Emprendedores

Sriracha: la marca que enchiló al mundo

David Tran no se conformó con dominar el mercado estadounidense con su salsa. Hoy comercializa otros productos en el mundo.

La empresa de David Tran, Huy Fong Foods, se mantuvo casi tres décadas en el anonimato, aunque ya generaba importantes ingresos. Pero desde que en los últimos años gastrónomos de renombre han avalado su salsa picante, Sriracha, se ha vuelto el condimento que está en boca de casi todos los comensales en Estados Unidos y otros países (incluyendo México).

David emigró de Vietnam a la Unión Americana en 1979 en el carguero Huey Fong y, al año siguiente, adaptó el nombre, cuando decidió iniciar su propio negocio y vender su versión de la salsa picante Sriracha a los restaurantes asiáticos de la zona de Los Ángeles, California.

La salsa, que es una pasta condimentada y ácida de chile y ajo, se llama así por Si Racha, un distrito de Tailandia. La salsa Huy Fong se elabora moliendo –en vez de asar– una variedad de chiles cultivados en California, con sal, azúcar y vinagre. Esta creación de David es más espesa que la mayoría de las Srirachas; y si bien pica, “el picante no opaca el sabor de los alimentos”, asegura el emprendedor. Además de la Sriracha, la marca comercializa una salsa con trocitos de chile y ajo, así como Sambal Olek, una salsa de chile molida. “Todo sabe mejor con Sriracha. Yo se la pongo a todo, y la como todos los días”, agrega.

Enciendan los reflectores

David siempre ha mantenido un perfil bajo. Su compañía no hace publicidad, no tiene presencia en redes sociales y no cuenta con una cobertura constante de la prensa. Sin embargo, su Sriracha dio un giro sobresaliente cuando el chef David Chang, creador de tendencias culinarias, la incluyó en el menú de su aclamado restaurante neoyorquino, Momofuku Noodle Bar; pronto, otros siguieron su ejemplo.

Por su parte, el crítico de gastronomía Randy Clemens escribió no uno, sino dos libros de cocina dedicados a la salsa, que se volvió instantáneamente reconocible por el público (con su tapa verde, un gallo blanco impreso en la botella y una etiqueta multilingüe). En 2010 Bon Appétit nombró “ingrediente del año” a la “salsa Sriracha del gallo” Huy Fong. También recibió elogios similares de Cooks Illustrated. Otros la apodaron “la catsup hipster”, pues comenzó a estar presente en las mesas de merenderos  y taquerías, lugares bastante alejados de los comedores asiáticos donde comenzó.

La popularidad de la salsa se cimentó de verdad a finales de 2013. Poco después de trasladar la fábrica de la empresa de Rosemead a Irwindale, California, a David lo demandaron porque se temía que las emanaciones resultantes de moler chiles frescos ocasionaría olores y lagrimeo de ojos. Ello condujo a una importante cobertura de prensa. Mientras que para hacer frente a todas estas acusaciones, en febrero de 2014 Huy Fong empezó a ofrecer visitas de “puertas abiertas” en su planta. “Queríamos que los visitantes juzgaran por sí mismos si éramos una amenaza pública o no”, dice Donna Lam, directora de operaciones de la marca.


David Tran, fundador y dueño de Huy Fong Foods.

Nuevas oportunidades

Huy Fong ha desarrollado otras líneas de productos, como la carne seca de res y las semillas de girasol sabor Sriracha, a través del otorgamiento de una serie de 22 licencias. Por otro lado, la marca continúa distribuyendo sus productos por medio de su red, constituida por los mismos 100 distribuidores de siempre, quienes fijan los precios, que van desde 1.99 dólares americanos hasta 7.99 la botella de Sriracha, siguiendo el lema de la compañía de ofrecer “una salsa de rico a precio de pobre”. La meta de David, según él, “es que todos puedan tener una Sriracha en las manos”.

Hasta ahora el emprendedor ha estado bastante cerca de conseguir ese objetivo. La empresa, que jamás ha pagado publicidad, reporta que no ha tenido un solo año en que las ventas hayan declinado desde su lanzamiento. En 2014 las ganancias fueron de 60 millones de dólares y más de 20 millones de botellas vendidas (más otros productos). Actualmente, la compañía tiene 90 empleados, y suma entre 70 y 100 trabajadores estacionales luego del Día del Trabajo, cuando los chiles de California están listos para ser cosechados.

David, quien cumplirá 70 años en 2015, conforme su negocio avanza, se toma con filosofía la existencia de productos similares al suyo, incluyendo Srirachas introducidas por grandes firmas, como Heinz y Tabasco. “Es como el jugo hecho con naranjas frescas y el de concentrado: son diferentes, pero si no tienes ambos, no puedes comparar”, opina.