Emprendedores

Escosa, sazón de éxito

Con especias y condimentos que cuentan con certificaciones internacionales, esta firma distribuye cerca de 300 productos.
Escosa, sazón de éxito
Crédito: Depositphoto.com
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En 67 años de operación, Escosa (por el nombre de Especias y Condimentos Sabrosos) se ha consolidado como productor, importador y distribuidor de 10 marcas propias con más de 200 opciones y nueve marcas importadas que abarcan 80 productos. Hoy comercializa su portafolio en pequeñas empresas y cadenas de autoservicio como Comercial Mexicana, Chedraui, HEB, Soriana y Walmart (este último reconoció a Escosa como el mejor proveedor de 2014).

Al igual que ha sucedido con algunas de las empresas familiares más emblemáticas del país, la historia de este negocio comenzó en un pequeño local del Centro Histórico de la Ciudad de México. Ahí, el fundador Ernesto Ibarra y Cía (antiguo nombre de Escosa), contrató a Paul Camhi como responsable de bodega. Con el tiempo, este empleado llegó a ocupar el puesto de gerente comercial y 17 años después, en 1969, con el apoyo de inversionistas, se convirtió en el dueño de la firma.

Paul estuvo al frente del negocio durante 21 años, y al morir (en 1990) su hijo Mauricio tomó las riendas de la empresa y se propuso expandirla fuera del territorio nacional. “Mi padre era una persona muy activa e inquieta. Él desarrolló prácticamente toda la línea de especias y condimentos. Junto con un ingeniero en alimentos hizo varias formulaciones a base de prueba y error”, cuenta el ahora director general de Escosa. 

Hora de crecer

Hace cuatros años, Mauricio decidió darle una mayor profesionalización a su negocio. Para lograrlo, se apoyó en la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec). Ésta proporcionó a la empresa capacitación y consultoría, así como la facilidad para acceder a centros de investigación nacionales e internacionales.

Asimismo, Fumec les abrió la puerta de la Latin Food Expo, en Los Ángeles, California, considerada como el evento más importante de Latinoamérica del sector de alimentos y bebidas. “Ser parte de esta feria nos permitió cerrar contratos y ganar clientes”, puntualiza Mauricio.

También Fumec los acercó a otros organismos que impulsan la exportación, como ProMéxico. Gracias a este apoyo y a los cambios realizados al interior de la organización, la capacidad de producción de Escosa se duplicó.

Patricia Luna, coordinadora de alimentos de TechPyme (la aceleradora nacional de Fumec), considera que la primera fortaleza de Escosa es precisamente Mauricio, su líder. “Es un extraordinario empresario que responde a las demandas del mercado”, sostiene.

Por su parte, el emprendedor ha apostado por las certificaciones. Una de las más importantes es la internacional FSSC 22000 de la Global Food Safety Initiative (GFSI), un proceso avalado por Suiza que garantiza altos estándares de calidad en seguridad alimentaria. Implica limpieza continua y desinfección de instalaciones, higiene personal, aseo y mantenimiento de equipos, eliminación de desechos y control de plagas, entre otros.

Debido a la obtención de este sello, Escosa pudo entrar al mercado de Estados Unidos, Canadá, España y Francia. En fechas próximas, tomarán pedidos a China y Guatemala. Los productos igualmente cuentan con la certificación Kosher y registro de la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos). Actualmente están en busca de otras certificaciones, como la orgánica.

Otra buena práctica ha sido la diversificación de los canales de distribución. La empresa comenzó vendiendo sólo cinco artículos de manera directa. Hoy comercializa su portafolio en pequeños negocios y las principales cadenas de autoservicio del país. Los más vendido son: las hierbas finas, el ablandador de carne, los condimientos y sazonadores. Mientras que entre los pro-ductos más exportados destacan: el caldo de pollo, las salsas habaneras y el chile de árbol, achiote y hoja santa.

Mauricio Camhi, director general de Escosa (Foto: Luz Montero)

El flujo, el reto

Para la operación diaria, Mauricio se apoya en sus socios y 100 colaboradores. Uno de los retos de la compañía, dice, es conseguir capital para adquirir tecnología y concluir su proceso de automatización.

Frente a esta necesidad, el principal desafío es el flujo de efectivo. Al ser sus principales clientes las cadenas de autoservicio, los plazos de pago son largos; algunos minoristas acumulan adeudos; y además, la empesa tiene que cubrir los gastos de pro-veedores, nómina y otros. La solución: crear nuevos productos, desarrollar empaques novedosos y abrir más canales de venta para generar más efectivo.

El potencial es infinito para Escosa, afirma Mauricio, porque cada día aparecen nuevas oportunidades de conquistar más con-sumidores a nivel local y global. Por ahora, de las 100,000 unidades que producen al mes, sólo exportan el 7%. “Quisiera que fueran contenedores. Sin embargo, hemos podido hacer comercio exterior por nuestra calidad”, concluye.