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Josep Palau: la importancia de la identidad

Palau, diseñador y consultor, asegura que México solía ser un país que veneraba el diseño y que hoy está redescubriendo su valor para la empresa.
Josep Palau: la importancia de la identidad
Crédito: Depositphotos.com

Cuando pensamos en la caótica Ciudad de México – con su terrible tránsito, miles de comerciantes ambulantes y sus calles en mal estado- no nos remitimos al diseño y estética. Es más, algunas personas están convencidas de que el diseño y el arte no están presentes en la urbe más grande del mundo. Josep Palau Payerol no solo discrepa de esta idea, asegura que la industria se encuentra en un momento de revaloración.

“El tema del diseño en México está muy lejos de estar al mismo nivel que Japón, Alemania, Corea del Sur e incluso Colombia. Sin embargo, este aspecto tiene un valor destacado en nuestra vida diaria, aunque no lo creamos”, dijo el especialista en administración, diseño e identidad corporativa en conversación con SoyEntrepreneur.com.

Palau no habla sin conocimiento de causa. Hijo de industriales españoles, comenzó su carrera estudiando ingeniería, pero en el tercer semestre se dio cuenta de que no quería dedicarse a ello. Decidió cambiarse a diseño “y fue como empezar a ver” porque descubrió cuál era su llamado.

“Primero fui artista freelance hasta que me di cuenta de que la escuela no me había preparado para lidiar con los clientes. Eso me llevó a estudiar una maestría en administración – que fue otra epifanía- que me dio la nueva perspectiva de un híbrido entre diseñador y un hombre de negocios”, dijo.

Este diseñador gráfico profesional se ha especializado en el desarrollo de identidad corporativa. Con más de 27 años de trayectoria, Palau incluso fue el gerente creativo sénior de Disney México. Hoy en día se dedica a dar consultoría a negocios a través de su propia empresa llamada “Ideograma”. 

 Palau asevera que la industria del diseño en el país se encuentra en un contrasentido.

“Las escuelas nos dicen que la gente ya no quiere estudiar Diseño, sin embargo, el mercado per se está subiendo. Pero, no estamos consiguiendo que los clientes entiendan que el diseño tiene un costo elevado”.

El especialista indica que el gremio del diseño nacional compite para ver quién ofrece sus servicios a precios más baratos cuando debería existir una mayor demanda por trabajo de calidad.  El entrevistado asegura que la sobreoferta de la academia ha “escupido” tanta competencia en el mercado laboral, que, efectivamente, el diseño se ha vuelto una profesión que compite consigo misma. Palau Payerol indica que al disminuir el precio de un producto intangible, invariablemente reduces su valor.

Subyacentemente, dice el experto, tenemos un mercado que no entiende el valor del diseño en la sociedad porque no tiene un entorno que la haga valorarla.

“La última vez que este país veneró el diseño es el Porfiriato. Vemos en Reforma, Palacio de Bellas Artes y Palacio Postal el reflejo de los artesanos que se trajeron de Francia y España […] la Revolución puso fin a este movimiento”.

 

Esto es importante porque cuando las personas no se encuentran en un entorno que valore el diseño, difícilmente ven su utilidad en otros aspectos de la vida. Por eso hay muchos emprendimientos que no le dan su justo valor como elemento de negocio.

No es de sorprender que, de acuerdo con Palau, menos del uno por ciento de las empresas mexicanas inviertan en diseño en cualquiera de sus áreas, cifra que contrasta con el 36 por ciento de las empresas de Reino Unido que apuestan por este valor diferenciador.

El diseño como identidad corporativa

Entonces, ¿cuál es el valor del diseño para una empresa?

El British Design Council descubrió cómo medir correctamente la aportación del diseño en el valor del negocio. Durante 20 años monitorearon el desempeño económico de empresas que aseguraban no creer en el diseño como valor y empresas que sí creían en él. Descubrieron que las firmas que apuestan por tener una clara identidad gráfica, tienen un desempeño 400 por ciento mejor que las que no.

Para muchos, el país está muy alejado de tomar el diseño como una fuerza auténticamente operativa en los negocios. Las grandes corporaciones conocen la importancia de una buena identidad gráfica, pero las pequeñas empresas  - principal unidad de la economía mexicana – están dando sus primeros pasos en esta revaluación del diseño.

Palau asevera que no solo se trata de ver al diseñador como la persona que va a “poner el moño” en el producto o que va a hacer el logotipo de un negocio, sino de crear una identidad (lo que soy) que pueda ser diferenciada ante los demás.

“Uno de los gravísimos problemas que tiene México en este sentido es que a las empresas les cuesta mucho trabajo definir quiénes son porque productos de tantas crisis se han transformado en muchas cosas. Todos quieren hacer todo y no saben cuáles son los elementos que los definen, no saben qué comunicar”.

Precisamente, dice el entrevistado, el papel del diseño en cuanto a la identidad de una empresa es definir, de entre tus posibilidades, cuál o cuáles son los aspectos que debes comunicar y en cómo expresarlos de la manera más adecuada.

Cuando tu empresa no está presente para ser disfrutada directamente –difícilmente tendrás a todos tus clientes diariamente en tus instalaciones-, la proyección de tu identidad es todo. Quiere decir todos los puntos de contacto con la gente. Por ejemplo en lo digital quiere decir tu página web y tu presencia en redes; en publicidad tus campañas de anuncios espectaculares o en radio; en lo externo, cómo es la fachada o marquesina de tu negocio, cómo es la folletería que se reparte en la calle. Ahí el diseño se vuelve el embajador de tu negocio.

“Si todas tus piezas de comunicación son coherentes, el diseño te ayuda a construir tu estructura.  Por ejemplo, el color de tu coche no es algo que disfrutes desde el interior del vehículo, sin embargo, es una parte fundamental de tu elección de automóvil porque te proyecta a los demás”.

Así, el diseño te ayuda a clarificar quién eres y a proyectar esa identidad a públicos claves como tus clientes, proveedores y hasta colaboradores.