Tecnología

Chris Anderson: drones, los smartphones del futuro

En Campus Party Mx, el CEO de 3D Robotics nos compartió su visión de un mundo en el que los drones formarán parte de la vida cotidiana.
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¿Imaginas un mundo sobrevolado por drones, esos pequeños aviones piloteados de manera remota? ¿Imaginas que estas máquinas dejaran de requerir la inteligencia humana para moverse por el cielo y volaran de manera completamente automática?

No es una película de ciencia ficción: de hecho, así ve el futuro Chris Anderson, genio de la tecnología y emprendedor visionario. En el marco de Campus Party Mx, platicamos con el CEO de 3D Robotics –empresa líder en la creación de drones– y editor en jefe de la revista Wired para que nos compartiera su visión de un mundo en el que los drones forman parte de la vida cotidiana.

“Más como smartphones, menos como 747”

Se tiene la percepción generalizada de que los drones están relacionados con la industria aeronáutica, pero la realidad es que son mucho más cercanos a un teléfono inteligente que a un avión. Estos robots voladores equipados con chips, sensores y cámaras surgieron en 2013 en el seno de la industria de electrónicos de consumo. “No fueron concebidos como aviones sin pilotos, sino como smartphones con hélices”, explica Anderson.

La función básica de los drones es volar y recoger imágenes. Registran una fotografía por segundo, la cual envían inmediatamente a la nube para combinar todas las imágenes y crear modelos en 3D o mapas digitales con elevación, que posteriormente pueden imprimirse. “Tienen mayor capacidad que el ojo humano. Son capaces de crear modelos precisos, correctos desde cualquier ángulo”, añade el experto. Incluso pueden recrear sombras, por lo que son muy útiles para duplicar estructuras complejas.

Los drones son capaces de almacenar medio terabit por hora. “Es demasiada información para ser procesada por humanos, así que estos robots se encargan de elegir las imágenes que cumplan las características requeridas. Además, las ordenan mediante el GPS que tienen integrado”.

Pero los drones actuales cuentan con una limitante: no tienen conciencia de su entorno. Podrían compararse con la app Autodesk 123D Catch, que permite escanear objetos para crear modelos en 3D, pero que requiere la inteligencia humana. A decir del experto, nuestro trabajo como humanos es asegurarnos de que el dron se mantenga seguro, alejado de cables o ramas de árboles. “Los drones son un excelente ejemplo de cuando el software y los humanos trabajan en conjunto”, explica el emprendedor.

Los drones y la industria

Más allá de la diversión, los drones juegan un papel importante en varias industrias, especialmente la de la agricultura y la construcción –que incluye la arquitectura, bienes raíces y los seguros–. Pero estas pequeñas máquinas también pueden aprovecharse para otras industrias, como la cinematográfica, minera y de rescate. “Actualmente existen más de 800 usos aprobados de los drones”, comparte Anderson. Sin duda, un universo de posibilidades que se abre para los negocios.

Existen también los llamados “drones de conservación”, cuya misión es proteger especies en peligro de extinción. Actualmente se usan en Asia, donde, al contar el número de nidos que los chimpancés construyen en las copas de los árboles, estiman la población total de estos animales. También existen drones que detectan el sonido de los murciélagos para realizar un estimado de su población.

Otros drones están destinados a detener la tala ilegal de árboles. “Las imágenes de satélite son horribles: tienen una resolución muy baja y, cuando menos, 30 días de antigüedad. Tienen 30 m por pixel, mientras que los drones tienen 3 cm por pixel. Por si fuera poco, 2/3 del planeta está cubierto con nubes, lo cual afecta las imágenes finales”.


"Debemos concebir a los drones no como aviones sin pilotos, sino como smartphones con hélices”.

¿Y la privacidad?

Sí, un cielo lleno de drones suena increíble, pero ¿eso significa que estaremos vigilados todo el tiempo? ¿Afectará esto nuestra privacidad? “Ya estás siendo vigilado todo el tiempo”, bromea el CEO de 3D Robotics. Y explica: “la tecnología introduce retos mucho más rápido de lo que la sociedad puede asimilarlos. Sin duda, éste es un asunto que tendremos que solucionar en conjunto como sociedad”.

¿Debería el gobierno crear leyes para que drones y humanos puedan coexistir en paz? “No creo que las regulaciones sean la respuesta. El problema es que éstas se mueven con lentitud, y la tecnología, a un paso apresurado. La industria se mueve en ciclos de 6 meses, y el gobierno, en ciclos de 6 años”, explica el experto. Anderson apuesta por una autorregulación en la que la industria guíe a los usuarios para que éstos tengan “buenas prácticas de vuelo”, y también, por la posibilidad de que los ciudadanos elijan dónde dibujar la línea entre la tecnología y su privacidad. “Quizá algunas comunidades decidan que no quieren que los drones sobrevuelen sus casas a menos de 100 pies, y eso tendrá que respetarse”.

Los drones del futuro

¿Cómo imagina Anderson los drones del futuro? Cada vez más pequeños, ágiles, inteligentes y sencillos de usar. “Serán aparatos del tamaño de una mano: lucirán más como smartphones y menos como un avión 747. Tendrán completa conciencia de su entorno, por lo que podrán navegar sin GPS. Imagino que serán como un insecto… o tal vez mucho mejores”. Los drones han iniciado una revolución de la información, y una revolución que difícilmente podrá detenerse. “Tenemos más habilidad que nunca de recabar datos. La pregunta es, ¿ahora qué haremos con ellos?".

A decir del experto, un cielo sobrevolado por drones se parece más a la realidad próxima que a una película de ciencia ficción. “En unas pocas décadas, veremos drones sobrevolando el cielo en todo momento: sobre las ciudades, el campo, los mares… serán una parte común del paisaje”.