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Empresas unicornio, ¿el inicio de una nueva burbuja?

Las startups valuadas en más de mil millones de valores deben comprobar su capacidad para generar dinero; de lo contrario, podrían desaparecer.
Empresas unicornio, ¿el inicio de una nueva burbuja?
Crédito: Depositphotos.com
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Las empresas “unicornio” son aquellas que pertenecen al exclusivo club de las startups valuadas en más de mil millones de dólares. Estas compañías -la mayoría menores a cinco años de edad- ganan millones a la semana y tienen gran potencial, por lo que resultan sumamente atractivas para los inversionistas de capital de riesgo y para los fondos mutuos. Los unicornios son los hijos prodigio de Silicon Valley y resultan un ejemplo a seguir para los emprendedores modernos; finalmente, ¿quién no desea construir un negocio que en poco tiempo duplique su valor y escale de manera exponencial?

La revista Fortune publica un listado de los miembros de esta asociación de “élite”. Actualmente, la lista supera las 130 compañías e incluye a marcas reconocidas como Uber (valuada en $51,000 mdd), Xiaomi (valuada en $46,000 mdd), Airbnb (valuada en $25,000 mdd), Snapchat, SpaceX -perteneciente a Elon Musk-, Pinterest, Spotify y Dropbox.

Sin embargo, el rápido aumento en el número de unicornios y el exceso de confianza de los inversores en ellas es visto por algunos analistas como el posible comienzo de una burbuja especulativa. Este fenómeno, advierten, podría ser similar al ocurrido durante la burbuja punto com, en la que cientos de emprendedores relacionados con el ámbito del internet se convirtieron en millonarios en unos cuantos meses.

Un hecho que acaloró el debate sobre los riesgos que podrían implicar estas compañías fue la “decepcionante” oferta pública inicial (OPI) de Square, una solución de pagos móviles para MiPymes considerada como unicornio. Square, cuyo CEO es Jack Dorsey -también cofundador y director ejecutivo de Twitter- tiene seis años en el mercado y antes de la OPI era valuada por una firma de financiamiento privado en $6,000 mdd.

Pero su salida a la Bolsa no cumplió con las expectativas: únicamente logró $2,900 mdd. La valuación, por debajo de la mitad de la cantidad esperada, aumentó las preocupaciones en Silicon Valley acerca de la rentabilidad de sus unicornios. De hecho, aseguran algunos expertos, el caso de Square podría marcar el inicio de una serie de atropellos en próximas rondas de financiamiento, de las cuales dependerá el futuro de un sinnúmero de startups.

Aunque Square no alcanzó el valor esperado sigue siendo más valiosa que muchos bancos de Estados Unidos. No obstante, esto podría ser solo una “nube de humo”, pues la empresa lleva una pérdida de $420 mdd desde 2012 y se espera que siga perdiendo más dinero. Pero no todo luce oscuro para esta firma, pues inversores de peso continúan creyendo que las pérdidas son aunadas a los costos de crecimiento y no a la pérdida de valor o ingresos de la compañía.

Quizás lo más destacable es que, a pesar de los resultados de la OPI, el hijo pequeño de Dorsey podría seguir siendo un caso de éxito entre las unicornio. Ahora les preocupa más el inminente descenso en el número de startups que deciden salir a la Bolsa. Y peor aún: los resultados que están teniendo sus acciones, mismos que no han sido favorables -algo que no alegra a los inversionistas que encuentran en esta opción su única forma de retorno.

Tal vez podrían superar este “bache” si se continúa impulsando su salida a la Bolsa; ahora, su mayor obstáculo es el entorno económico al que se enfrentan, el cual no es acorde al proceso normal de una startup, donde el costo de inicio es bajo y el crecimiento muy acelerado. Esto ha impulsado a estas compañías a gastar mucho más de lo que obtienen para cumplir con las expectativas de crecimiento. Así, irónicamente, es su propio potencial el que las está consumiendo. El crecimiento exponencial requiere atraer mucho capital y casi siempre rebasa las capacidades del emprendedor (y la paciencia de los inversionistas). Para ellas, crecer no es lo difícil; sostener ese crecimiento es lo verdaderamente complejo.

Existen varios casos de empresas que se han contraído para mantenerse: Fab.com realizó despidos masivos y Evernote cerró sus oficinas internacionales, despidiendo a más de 40 empleados. ¿Señal de alerta de una posible burbuja? Es probable. ¿Muestra de que desafiar el ritmo natural de los mercados es muy riesgoso? Seguro. En parte, la necesidad de disminuir personal viene ligada a otra situación que ha convertido a las startups en “el lugar más increíble para trabajar”: pagan extremadamente bien a sus empleados. Por ejemplo, Pinterest paga en promedio $118,420 dólares al año a cada miembro, lo que se traduce en gastos de $11,200 mdd anualmente. Esto es bueno para atraer talento... lo malo es hacerlo con el dinero de inversionistas que desean ver sus retornos lo antes posible.

Entonces, ¿qué necesitan estas compañías para sobrevivir? En primer lugar, diferenciar y reconocer que el valor es una cuestión de perspectiva basada en el potencial de la startup, y no una medida real de estados financieros. Viéndolo fríamente, pocas -o ninguna- de estas empresas cuentan con activos que respalden su percepción de valor. Pensemos en las unicornios de economía colaborativa más exitosas: Uber y Airbnb. La primera es la red de transporte más grande del mundo y no posee unidad alguna; la segunda, es el mayor servicio de hospedaje del orbe y no cuenta con una sola habitación en sus libros.

Es cierto, son empresas que transforman mercados y desafían preceptos económicos, ¿pero serán sostenibles en el largo plazo? Podrían serlo si aprenden a controlar su crecimiento o incluso a resistirse a la tentación de crecer (algo que pareciera ir en contra de la idea de negocio). Esto tendría que llegar con un cambio en la mentalidad de inversores hacia la búsqueda de ganancias en el largo plazo; pero también con un cambio en el gasto que ejercen las startups y en sus métodos de financiación. Claramente, todo esto sin olvidar lo que hace que una empresa sobreviva crisis y sea duradera: deben comprobar que satisfacen una necesidad y que son agentes de cambio para la sociedad.

¿Tienen startups como Square, Uber y Airbnb las armas para lograrlo? Sin duda. En el caso de Square, la estrategia de Dorsey debe tener como foco renovar la confianza de los inversionistas en que su plataforma generará dinero ayudando a los microempresarios a aumentar sus ventas, mediante la aceptación de pagos con tarjeta. O sea, debe demostrar que sí vale lo que dicen que vale.

Silicon Valley -y todos los ambientes y hubs de emprendimientos tecnológicos en el mundo, incluyendo el mexicano- no puede dejar al margen el enfoque social. Al igual que sucedió con la burbuja punto com, de las unicornios es probable que sólo salgan victoriosas aquellas compañías que tienen un valor real y no uno simulado. Los servicios que se desentiendan de los consumidores y de la sociedad y planeta en el que viven quedarán como simples modas que, tarde o temprano, chocarán con la realidad económica.

Escrito por Alto Nivel.