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5 paradigmas a romper sobre la base de la pirámide

Si queremos ser emprendedores sociales, lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra forma de pensar.

En conjunto con Promotora Social México y CEMEX, recientemente el Banco Interamericano de Desarrollo llevó a cabo el tercer Foro Base, un espacio que reúne a diferentes líderes que trabajan para proveer bienes y servicios a la base de la pirámide.

La base de la pirámide o BDP es una forma de definir el segmento de población con menos ingresos. En América Latina, aproximadamente 400 millones de personas viven con menos de 10 dólares al día.

Desde hace algunos años, tanto grandes corporativos como empresas sociales se han percatado de la necesidad de diseñar productos y servicios que resuelvan las necesidades de este sector de la población. A decir verdad, cuando la visión de negocio se mezcla con el compromiso de resolver problemáticas sociales, el resultado es la generación de impacto en el largo plazo.

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Sin embargo, para tener éxito en la creación de soluciones para las personas en situación económica vulnerable existen algunos paradigmas que tenemos que romper tan pronto como sea posible. Estos son algunos de ellos: 

Las personas que conforman la base de la pirámide son víctimas

Hace un par de meses dediqué una columna a este tema (puedes leerla aquí). La tesis central es que al considerar que las personas en condiciones vulnerables son víctimas, les restamos dignidad y nos ponemos a nosotros como emprendedores en un pedestal que no nos corresponde. Por el contrario, es preciso que eliminemos esta connotación negativa y trabajemos con ellas “de uno a uno”. Sólo así podremos crear soluciones de raíz a sus necesidades.

La innovación está en los laboratorios o las grandes oficinas

En una de las sesiones plenarias, Soraya Ramoul, directora de división de Cambiando la Diabetes, de Novo Nordisk Dinamarca, explicó uno de los puntos clave para generar modelos de negocio de impacto.

Se resume de la siguiente manera: si queremos innovar y crear soluciones sociales, tenemos que dejar los laboratorios o los edificios de oficinas y salir a la calle. Tenemos que estar dispuestos a quitarnos la corbata y los tacones para conocer cara a cara a las personas con las que queremos trabajar, entender sus necesidades de primera mano y pensar junto con ellos, no por ellos. Ésa es la diferencia.

Irónicamente, quizá éste haya sido el punto más débil del foro, y es que estuvimos dos días enteros discutiendo acerca de la base de la pirámide en el Centro Banamex, y aunque reconozco que fue un increíble esfuerzo por parte de los organizadores, también es cierto que hicieron falta momentos donde se escuchara de primera mano a las personas que forman parte del sector en discusión.

La conectividad no tiene mayor importancia

Telefónica México, Intel, Omidyar Network y el exministro de Tecnologías de la Información  y Comunicaciones de Colombia participaron en una discusión acerca del potencial de la banda ancha y los servicios de conectividad para las personas de la BDP.

Es cierto que el acceso a internet ha permitido llevar servicios y soluciones a comunidades que antes se hubieran considerado imposibles de alcanzar. Es un hecho también que hoy día la penetración de internet, especialmente de los dispositivos móviles, es cada vez mayor, y esto puede representar grandes oportunidades.

No se justifica invertir en la base de la pirámide

Quizá el mayor paradigma, especialmente en las grandes empresas, es que se piensa que los productos de la base de la pirámide tienen que ser baratos, por lo que el bajo margen no justifica la inversión.

En la sesión “Estrategias clave de mercadeo para la BDP” se presentaron datos que demuestran que las personas en la BDP buscan, como en cualquier otro sector, encontrar valor en los productos que consumen. Esto implica que están dispuestas a comprar productos más costosos.

En otras sesiones se recordó el enorme tamaño de mercado que representa la base de la pirámide. Tan sólo en América Latina existen 500 millones de personas que viven en condiciones vulnerables; esto debería ser suficiente para dejarnos claro a todo el potencial que existe para desarrollar soluciones a problemas sociales.

La delgada línea…

¿Está bien hablar de la BDP en términos de negocio y de resolver las necesidades sociales como un gran potencial comercial?
Admito que al escribir este artículo y formar parte de estas discusiones no puedo evitar hacerme la pregunta: ¿hasta qué punto es ético pensar en términos de mercado? ¿Es una visión humana y digna para la población en condiciones vulnerables?

Mi respuesta: a mi parecer, existe una gran diferencia entre concebir a las personas del sector más vulnerable como un medio para generar mayor riqueza y ver a los negocios como una herramienta para generar soluciones a un sector que hasta ahora ha permanecido invisible para la mayoría de los negocios.

Afortunadamente, la posibilidad de definir de qué lado de la línea estamos está en cada uno de nosotros. Creo que éste será un tema central en los próximos foros y discusiones.

Y tú, ¿qué opinas al respecto? Sigamos la discusión.

Juan Del Cerro es emprendedor, promotor y entusiasta del emprendimiento social, director ejecutivo de Socialab México y conductor de Disruptivo.

@delcerrojuan