Emprendedores

Sucroliq, empresa que hace una dulce revolución

Esta firma transforma azúcar no refinada en un jarabe de sacarosa refinada de alta calidad.
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Consistencia líquida y esencia dulce. Palabras suficientes para retratar a la innovación. Al menos en el caso de Sucroliq, firma mexicana establecida en 2009 (en asociación con la Unión Nacional de Cañeros y el Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural), cuyo negocio es la refinación de azúcar líquida. Tarea que realiza a través de una tecnología propia y patentada mundialmente, creada en México y que, según los fundadores, no tiene parangón en la industria azucarera global.

Enrique Bojórquez, director general de Sucroliq y empresario del sector azucarero con más de 20 años de experiencia, está al frente del proyecto. Gracias a su trayectoria, la compañía –que desde febrero pasado forma parte de la red global de la organización sin fines de lucro, Endeavor– nació con una oportunidad de negocio finamente enfocada: comercializar su producto, superando los obstáculos típicos del nicho.

Se trata de escollos que no son menores. El azúcar, en los diversos países del orbe, es un bien que está sujeto a múltiples condicionantes económicas, productivas y hasta políticas (fluctuación de precio, nivel de cosecha de caña, conflictos comerciales y disputas entre productores). Por otro lado, para los fabricantes que usan el insumo depurado y líquido –que requieren para elaborar sus mercancías, sobre todo alimentos y bebidas, como refrescos, cereales, confitería y reposte-ría–, las opciones son limitadas: comprar azúcar refinada y diluirla; en ocasiones, la dilución queda en manos de un pro-veedor externo.

La apuesta de Sucroliq se diseñó para solucionar dichos retos, desde lo técnico y lo operativo. En el primer aspecto, la innovación se concretó en una tecnología que, usando materia prima cruda (azúcar no refinada, más barata) y aplicando un proceso de depuración en líquido, entrega un jarabe de sacarosa refinada de alta calidad, listo para la línea de producción “y con cualidades como si se hubiera hecho con azúcar refinada. Nadie en el mundo puede hacer lo mismo”, dice Enrique, quien desde 2003 incursionó en el nicho líquido de su industria.

En las diferentes regiones del mundo, la brecha de precio entre el azúcar refinado y el crudo varía sustancialmente; sin embargo, de acuerdo con datos de Endeavor, gracias a Sucroliq, para obtener el insumo refinado y líquido, un productor sólo tendría que pagar en promedio una cuarta parte de los costos tradicionales del mercado. Mientras que en lo operativo, la empresa plantea un nuevo paradigma para su industria: en lugar del clásico te doy lo que tengo, la propuesta es “te entrego lo que necesitas y como lo requieras”.

Caña Vs. Maíz

Sucroliq, como el resto de la industria azucarera nacional, enfrenta a un fuerte rival: el jarabe de maíz de alta fructosa. En México, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), la fructosa ya tiene una participación de 1.5 millones de toneladas anuales; 70% de origen importado, especialmente de Estados Unidos. En 2014, como referencia, el país produjo 1.6 millones de toneladas de azúcar refinada.

Además, la fructosa estadounidense –acusan en la industria local– ingresa al país con precios subsidiados y por debajo del mercado (dumping). Por lo que Sucroliq, con su innovación líquida y en el marco de un duelo que ya crea tensiones comerciales entre ambos países vecinos, será un apoyo ideal para la caña pues, entre otras ventajas, el insumo que produce la empresa mexicana ofrece un manejo limpio (no hay que lidiar con costales, ambientes de operación no higiénicos) y un costo competitivo.

Al cliente lo que necesite

El concepto custom (personalizado), tan arraigado en otros sectores, llega al sector azucarero. Y Sucroliq lo aporta desde dos ángulos. Por un lado, además de satisfacer los estándares de calidad que demanda su industria (homogeneidad, pureza, inocuidad, vida útil), los productos de la firma se pueden ajustar a los parámetros que necesita cada cliente. La oferta base de la compañía –que sólo se distribuye a granel– consiste en tres versiones de Sucroliq: Cero, 400 y X2 (baja en calorías), que se manufacturan en sus tres plantas (dos en el Estado de México y una en Nuevo Léon), con una capacidad de producción anual de 350,000 toneladas métricas (TM).

Por otra parte, la empresa brinda alternativas de atención: suministra el producto directamente desde sus plantas, o bien, opera su tecnología –o asesora su aplicación– en la planta del cliente por medio de modelos de outsourcing in situ. Así, “aportamos el concepto de lo personalizado, en producto y servicio, a una industria no habituada a ello”, señala Mario Bojórquez, director de Operaciones.

Esta propuesta vanguardista ya endulza costos y operaciones. En México, Sucroliq atiende a varios productores, a quienes los entrevistados no identifican aunque “son las marcas transnacionales líderes en categorías como refresco, cereal, yogur, entre otras”, apunta Alicia Certucha, gerente de Operaciones. En el escenario global –dado el potencial único de su tecnología y ahora de la mano de la red mundial de Endeavor–, la expansión territorial de la compañía es un proceso en marcha, cuyo primer paso se concretaría este año en Latinoamérica.

Para garantizar un futuro aún más dulce, Sucroliq trabajará en el perfeccionamiento de su know how y, a medida que se cumplan los planes de crecimiento, adaptará su modelo de negocio a las condiciones de cada país. Pero cualquiera que sea el desafío, el factor clave será “conservar nuestro entorno que fomenta la innovación”, asegura Martha Vargas, gerente de Administración y Sistemas. La meta es conservar el buen sabor: en los últimos cuatro años, la facturación de la firma ha registrado un crecimiento promedio del 9% anual.