Consultoría

Cómo controlar (y aprovechar) tus emociones

La película de Pixar Intensa-Mente entrega enseñanzas sobre cómo no dejar que el miedo, la tristeza, el enojo y otras emociones te afecten.
Cómo controlar (y aprovechar) tus emociones
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Pixar, el genio de la animación, tiene entre su lista de películas a Intensa-Mente (Inside Out) que tiene como protagonista a Riley, una niña que tras mudarse a una nueva ciudad tiene que “batallar” contra las emociones que viven en su cabeza. Aunque se trata de una película -que además está dirigida a los niños- entrega valiosas enseñanzas a cualquier persona (sobre todo a los directivos y emprendedores) acerca del control de las emociones. Todos sentimos alegría, tristeza, temor, desagrado y enojo; sin embargo, la inteligencia emocional nos ayuda no sólo a controlarlas, sino a aprovecharlas para convertirnos en líderes y personas de éxito.

A continuación analizamos las emociones que se presentan en esta cinta y te decimos cómo actuar cuando alguna de ellas se apodera de ti. Recuerda que no es malo sentirlas, pero lo importante es no permitir que esto te supere y afecte tu reputación:

1.Alegría. Claramente, la alegría es una emoción positiva que saca lo mejor de nosotros. Alguien alegre suele contagiar esta actitud a su equipo y actuar con más ganas. Sin embargo, demasiada alegría puede afectar tu desempeño, ¿por qué? Porque cuando estamos muy felices acerca de algo, tendemos descuidar lo demás, sobre todo aquellos temas que más nos cuestan.

Así que aquellos días donde te sientas particularmente alegre, procura dos cosas: compartir esa emoción con los demás y dejar que permee tu empresa; y aprovecharla de manera que se convierta en una motivación para trabajar mejor y no para distraerte.

2. Tristeza. Hay días donde simplemente no puedes levantarte de la cama; te sientes triste y deprimido. Esta emoción es común entre emprendedores que se han enfrentado a un fracaso o que no han visto los frutos que soñaban de su negocio. Pero debes tener cuidado, pues esta emoción puede ser la más destructiva para alguien que desea triunfar.

Es difícil, pero cuando empieces a sentirte “bajoneado”, debes actuar inmediatamente. Rodéate de gente que te haga sonreír y te dé buenos consejos, ya sean colegas de trabajo, amigos o familiares. Sé sincero sobre lo que estás sintiendo y busca aquellas cosas que te pongan feliz, como ir al cine, caminar, viajar, estar con tus hijos, ¡lo que sea! Piensa que sólo tú eres responsable de cambiar esa actitud y de ver las cosas desde una nueva perspectiva.

3. Miedo. Probablemente se trate de la emoción más común entre los emprendedores y los que están decidiendo si dar el salto. Es normal que temas perder tu seguridad financiera, sacrificar tu tiempo, fracasar e incluso el “qué dirán”. El miedo puede paralizarte e impedir que persigas tus sueños, pero también puede convertirse en un gran motivador.

Para que el miedo se traduzca en algo positivo debes aprender a salir de tu zona de confort (poco a poco), haciendo cosas que normalmente no harías. Después es importante que aprendas a vivir con esta sensación, disminuyéndola preparándote al máximo, contemplando riesgos y construyendo seguridad en ti mismo.

4. Desagrado. Hay muchas cosas que, como emprendedor, te pueden desagradar: desde las faltas de apoyo y los errores que cometes, hasta la actitud de ciertos empleados o de tu socio. Cuando dejas que esta emoción te controle, tu semblante es continuamente de queja e impaciencia, y es particularmente común en aquellas personas perfeccionistas y negativas.

Esta emoción puede afectar gravemente la moral de tu equipo y de todos los que trabajan contigo. Para disminuirla es recomendable que adoptes una actitud mucho más paciente y tolerante. Cuando presencies algo que no te gusta o te molesta, trata de encontrar los aspectos positivos que tiene y, sobre todo, intenta no demostrar tu desagrado sin siquiera escuchar a la otra persona. Deja de ver siempre el vaso medio vacío y empieza a verlo medio lleno.

5. Enojo. Todos tenemos derecho a enojarnos de vez en cuando; es más, si no nos enojáramos por ciertas situaciones no podríamos considerarnos humanos. Pero, al mismo tiempo, aquellos personas que no saben controlarse y dejan llevarse por la ira pueden ser sumamente perjudiciales para el negocio y su gente.   

Si eres del tipo de personas que se enojan fácilmente o con demasiada intensidad es momento que empieces a madurar y mesurar aquello que dices y haces. No importa cuál sea la situación, nunca debes dejarte llevar e insultar o tratar mal a nadie. Aprende a usar tu enojo y frustración para buscar soluciones y no para atacar a los demás.