hacienda es lo máximo!”. Pero no, no funciona así.

Trabajar gratis desgasta

Trabajar gratis es una de las actividades más humillantes y desgastantes que existen. En lugar de estar gastando tus horas y tu creatividad, deberías ocupar ese tiempo en instruirte en una nueva herramienta, capacitarte en algún software, hornear galletitas, hacer yoga o aprender a bailar reggaeton (OK, me excedí). Cualquier cosa que hagas será mejor y más productiva que trabajar de “a grapa”.

Para concluir…

Respira profundo. Tu trabajo es valioso, tan valioso que alguien pagaría por él. Tú eres valioso, tus ideas cambian el rumbo del mundo. Sé justo contigo.

Cuando las cosas no estén bien, la desesperación toque a tu puerta y tengas la brillante idea de “trabajar gratis”, piensa que esa no es la manera de obtener clientes: es la manera de alejarlos e involucrarte en un círculo vicioso.

¡Muchas gracias por leerme!