Plan de Negocios

¿Cómo poner una planchaduría?

Arranca un servicio de planchado y zurcido para las personas que no tienen tiempo de darle mantenimiento a la ropa.
¿Cómo poner una planchaduría?
Crédito: Depositphotos.com
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El ritmo de vida actual, cada vez más rápido y en el que las cabezas de familia trabajan todo el día fuera de casa, ha hecho que el cuidado de la ropa ya no sea una tarea que se realice en el hogar. Se calcula que el lavado, planchado y zurcido de las prendas entran ya en el presupuesto de gastos mensuales de las familias mexicanas, que tienen una necesidad de lavado y planchado de entre 10 y 12 docenas de ropa al mes.

-Modelo. Negocio independiente de planchado de ropa con servicio de lavandería y compostura de ropa en general. Abre de lunes a sábado de 9:00 a.m.a 7:00 p.m; domingos de 9:00 a.m.a 2:00 p.m. Ofrece servicio de recolección y entrega a domicilio.

-Público objetivo. Familias de nivel socioeconómico A, B, C y C+ que disponen de poco tiempo para planchar en casa. Hombres y mujeres que viven solos y buscan la practicidad de tener ropa limpia, planchada y en buen estado en todo momento. También ofrece servicio a restaurantes, salones de fiestas y fábricas de uniformes.

-Infraestructura. Local de 70 a 90 m2 ubicado en zona habitacional con alta densidad poblacional. También puede estar anclado a una zona comercial. El local debe tener buena visibilidad (por ejemplo, sobre una avenida principal o en una esquina) y tener espacio para estacionamiento momentáneo para uno o dos autos.

-Equipamiento. Una barra de servicio, caja registradora, computadora, cuatro burros de planchado, cuatro planchas industriales, cuatro racks para colgar ropa, ganchos, bolsas guardapolvos, cuatro máquinas industriales de costura, insumos para sastrería, cuatro lavadoras con capacidad para ocho kilos de ropa por carga, dos secadoras comerciales de gas, un hidroneumático para facilitar la presión del agua, una báscula para ropa con capacidad para 10 kilos y químicos para lavandería. Al tercer año de operaciones se requiere un vehículo utilitario.

-Personal. Un encargado (puede ser el emprendedor), cuatro planchadoras, cuatro sastres/costureras, dos personas para lavandería, un repartidor y un contador (en outsourcing).

-Inversión inicial. $385,800         

-Margen utilidad. Del 18 al 23 por ciento.

La ropa sucia ya no se lava en casa, ni tampoco se plancha, ni se zurce en el hogar. Lo de hoy es llevarla a centros de cuidado integral donde lo mismo se lavan y se planchan camisas, vestidos, faldas y uniformes (escolares o de trabajo); así como se ajustan pantalones, sacos y todo tipo de prendas de vestir.

Entre los principales clientes de estos establecimientos destacan matrimonios jóvenes, hombres y mujeres solteras y estudiantes que, ante la urgencia de tener ropa limpia, planchada y en buen estado, destinan una parte de sus ingresos mensuales para lograrlo.

¿Cuánto invierten? No se sabe con exactitud, aunque los emprendedores del ramo advierten que el servicio de lavado y planchado entra ya en el presupuesto mensual de muchas familias; como si se tratara del servicio del gas, de televisión por cable o de telefonía celular.

Por otro lado, se calcula que una familia promedio de cuatro integrantes requiere el lavado y planchado de entre 10 y 12 docenas de prendas al mes, lo que supone una veta de oportunidad considerando que al menos tres de cada 10 familias de nivel socioeconómico A, B , C y C+ son adeptas al servicio.

Las bases del negocio

Si te interesa incursionar en el giro, lo primero será encontrar un lugar para ubicar tu local. Lo ideal es que te sitúes en el corazón de colonias densamente pobladas, donde por falta de tiempo o comodidad el grueso de los habitantes decida no realizar las labores de planchado.

El negocio puede estar en un local a pie de calle (de entre 70 y 90 metros cuadrados), sobre avenidas principales, en una zona comercial o de alto flujo peatonal. Lo importante es que tenga una buena visibilidad y cuente con uno o dos lugares de estacionamiento momentáneo para los vehículos de los clientes.

Otra alternativa son las plazas comerciales de colonia, donde al haber tiendas ancla (como minisúpers, panaderías o farmacias de cadena), existe un flujo constante y seguro de clientes potenciales. Los emprendedores del ramo advierten que si bien esta última opción es atractiva, puede significar una mayor inversión, al exigir rentas más elevadas y, muchas veces, el pago del famoso “guante” o cuota de entrada.

Al margen de la opción que elijas, es fundamental que el local cumpla con ciertos requisitos. Por ejemplo, debe tener un frente amplio y con buena vista. También contar con instalaciones eléctricas en buen estado (asegúrate de que tenga un braker contra descargas de corriente), buena iluminación, instalaciones hidráulicas para la instalación de las máquinas de lavado, así como instalaciones adecuadas de gas para la máquina de secado.

Para adecuarlo, comienza por instalar una barra que haga las veces de mostrador para revisar y etiquetar la ropa. Esta zona debe estar equipada con una computadora para llevar el control de la ropa que entra y sale (incluso hay software especial para este fin), una caja registradora y un tinglado especial para colgar la ropa para entrega. Igualmente, debes tener una báscula para pesar la ropa que llega para lavado, y una zona con asientos para la gente que espera por un servicio exprés.

La imagen es algo clave, por lo que se aconseja definir colores corporativos para vestir la fachada del local, los interiores y hasta para los uniformes de los empleados (puede ser una playera tipo polo o una filipina). Todo esto tiene el objetivo de reflejar esa imagen de centro de planchado profesional que buscan hoy en día los clientes.

Otro aspecto a considerar es la renta del local. Aquí la recomendación es hacer un contrato anual y que exista una posibilidad real de permanecer en el establecimiento por largo tiempo.

Equipamiento básico

Una planchaduría con servicio de reparación de ropa es un negocio escalable. Por ejemplo, puedes comenzar con dos, tres o cuatro burros de planchar e igual número de planchas de tipo industrial, y adquirir más equipo a medida que aumente la demanda.

Al respecto, Antonieta Roldán, de Vaporella México, empresa dedicada a la venta y distribución de equipos profesionales de planchado, explica que lo ideal es tener burros de succión o vacío con generador de vapor.

Este tipo de burros de planchar representan una inversión de hasta $68,000, pero los acabados y productividad que permiten compensan el desembolso. Además se ahorra tiempo, esfuerzo y los resultados son óptimos, pues disponen de una serie de accesorios para detallar la ropa.

Obviamente hay burros más económicos que disponen de una base caliente que facilita el planchado con sólo pasar la plancha de vapor. Su precio oscila entre $9,200 y $14,000. Cuentan con un brazo libre para acabados, trabajan con ener-gía eléctrica y tienen un generador de corriente bifásico o trifásico. Quienes optan por este equipo también deben invertir en planchas profesionales o semiprofesionales de caldera para que la ropa no se amarille o abrillante. Su precio, de acuerdo con Antonieta Roldán, empieza en $8,500.

Estas planchas usan agua filtrada, lo que supone un ahorro versus las que utilizan agua especial, pues a la larga este insumo implica un desembolso extra que merma la utilidad final.

A las opciones anteriores se suman las planchas de vapor por gravedad, las cuales tienen un sistema de peso que da un buen acabado. Estos equipos suelen incluir un contenedor de agua, zapato de teflón (base de la plancha) y mangueras. Su precio oscila entre $2,500 y $3,500.

“El burro puede ser sencillo, aunque lo más importante en una planchaduría es justamente la plancha, porque contribuye al cuidado de las telas y genera un mejor resultado”, advierte Antonieta. “Hay quienes empiezan con una plancha casera, pero éstas duran poco y el acabado que se logra no es perfecto. Incluso implican el riesgo de maltratar la ropa, abrillantarla o amarillarla”, agrega la emprendedora.

Al margen del equipamiento que decidas comprar, la recomendación es buscar un distribuidor autorizado con un negocio establecido. Esto para tener la certeza de que hay refacciones y servicio. Vaporella, por ejemplo, también ofrece capacitación, de modo que si un cliente quiere saber cómo sacar mayor provecho del equipo, los expertos de esta marca atienden su llamado.

Además, es importante que tengas varios racks para colgar la ropa; se aconseja uno por cada planchadora y uno adi-cional para el área de mostrador.“Existen diversos accesorios para facilitar el planchado. Todo depende del tipo de nego-cio y mercado. Por ejemplo, nosotros vendemos maniquíes especiales para planchado de camisas y otras prendas”, dice Antonieta. Dichos maniquíes brindan una gran productividad al permitir planchar hasta 60 o más piezas por hora. Su precio va de los $200,000 en adelante, según el modelo y el fin.

Independientemente de si vas aprovisionar tu planchaduría con equipo de “primer mundo” o con herramientas básicas, deberás hacerte de un kit de ganchos. Por mayoreo suelen costar entre $0.70 y $0.90, y puedes venderlos entre $1.50 y $2.50.

Dependiendo de tu modelo de negocio y de tus precios, puedes incluir su costo en el servicio, cobrarlos por separado o pedir que tus clientes lleven sus ganchos. Lo mismo aplica para las bolsas o guardapolvos. Hay proveedores que ofrecen 1,000 bolsas a $710; algo así como $0.71 por pieza.

Superado este punto, hay que equipar la lavandería. De hecho, hay empresas que venden paquetes de lavadoras y se-cadoras para comercios. Por ejemplo, Lavaclean (lavaclean.com.mx) cuenta con un paquete de cuatro lavadoras con capacidad para 8 kilos de ropa por carga, dos secadoras comerciales de gas, un hidroneumático para facilitar la presión del agua y una báscula para ropa con capacidad para 10 kilos, todo por $56,800.

Ahora que si quieres tener llave en mano para operar la lavandería, también tienen un paquete que incluye máquinas, mano de obra, muebles de recepción, anaqueles, racks porta ropa, cisterna, tanque de gas, hidroneumático, material para instalación de agua, luz, gas y drenaje, por $96,800.

Otra alternativa para equipar tu negocio es Centrax, empresa que comercializa equipo industrial para lavanderías y tintorerías. “Lo recomendable es empezar con dos mesas de planchado. Cada una cuesta US$3,500. En tanto que para arrancar la lavandería se puede invertir en seis lavadoras de 13 kilos, cuatro secadoras de 13 kilos, una lavadora de 17 kilos y una secadora de 23. La inversión aproximada en este equipo es de $385,000 ”, explica Miguel Ramos, ejecutivo de Centrax.

Asimismo, hay que contemplar otros gastos, siendo la adecuación del local uno de los más importantes, pues hay que invertir en instalaciones hidráulicas, eléctricas y de gas. Sobre este tema Ramos señala que el precio promedio de habilitación de local por metro cuadrado es de $3,500 a $4,000, lo que te puede dar una idea de cuánto deberás destinar para acondicionar tu establecimiento. Ramos añade que el espacio ideal para una lavandería “es a partir de 50 metros cuadrados y el de una planchaduría desde 30 metros cuadrados”.

Respecto al equipamiento del taller de costura, Olimpia Pérez, consultora independiente en el ramo de planchadurías, recomienda arrancar con tres máquinas y dejar abierta la posibilidad para adquirir una cuarta. “Los precios de cada má-quina oscilan entre $7,000 y $8,000, sin embargo, pueden llegar hasta $15,000”, advierte. Para aprovechar el espacio se recomienda que estas máquinas se empotren en un solo mueble hecho a medida por un carpintero. Ojo: hay gente que trabaja con máquinas caseras, pero invertir en una máquina industrial reditúa más, pues hace mejor trabajo y a mayor velocidad.

En México hay diversas casas distribuidoras de máquinas de coser. Casa Díaz y Casa Rizo son algunos ejemplos. Al igual que para el resto del equipo, el consejo es seleccionar a un proveedor que garantice los productos, capacitación, servicio y acceso a refacciones.

Para completar el servicio de costura hay que adquirir un kit de hilos, bieses, botones, agujas, guantes de lino, hombre-ras, botones, fieltros, tijeras, tizas, elásticos, cintas métricas, alfileres, alfileteros, etcétera. La inversión aproximada en estos insumos oscila entre $2,000 y $3,500.

Finalmente, es esencial que te asegures de dar mantenimiento al equipo. Las máquinas de coser, como las de planchar, necesitan una revisión mensual para verificar que trabajan a punto y que no hay acumulación de sarro.

Modelos de negocio

Este giro se presta para desarrollar diferentes modelos de negocio. Por ejemplo, los hermanos Guadalupe y Felipe Espi-nosa Almeida, propietarios de La Casa del Planchado tienen un negocio tradicional, que comenzó operaciones en 2009, cuando las planchadurías aún eran pocas.

“Iniciamos con dos planchas y, conforme la demanda creció, creamos La Casa del Planchado. Pensamos en atender al mercado minorista, especialmente amas de casa. Pasado el tiempo abordamos empresas como laboratorios, escuelas, fábricas de uniformes y maquiladoras, por lo que tuvimos que ampliar la plantilla de planchadoras y comprar más equipo”, afirman. Además, actualmente cuentan con personal calificado.

Esta planchaduría se encuentra en la colonia Granjas Coapa, al sur de la Ciudad de México, y opera con dos planchas industriales y tres con caldera. También tienen planchas normales para hacer frente a cualquier eventualidad. En este negocio el planchado de la docena de ropa cuesta $80 y la pieza suelta $11. Los pantalones se cobran como si fueran dos piezas.

“Nuestra capacidad máxima de planchado es de hasta 5,000 prendas a la semana cuando tenemos trabajo de empresas”, sostiene la emprendedora. Asimismo, la planchaduría ofrece el servicio de recolección y entrega de ropa a domicilio sin costo adicional, ganando la lealtad de muchos clientes.

“Mi local está rodeado de escuelas y centros comerciales, por lo que cuando llega el periodo vacacional lo resentimos mucho. Es cuando más nos enfocamos al cliente empresarial”, agrega. Diciembre y Semana Santa son las temporadas más bajas. El servicio de planchado generalmente está listo en dos días, mientras que el de costura depende de cada arreglo. Los emprendedores se apoyan con un outsourcing para estas labores.

Otro esquema de negocio es el de Tintorerías Ejecutivas, que ofrece los servicios de tintorería, planchaduría, costura y sastrería a ejecutivos y empleados de los corporativos ubicados en el corredor Insurgentes de la Ciudad de México (de Viaducto hasta Plaza Inn).

Los creadores del concepto son Mario Romero y Luis Alberto Ruiz, quienes tras detectar que los ejecutivos tenían todo, menos tiempo para dejar su ropa en un centro de planchado, decidieron desarrollar un modelo de negocio que recoge y entrega la ropa en el auto o la oficina del cliente.

La empresa opera de lunes a viernes de 9:30 a.m. a 7:30 p.m., teniendo como sede una oficina en el corazón de la Colonia del Valle, desde donde operan y atienden las llamadas de su call center. “Si bien estamos rodeados de tintorerías y planchadurías, tenemos un diferenciador: recogemos la ropa de nuestros clientes directamente en el estacionamiento o en sus oficinas. Para ello hemos hecho acuerdos con las áreas de Recursos Humanos de los corporativos, quienes a su vez promueven nuestros servicios entre sus empleados”, señala Luis Alberto.

Este negocio tiene un concepto 100% ejecutivo, donde la logística de recolección y entrega juega un papel fundamental. Mario explica que el proceso comienza con una llamada telefónica o un mail del cliente, quien determina el punto de recolección de la ropa. Luego, la empresa dispone de dos camionetas recolectoras para cubrir el área de cobertura (al sur del DF). La ruta se establece con un día de antelación y puede modificarse a razón de los pedidos entrantes.

A diferencia de otros emprendimientos, la empresa de Mario y Luis Alberto terceriza todos los servicios (planchado, sas-trería y tintorería), lo que evita que tengan que gastar en producción, equipamiento, insumos y una nómina grande.

“Invertir en equipamiento es muy caro. Hicimos cuentas y para abrir una tintorería necesitábamos más de $1.5 millones para equiparla. Así que optamos por este modelo, con el que generamos trabajo para otros y a la vez obtenemos ganan-cias para nosotros”, sostiene Luis Alberto.

Los emprendedores manejan precios estándar del mercado en los servicios; y después de pagar la renta, gasolina y salarios de sus colaboradores, la utilidad obtenida es de entre el 30 y 35 por ciento. “Tenemos que seguir tocando puertas con corporativos, pues no todos están dispuestos a llevar a su oficina la ropa para planchar, pero poco a poco vamos evangelizando al mercado”, aclaran.

Al igual que Mario y Luis Alberto puedes pulir tu esquema de negocio, agregando un diferenciador, como el servicio de recolección y entrega sin costo, descuentos especiales por volumen o frecuencia de consumo, o mediante programas de lealtad.

Un negocio rentable

El día a día en este tipo de negocio comienza entre las 8:00 a.m. y 9:00 a.m. Los empleados deben dejar a punto todo el equipo desde la noche anterior. Lo ideal es planificar desde un día antes la ruta de recolección de ropa. Para ello, te aconsejamos armar una base de datos con el número telefónico y/o correo electrónico de tus clientes. Esto te ayudará a elaborar la agenda. Acordar con cada uno de ellos el día de recolección y entrega garantiza entradas fijas de efectivo.

Una parte de tus clientes llegará a tu local, así que deberás tener una persona permanentemente en el área de recepción. La recomendación es que el personal esté uniformado. Las opciones van desde camisetas tipo polo hasta filipinas bordadas con el logo de tu negocio. No olvides capacitar a tu personal.

Para seleccionar al mejor talento, Guadalupe Espinosa, de La Casa del Planchado, pide referencias y hace ciertas pruebas a los candidatos. Éstas consisten en el planchado de una camisa, un pantalón o un vestido, y evalúa el resultado. Si es satisfactorio, se contrata el personal bajo un sistema a destajo.

A decir de Olimpia Pérez, quien ha asesorado a diversos emprendedores en la puesta en marcha de planchadurías, lo mejor es el esquema de pago por prenda planchada. “Generalmente se paga $2 por prenda. Es mejor pagar así que por sueldo, de otro modo no se apuran. La intención es que planchen entre 100 y 120 piezas por día laboral”, indica. La consultora asegura que es importante contratar a planchadores capacitados, ya que mientras a algunos les toma cinco minutos una prenda, hay quienes lo hacen en la mitad del tiempo, de modo que llegan a planchar hasta dos docenas de ropa en una hora.

“Dependiendo de la inversión, pero en este giro la recuperación no debe exceder los ochos meses o un año. Más tiempo ya no es negocio”, agrega. El servicio de arreglo de ropa, por su parte, supone otra dinámica y a decir de Olimpia Pérez es una unidad de negocio muy rentable. Por ejemplo, un hilo de 100 metros cuesta entre $5 y $7, y cada reparación implica un promedio de dos metros de ese material, lo que significa que con un solo hilo puedes hacer hasta 50 arreglos. Haz tus cuentas.

“La utilidad promedio en la costura es muy alta, porque los materiales son muy económicos. En suministros te llevas 5% de tu venta y, contando la mano de obra, la inversión sube a 15%, lo que representa una utilidad muy atractiva”, sentencia Olimpia.

El precio de los arreglos se fija a discreción. Así, mientras el bordado de un nombre en un uniforme escolar puede cobrarse en $60; el dobladillo de un pantalón de caballero te deja más, porque se cobra hasta en $70 y sólo toma cinco minutos. Un cambio de cierre de chamarra se cobra entre $80 y $160, y el ajuste de un vestido puede tasarse entre $120, $400 o  hasta $600.

Hay trabajos más complejos, por ejemplo, el zurcido invisible. Esto exige personal altamente capacitado, pero lo puedes cobrar entre $180 y $220 por centímetro cuadrado. Al igual que las planchadoras, las costureras reciben un sueldo a destajo: se les paga un porcentaje de entre 25% y 35% del monto total del arreglo.

Finalmente, considera que la operación de la lavandería exige ciertos conocimientos para optimizar el uso de los químicos y garantizar el cuidado de la ropa. La Cámara Nacional de la Industria de Lavanderías (Canalava) ofrece capacitación al respecto.

También los proveedores de insumos y equipo brindan asesoría. Lo importante, en todo caso, es que aprendas a optimizar los insumos para evitar mermas y obtener un buen resultado para competir en un segmento que agrupa al menos a 12,000 tintorerías y lavanderías en el país. Los precios al consumidor dependen de la zona donde se ubique tu negocio. En general oscilan entre $26 y $34 por kilo de ropa, con un margen de utilidad de entre un 25 y 35 por ciento.

Los puntos finos

Una planchaduría con servicio de arreglo de ropa requiere difusión. Puedes comenzar “volanteando” en tu zona de influencia, anunciándote en gacetas locales o dejando flyers en escuelas, gimnasios, pastelerías y todo tipo de comercios frecuentados por tus clientes potenciales. Otra alternativa es apostar por las redes sociales, las cuales han demostrado su influencia en la decisión de compra del consumidor.

Fernando Delgadillo, dueño de Housekeeping Planchaduría, abrió una fan page en Facebook, lo cual –asegura– le ha servido para promocionarse, así como difundir los servicios y programas de lealtad de su negocio. Tal como hizo Fernando, apuesta por las redes sociales para posicionarte.

Considera invertir en una página Web. Para ello, procura un diseño amigable que incluya tips para conservar la ropa y no olvides “colgar” las promociones de la semana o el mes.

Ten siempre en el radar los gastos de luz, agua y gas, que pueden representar 15% o más de tus ingresos. Por último, contempla que este giro empata con otros servicios, como el de tintorería, reparación de calzado e incluso, cerrajería. Analiza el mercado y da un paso a la vez.