Emprendedores

José Ramón Castillo, un “dulce” emprendedor

El maestro chocolatero y fundador de Que Bo! habla sobre su vocación emprendedora y la innovación en un sector poco dinámico.
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José Ramón Castillo fue nombrado por Sagarpa como el máximo exponente del Cacao Mexicano y maestro chocolatero. Su chocolatería Que Bo! es la única en el continente americano incluida en 2012 en la prestigiosa guía Club des Croqueurs de Chocolat (Club de devoradores de chocolate).

En entrevista, el emprendedor nos compartió su visión de negocios:

Siempre tuve la vocación de emprender. Soy cocinero de formación y aprendí de los europeos el gran amor que le tienen a sus cosas: los italianos, franceses y alemanes son muy celosos de lo suyo y lo defienden. En México no había chocolaterías con chocolate mexicano. ¿Por qué no hacer lo mismo?, pensé. Fue cuando dije vamos a hacer Que Bo!

Innovar en la cocina es difícil porque ya está todo hecho. No se trata de hacer un bombón de salmón ahumado sólo porque sí, hay que saber hacia dónde vamos. De lo que se trata es de evolucionar mediante una propuesta seria.

Yo siempre tuve la idea de poner una chocolatería donde la gente pudiera sentarse y probara el Xocoatl, el Tascalate o el Pozol (bebidas prehispánicas). Fueron siete años, hasta que hace un año pude concretarlo con Factor Cacao (un centro de degustación de bebidas). Comencé comprándole chocolate a productores nacionales y preparando bombones rellenos con sabores como agua de limón con chía, jamaica, mole y guanábana. Actualmente manejo 25 sabores, que renuevo cada mes con  mis chocolateros y practicantes.

Hay que tener cuidado con avorazarte y caer en la necedad. Ese es el camino más rápido al fracaso. Te empieza a ir bien y quieres abarcar más, pero debes ser paciente y conocer tu negocio a fondo antes de expandirte, por lo menos un año. Cuando empecé, no habían pasado ni 12 meses y ya tenía cuatro puntos de venta, pero no sabía nada de administración y cuando me di cuenta, tenía pérdidas de miles de pesos por mes.

Para mí, la chocolatería no lo es todo. Cambié la cocina por el chocolate por la calidad de vida que te da. Con él puedes tener varias líneas de negocio, pero implica un costo y un tiempo. Hay que darle lo justo. Lo más importante en mi vida son mi esposa y mi familia y para estar con ella tengo que organizarme y no pretender hacer todo solo.

Llevamos 170 años viviendo en un país de empleados. Hay que generar empresarios. El trabajo de un emprendedor también es enseñar y delegar. Pero no puedes dejar una responsabilidad sin supervisión.