Plan de Negocios

6 lecciones de las grandes empresas

Firmas como Grupo Herdez, Femsa y Cinépolis han asegurado su trascendencia gracias a estrategias que puedes imitar.
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Las empresas familiares no son un negocio común: su problemática principal radica en integrar los intereses familiares con la visión y misión de una compañía, explica Jorge González Gasque, socio director de G2 Consultores, una firma asesora de pequeñas y medianas empresas.

Uno de los diferenciadores principales de los negocios familiares es que las metas predominantes del negocio tienen una naturaleza no económica, dice Ricardo Fainsilber, director y fundador de Fainsilber Asesores,  citando a los investigadores Hannes Hauswald y Andreas Hack. “Esta es una de las razones por las que la gran mayoría de los conflictos tienen un origen emocional más que económico o administrativo”, sostiene.

A continuación te presentamos seis lecciones de compañías que han hecho de su familia (y otros aliados) el motor de su negocio.

1. Grupo Herdez: Institucionaliza tu empresa

 Luego de la muerte de Ignacio Hernández-Pons en 1976, su hermano, Enrique, administró la compañía. En ese entonces las acciones que existían eran al portador y estaban bajo llave en una caja fuerte, junto con los poderes de la organización.

“Institucionalizar la empresa te permite crear un consejo administrativo en el que pueden participar los miembros de tu familia como accionistas y cotizar en la Bolsa”, señala González Gasque, de G2 Consultores.

Así lo hizo Enrique Hernández-Pons y creó una empresa holding, en la que sus hijos están como accionistas y todo se maneja institucionalmente a través de un Consejo que se reúne periódicamante para analizar los resultados financieros y operativos. Este año, Grupo Herdez cumple 24 de cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores. Sus retos a futuro son reestructurar la empresa ya que, a decir de Héctor Hernández-Pons Torres, director general y presidente del Consejo, ha llegado el turno de los sobrinos y estos son bastantes.

2. L.A. Cetto: elabora un plan de sucesión

 En 1928 Angelo Cetto dio origen a una de las empresas vinícolas más importantes del país: L.A. Cetto. Posteriormente, en 1963, Luis Agustín Cetto tomaría la dirección de la compañía dando paso a la transformación y modernización del negocio.

Pero no fue sino hasta 1983, cuando Luis Alberto Cetto –la tercera generación– tomó las riendas de la empresa. Y hoy, mientras el padre se desempeña como presidente ejecutivo, Luis Alberto se encarga de la dirección consiguiendo llevar la marca a 27 mercados internacionales.

 Por su parte, Luis Agustín se ha concentrado en evaluar la manera en la que las siguientes generaciones de la familia podrían involucrarse en el negocio. Para ello, en su momento dará a conocer cómo se llevará a cabo la sucesión para que la organización y el funcionamiento de la empresa no se vean alterados radicalmente.

3. J. B. Grupo Empresarial: reconoce a la persona más apta

Bastó que el gerente de Seguros GNP reconociera la eficacia con la que se desempeñaba el arquitecto José Manuel Benítez, quien desde 1985 realizaba ampliaciones y remodelaciones en Puebla, para que le propusiera cubrir una necesidad de la asegu-radora: la reparación de daños de obra civil.

En el año 2005, Alan Sandoval –hijastro de José Manuel– empezó a trabajar medio tiempo en la compañía y observó que era necesario modernizar y profesionalizar muchos de los procesos, para pensar en la expansión a otros estados.

Aunque para José Manuel ésta no era una idea a corto plazo, Alan se enfocó en ello a través del desarrollo de un software en el que todas las áreas de la empresa podían coordinarse. Así fue como José Manuel se dio cuenta de que la expansión nacional era posible y, para el año 2010, tomó la decisión de otorgarle la administración general de la compañía a Alan.

4. Femsa: primero el talento

 A decir de Jorge González Gasque, de G2 Consultores, los hijos no siempre están preparados para asumir la dirección de la empresa. “Y cotizar en la Bolsa te permite heredar acciones a los tuyos sin que, necesariamente, tengan que dirigir el negocio”.

Tal es el caso de la familia Garza Lagüera, quienes luego de la división que sufriera el hoy extinto Grupo Monterrey en 1974, se dedicaron a la banca y a la industria de las bebidas que dio origen a Fomento Económico Mexicano (Femsa) bajo la dirección de don Eugenio Garza Lagüera, quien llevó lo que fuera la Cervecería Cuauhtémoc al siguiente nivel al fusionarla con la Cervecería Moctezuma. Sin embargo, ante la falta de progenie capacitada para continuar su legado, en 1997 firmó su retiro y la dirección del grupo quedó a cargo de José Antonio Fernández Carbajal, yerno de Garza Lagüera, a quien probó 10 años atrás al permitirle dirigir y replantear un modelo de negocio que nadie entendía y sólo perdía dinero: Oxxo. Sobran palabras para entender por qué este yerno se ganó el favor de su suegro.

5. CMR: diversifica tus líneas de negocio

Esta empresa controladora y líder restaurantera en México, vio la luz en 1965 cuando don Joaquín Gómez Vargas abrió una cafetería dentro de un pequeño avión North Star DC-4 con el nombre de Wings; dos años más tarde inauguró su primera cafetería en tierra y para 1968 era ya una cadena de tres establecimientos. En 1985 la compañía contaba con 36 unidades, con un aforo de 5,642 asientos y 2,300 empleados.

La empresa siguió creciendo hasta que en 1998, ya de la mano de Joaquín Gómez Guajardo, adquiere a Brinker International, Inc., la franquicia que permite operar Chili’s dentro del territorio nacional, con excepción de la zona metropolitana de la Ciudad de México y los estados circunvecinos.

Fue recientemente, en 2013, cuando Joaquín Vargas Mier y Terán –la tercera generación de CMR– magnifica la diversificación de la empresa a partir de una serie de ajustes organizacionales y consigue firmar un contrato con Darden, empresa que aglomera los restaurantes Olive Garden, Red Lobster y The Capital Grille. La misión a futuro de CMR es exportar Wings, entre otras marcas mexicanas, al extranjero.

6. Cinépolis: prepara la nueva generación

Quién iba a pensar que lo que en 1947 era un pequeño cine en la ciudad de Morelia, Michoacán, se convertiría en la cuarta cadena más importante de cines en el mundo: Cinépolis. Pero lo que hoy se resume en unas líneas representó en realidad un arduo camino al éxito. Y es que tras la crisis de los grandes y antiguos cines, la industria tuvo que renovarse y permitir la entrada de grandes cadenas como Cinemark y la creación de salas como Cinemex.

Fue Enrique Ramírez, dueño de aquel cine en la capital michoacana, quien con su hijo –Enrique Ramírez Villalón como director adjunto– creó Organización Ramírez, que a partir de 1994 sería conocida como Cinépolis.

A pesar de la innovación que estos nuevos complejos representaron, la diferencia que los posicionaría como la marca líder que es hoy en día, se dio en 2004, cuando el nieto de Enrique, Alejandro Ramírez, regresó por petición de su abuelo a ocupar la silla de director general.

Como director de tercera generación, Alejandro rediseñó las salas y las equipó con la máxima tecnología de punta. Al mismo tiempo, internacionalizó la marca.