Emprendedores

La verdad poco “sexy” del primer año de negocios

Emprender por primera vez no es glamuroso y se parece más a traer el corazón al descubierto.
La verdad poco “sexy” del primer año de negocios
Crédito: Depositphotos.com

Nadie discute que manejar tu propio negocio es muy enriquecedor.  He visto las fotos glamurosas en Instagram de empresarios que disfrutan de la playa y en Facebook he encontrado publicaciones que dicen “Amo mi trabajo!!!!!!” (con todo y los errores en los signos de exclamación).

El emprendimiento puede ser genial, pero seamos honestos, manejar tu propio negocio también puede ser difícil y aterrador. ¿Qué puedes esperar de tu primer año de negocios?
Esta es la verdad desnuda de cómo fue el mío.

1. Hay mucha más administración de la que esperaba
Durante mi primer año de negocios traté de gastar lo menos posible. Hacía todo lo que podía yo mismo. Por ejemplo, pase 10 horas al día aprendiendo a manejar en mis redes sociales; optimicé mis perfiles cientos de veces, conseguí millones de testimoniales de clientes, etcétera. Y todo eso me llevó muchísimo tiempo.

 2. Solía comer en mi escritorio
La mayoría de los días almorzaba sobre mi MacBook. Eso o compraba comida chatarra que “aspiraba” entre citas con clientes. Nada de eso es elegante o saludable. A veces lo hacía porque tenía poco tiempo, pero otras ocasiones eran porque me enfrascaba terminando un proyecto. Sin embargo, es indispensable cuidar de tu salud, algo que a mí no me importaba. Lo que me lleva a mi siguiente punto.

3. Subí 10 kilogramos
Nunca he sido demasiado delgada, pero subí de peso por los malos hábitos con los que me estaba autosaboteando. Comer encima de mi computadora, no desayunar, no moverme lo suficiente, no cenar hasta que me estaba muriendo de hambre y entonces comer lo que encontrara. Tristemente la lista sigue y es muy común entre los nuevos emprendedores. Nos lanzamos de cabeza a nuestro trabajo y ponemos todo lo más en segundo plano. ¿Por qué nos hacemos eso? No está bien. He perdido la mitad del peso que gané gracias a la adopción de nuevos hábitos, pero es difícil.

4. Tomé malas decisiones
Se me dificultó mucho establecer mi marca personal. Durante un tiempo traté de representar lo que las demás personas querían ver en mí y no solo no lo lograba, me hacía sentir falsa. Pero esa es la lección de la experiencia: cuando sabes más, decides mejor.  Aprender de tus errores te ayuda a hacerlo mejor la próxima vez.

5. Tuve que pedir muchísima ayuda
En mi primer año de negocios lancé una serie de cursos en línea. No sabía nada de la tecnología requerida, así que tuve que pedir ayuda, algo que a mí se me dificulta mucho. No sabía mucho de hacer videos o siquiera de cómo hacer cursos, pero admitir lo poco que conocía me ayudó aprender de aquellos que sí eran expertos.

6. Mejoraba mi trabajo todo el tiempo
En mi primera publicación sonaba como un robot corporativo, pero ahora tengo otra voz. He rescrito artículos y publicaciones, experimentado con redes sociales, mejorado programas, etcétera. He hecho mucha prueba y error. Construir un negocio es un proceso, no una lista de pendientes que tachar. La realidad de que el trabajo realmente nunca se acaba puede ser frustrante a veces.

7. Estaba aterrada ¡todo el tiempo!
Lanzar tu producto y servicio sin tener certeza de que va a triunfar es aterrorizante. Se trata de generar una nueva empresa, encontrar clientes, compartir tus ideas, promocionar tu trabajo, pedir ayuda, es decir, siempre estás vulnerable, Manejar tu propio negocio, especialmente al principio es como traer el corazón descubierto.

Sin embargo, una vez que empiezas a ganar experiencia el temor disminuye y empiezas a disfrutar de tu aventura. ¡No te rindas!