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Diego Matthai busca la funcionalidad

Este arquitecto, diseñador y artista, una de las voces más importantes del diseño mexicano, nos cuenta cómo debe ser un objeto estético y útil.
Diego Matthai busca la funcionalidad
Crédito: Depositphotos.com
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“El diseño, en términos generales, es crear un objeto que primeramente sea utilitario”, así identifica el arquitecto Diego Matthai la principal característica que deben tener los objetos que llamen la atención de los clientes.

Matthai es una de las voces más reconocidas de la industria del diseño en México. Arquitecto, diseñador y artista, su firma se ha convertido en referente gracias a las 120 exposiciones colectivas que ha tenido tanto en México como en el extranjero. 

El camino profesional de este diseñador se inició al estudiar la carrera de Arquitectura en la Universidad Iberoamericana en 1965. A lo largo de su carrera se ha desempeñado como arquitecto, diseñador de interiores y mobiliario, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro honorario de International Federation of Interior Architects/Designers (IFI).

En 2005 recibió el premio “Arquitecto en la Práctica Profesional (Luis Barragán)”, del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, CAM-SAM; en 2010 recibió el Premio Nacional de Interiorismo otorgado por el AMDI, así como la Medalla de Plata en la XII Bienal de Arquitectura Mexicana en la Clasificación de Diseño de Interiores (2012).

En su carrera se ha destacado por la gran diversidad de sus proyectos: desde el diseño de centros nocturnos, pasando por piezas de inmobiliario, hasta esculturas y murales, todo con la idea de que el diseño debe ser bello, pero siempre útil para el usuario.

El artista es reconocido, entre muchas otras razones, por "Silla México", la reinterpretación que hizo de la clásica silla mexicana con base de cuerda tejida con un armazón metálico. Un diseño moderno pero inherentemente mexicano.

Matthai ha basado su filosofía profesional en cuidar hasta el más mínimo detalle de sus proyectos, donde cada parte –cada manija, cada acabado- es igual de importante que el conjunto.

“Hay ‘n’ número de formas en las que se puede expresar un florero. Pero la base de estos diseños es una función. Tiene que estar técnicamente bien desarrollado y sea bello. Una pieza debe ser atractiva al ojo, fácilmente asimilable al cliente final y que la persona quiera tenerlo en su casa”, indicó en entrevista.

Te invitamos a conocer un poco más de este experto en la entrevista que le hicimos: