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TI + Startups: el binomio emprendedor perfecto

Roberto De la Mora, director de mercadotecnia de ho1a, habla sobre el arma secreta que hizo triunfar a las startups.
TI + Startups: el binomio emprendedor perfecto
Crédito: Depositphotos.com

En los últimos años se multiplicó el número de empresas que iniciaron como pequeñas en tamaño, pero no en ambición.

Armadas de grandes ideas disruptivas e innovadoras desafiaron el “status quo” de los negocios establecidos, y crecieron y triunfaron en mercados que parecían inexpugnables, contra gigantes de mercado que nunca supieron quién los golpeó. ¿Su arma secreta? Tecnología. ¿Que define una startup? Ingenuidad, lo que les animó a cambiar la manera de hacer negocios. Velocidad, lo que les brindó un factor sorpresa. Desapego, a conceptos propios y preestablecidos, lo que les ayudó a enfocarse en el resultado, no el esfuerzo. Eficiencia, bajos costos operativos, foco en el valor de la oferta, y apertura para buscar afuera el expertise que no tuvieran adentro, sin ego, sin deseos de “control total”. Visión, negocios globales con despiadada ejecución local.

Su fórmula no es compleja, está basada principalmente en la adopción de innovación tecnológica, dirigida a ayudarles a resolver problemas de nuevas maneras. Su actitud es preguntarse “¿y si ese negocio se estuviera inventando hoy, con toda la tecnología que ahora existe, se haría de la misma manera?”, frecuentemente la respuesta es un decidido ¡NO!, y con esa convicción no solo evolucionan, sino que en muchas ocasiones revolucionan productos, mercados y negocios.

Son empresas que aprovechan las ventajas que representa el Internet de las Cosas, la movilidad, la nube, el análisis de datos y otras Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) y las convierten en parte crucial de su cadena de valor.

Las startups no le temen al cambio, se arriesgan diversificando el mercado, tienen gran capacidad de adaptación ante los vertiginosos cambios que experimenta el sector tecnológico (inclusive los fomentan) y por ello, se mantienen prácticamente en la punta de las nuevas corrientes, tornándose más resistentes, rentables, competitivas y por ende, potencialmente “peligrosas” para las compañías convencionales.

No obstante, más que ver a las startups como una potencial amenaza, las empresas grandes deben comenzar a analizar sus áreas de oportunidad “estancadas” por la falta de innovación e implementar una cultura digital y conectada, sin miedo al riesgo o fracaso, invitando y adoptado la innovación que viene de estas nuevas compañías, e inclusive participando en ellas como patrocinadores e inversionistas, cimentando con su participación en ellas el futuro de su propia organización.

Algunos de los grandes corporativos tendrán que dejar de aferrarse a sus viejos modelos, de lo contrario, estarán destinados a la extinción y paulatino aislamiento de los mercados objetivo. Ningún enemigo es pequeño y menos cuando la competencia se abre hacia caminos poco explorados, con ideas frescas y plena confianza en las soluciones tecnológicas.

Invertir en startups, por ejemplo, y verificar el funcionamiento de este modelo de negocio bajo el que se registran una de cada siete nuevas empresas al año en nuestro país, podría ser un buen primer acercamiento por parte de los grandes corporativos; pues en los próximos años la presencia de las startups irá en aumento, tan solo en 2014 hubo una bolsa de 7.4 millones de dólares aportados por la iniciativa privada para acelerar Startups mexicanas.

Adicionalmente, la capacidad de negociación de los equipos que integran startups, es otro de sus distintivos clave, de tal modo que, Uber, Google y Airbnb, por mencionar algunas, han llegado a acuerdos bipartitos con determinados distribuidores de TI para estar a la vanguardia, al tiempo que estimulan su competitividad y habilitan el surgimiento de nuevos modelos de intercambio con proveedores. Estas empresas que iniciaron como startups hoy son grandes empresas. 

Uber, en específico, basa su negocio utilizando la tecnología. Creó una plataforma bipartita en donde proveedores del servicio de transporte y usuarios del servicio se pueden encontrar, acordar y efectuar la transacción, al mismo tiempo que mantienen uno de los niveles de satisfacción de clientes más altos del mundo. Tiene presencia en 200 ciudades de 42 países, vale 50,000 millones de dólares y es la compañía de taxis más grande del mundo que no es dueña de un solo vehículo.

Airbnb, por su parte, es líder en alojamiento a nivel mundial gracias a que también utilizó el modelo de plataforma tecnológica bipartita, en este caso, entre los viajeros y un anfitrión con habitaciones. En 2015 alcanzó un valor equivalente a 25, 500 millones, sin ser dueños de un solo cuarto de hotel.

La oportunidad está ahí. Hay ciertamente mucho que aprender de las startups. Sumar la experiencia, madurez y solidez de una empresa bien establecida, con la innovación la flexibilidad y la agilidad de un startup suena como un modelo de negocios interesante a explorar.

Es un modelo que no solo puede suceder mediante la asociación comercial, puede comenzar con la visión de los líderes de grandes empresas que en vez de pensar en abrir nuevas líneas de negocio de manera tradicional, adopten el modelo de las startups, y apuesten por la innovación, cimentada en tecnología para evolucionar el producto, mercado o negocio, y ser dueño de su destino, antes de que una startup decida por ellos.