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Las 5 decisiones más duras para un emprendedor

Existen decisiones increíblemente difíciles que no podrás evitar enfrentar en tu camino al éxito.
Las 5 decisiones más duras para un emprendedor
Crédito: Depositphotos.com
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Uno de los beneficios más atractivos de convertirse en empresario es el de tomar control sobre tu vida profesional. Como emprendedor, eres el único responsable de tomar las decisiones relacionadas con tu negocio, y mientras que otros podrán darte consejos y apuntar en una dirección determinada, en última instancia tú tendrás la última palabra.

Por desgracia, también existe una desventaja importante al emprender. Ser responsable de tantas decisiones es estresante, especialmente cuando de ellas depende el futuro éxito o fracaso de tu negocio. Algunas decisiones llegarán a ti de manera natural, pero existen cinco decisiones increíblemente duras que no podrás evitar enfrentar en tu camino al éxito:

1. Dejar tu trabajo

Poner tu propio negocio será la primera decisión importante que tendrás que enfrentar como emprendedor. Por lo general, significa que deberás dejar tu trabajo. Todo negocio empieza con una idea, que después suele convertirse en un plan de negocios –o, por lo menos, en un esquema que dé forma a la inspiración original–. A partir de ahí, deberás considerar la viabilidad del negocio, así como qué sacrificios será preciso hacer al momento de jalar el gatillo.

Ya sea que dejes tu trabajo, saques provecho de tus ahorros o pidas a familiares y amigos que te ayuden a arrancar, tendrás que hacer algunos sacrificios y recibir ayuda en el camino. Decidir continuar con tu empresa es algo valiente y difícil, y que a menudo comienza con decirle a tu jefe que deseas renunciar.

2. Financiar tu negocio

Una vez que hayas decidido seguir adelante con tu negocio, necesitarás dinero para hacer que las cosas funcionen. Hay un montón de maneras de financiar un negocio, pero todas ellas tienen ventajas y desventajas que deberás considerar. Elegir qué camino tomar es difícil, y puede determinar tu éxito potencial.

Por ejemplo, financiar tu propio negocio puede darte autonomía completa, pero también ponerte en dificultades financieras graves. Buscar un inversor de capital o un inversionista ángel puede ayudar a liberar el estrés, pero también te obliga a renunciar a un cierto grado de control sobre tu empresa. El crowdfunding o financiamiento colectivo es otra opción, pero puede ser impredecible y difícil de manejar.

3. Decidir cuándo y a quién contratar

Como propietario de un negocio, tendrás que ser el visionario y el capitán del barco. Sin embargo, en última instancia, el equipo que contrates llevará a cabo tus decisiones y dirigirá tu negocio al éxito. Elegir las personas adecuadas para integrar tu equipo es terriblemente difícil, y tendrás que estar preparado para ello.

Entre otras cosas, deberás evaluar con cuidado a cada candidato en términos de talento, experiencia, costo y, quizá lo más importante, adaptabilidad. Sin una cultura empresarial sólida que una a tus trabajadores, podrías renunciar de una vez por todas a la noción de trabajo en equipo. Asimismo, deberás estar preparado para la dura decisión de despedir a un empleado en caso de que la relación no resulte como esperas.

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4. Elegir cuándo y cómo expandir tu negocio

Para cualquier empresa, la idea de expandirse es bastante tentadora… pero también puede hacer que su negocio sea extremadamente vulnerable. La expansión demasiado pronta o rápida puede poner presión sobre los recursos de una empresa, al grado de que ésta ya no pueda sostenerse. Por otro lado, la expansión lenta o demasiado tardía podría evitar que la empresa crezca, así como limitar sus ingresos.

Encontrar el balance perfecto entre ambas opciones es tu trabajo como empresario, y deberás estar muy pendiente del crecimiento de tu empresa si quieres tener la oportunidad de expandirte con éxito.

5. Averiguar cuándo y cómo dejar el negocio

Todo lo que comienza termina y, eventualmente, tendrás que pensar en una estrategia para dejar tu negocio. Para algunos empresarios, esto significará vender su empresa. Para otros, heredarla a algún miembro de la familia. Para los menos afortunados, podría significar quedar en bancarrota o cerrar, y para otros, retirarse con millones de dólares.

Determinar el momento preciso y la forma de dejar tu empresa será la última decisión de negocios que tendrás que tomar, y quizá la que tendrá un impacto más duradero en tu futuro.

Tomar estas decisiones no será fácil, pero una vez que lo hagas, intenta no mirar atrás. Tu meta deberá ser tomar las decisiones más informadas y seguras que puedas, con el entendimiento de que algunas de ellas funcionarán y de que otras no lo harán como pensabas.
Siempre y cuando hayas investigado tu entorno y pasado tiempo sopesando tus opciones, no existe razón alguna para lamentar cualquier decisión que tomes en tu camino como emprendedor. Disfruta de tus éxitos cuando lleguen, y asume los fracasos como una experiencia de aprendizaje.