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Uber, la startup que divide opiniones

Travis Kalanick no podía encontrar un taxi cuando estaba de viaje en París y se le ocurrió desarrollar la app de choferes.
Uber, la startup que divide opiniones
Crédito: Depositphotos.com

Desde hace unos meses, las aplicaciones para solicitar servicios de transporte desde un smartphone han estado en el ojo del huracán por el enfrentamiento entre la aceptación de los usuarios y el rechazo de los taxista establecidos. Y ninguna de ellas lo ha ejemplificado tanto la división de opiniones como Uber.   

La aplicación debe su popularidad a la facilidad de su uso y a la seguridad que su propuesta pretende ofrecer a los usuarios. Basta que la persona abra un perfil en la plataforma ingresando sus datos y la información de su tarjeta de crédito. Cuando se solicita el servicio, la app detecta la ubicación del cliente a través del GPS de su smartphone y rastrea a las unidades de Uber que se encuentren en un radio de cuatro kilómetros.

Cuando un conductor acepta tomar el servicio, los usuarios reciben los datos y fotografía del automóvil que irá a recogerlos como modelo, placas, nombre del chofer y tiempo estimado de llegada.

Los individuos interesados en trabajar con Uber deben estar registrados como personas con actividad empresarial, ser dueños de un auto, pasar ocho exámenes diferentes de competencia, toxicología y personalidad, además de no tener antecedentes penales y acudir a diferentes entrevistas.

Una buena idea atrae a inversionistas

Considerada la startup más valiosa de Silicon Valley, Uber nació como una idea de Travis Kalanick, un emprendedor que se encontraba de viaje en París, Francia, y no lograba encontrar un taxi. Su desesperación lo llevó a pensar en lo fácil que sería ordenar un chofer a través de su teléfono celular.

Tiempo después, Kalanick y su socio Garrett Camp lanzaron la empresa “UberCab” en 2009. Sin embargo, el servicio como se conoce actualmente inició operaciones hasta junio de 2010 con Ryan Graves como director ejecutivo.

Uber es considerado un caso de éxito en atracción de capital pues ha interesado a más inversionistas en cinco años que cualquier otra compañía en un periodo similar: recibió su primera ronda de capital ángel en 2010, y en 2011 ya había acumulado unos  49.5 millones de dólares. En diciembre de 2014, el Wall Street Journal reportó que Uber había reunido más de mil millones de dólares de diversos grupos inversionistas en todo el mundo, entre los que destaca Jeff Bezos, fundador de Amazon.

La penetración de este servicio se debe a que en términos reales no se trata de un servicio de taxis, sino de choferes de autos privados de modelos de clase media alta. Sin embargo, taxistas, libres y de sitio, aseguran que sus servicios se dan afuera de la ley porque no están regulados y no pagan los permisos necesarios para operar. Uber se defiende diciendo que si paga impuestos ya que los conductores están dados de alta como personas morales, es decir, cada uno es una empresa en sí mismo.

Actualmente el servicio en México opera en el Distrito Federal, Guadalajara, Tijuana y Monterrey.

Una historia accidentada

Pese a la gran popularidad de Uber, el servicio ha sido foco de diversas controversias en su meteórico ascenso: críticas por usar la información privada de sus usuarios, acusaciones de competencia desleal, declaraciones de su vicepresidente Emil Michael quien aseguró que la empresa investigaría la vida privada de periodistas que escriban notas que no sean favorables a la compañía, etcétera.

También ha enfrentado prohibiciones de sus servicios y demandas por falta de seguridad en ciudades como Delhi, Frankfurt, Río de Janeiro, Portland, entre otras.

Lo cierto es que la plataforma es una de las más usadas del momento y ha tenido un crecimiento exponencial desde que nació en San Francisco hace cinco años. Actualmente opera en 300 ciudades  de 57 países y da servicio a unos seis millones de usuarios. Hoy en día, Uber ya vale el doble que Twitter.