Niños emprendedores

Aprender emprendiendo

¿Los niños pueden ser emprendedores? Álvaro Cabo tiene 12 años y ya es dueño de su empresa.
Aprender emprendiendo
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Un día, con motivo de la presentación de mi libro y conferencia en la Université de la Manouba de Túnez, fui invitado a un programa que se emite en la televisión española, en el que se tratan temas de actualidad política, social o económica. Me sentaron como invitado especial y todos los periodistas me iban haciendo preguntas, hasta que uno de ellos me preguntó, entre risas: “¿Si quieres ser neurocirujano porque hablas de emprendimiento?” A esto contesté que gracias a mi afición a la Historia descubrí a Ramón y Cajal, el cual, fue un gran emprendedor, creyó en él mismo y luchó muchísimo hasta que le concedieron el Premio Nobel. Creo que este periodista no conocía la historia de Ramón y Cajal y por supuesto, no sabía que ser emprendedor no significa solamente fundar una empresa o invertir en la Bolsa. 

¿Te parece poco ser emprendedor, crear un blog a los 10 años - convirtiéndome en uno de los blogueros de actualidad más jóvenes del mundo -, haber publicado un libro a la edad de 11 años que se está vendiendo por todo el planeta o fundar un ciclo de conferencias?

Después de esta experiencia que di cuenta que nuestra educación no está adaptada a nuestros tiempos y necesita una formación urgente del docente para potenciar en los alumnos del gen emprendedor que todos llevamos.

Creo que todos nacemos con este gen, pero no basta con ello, nos tienen que enseñar a desarrollarlo y tenemos que aprender a ponerlo en marcha. Si la escuela nos diera las herramientas necesarias para crear y dejar volar nuestra imaginación sin imposición de materias repetitivas ni rígidos horarios, podríamos lograrlo. Es lo que yo denomino como aprender emprendiendo.

Estoy de acuerdo con que todas las materias son válidas. Necesitamos saber matemáticas, idiomas, historia, lengua, informática, geografía, etcétera, para luego poderlo aplicar en nuestra vida. Lo que yo PROPONGO es la manera de impartir esas asignaturas, para que, cuando salgamos a la vida real desde pequeños, seamos capaces de encontrarles sentido y veamos que realmente son de utilidad. Es darnos cuenta que sin esos conocimientos "indispensables" no vamos a  ir a ningún lado (bueno sí, a Big Brother). 

Por ejemplo, el famoso Teorema de Pitágoras que todos aprendemos en la escuela, tiene infinidad de aplicaciones en la vida cotidiana como en la construcción, la arquitectura, la navegación, la localización de un terremoto, la investigación de la escena de un crimen o en la trayectoria de un misil o una bala. Si al explicarnos ese teorema nos comentaran para que se usa en la calle, nosotros prestaríamos mucha más atención.

Otro ejemplo es que, muchos niños se preguntan para qué quieren saber historia si ya es pasado, pero estudiarla es muy importante, pues no solo se trata de cultura general, sino de una herramienta para prevenir lo que nos puede suceder en un futuro (y eso para un emprendedor es fundamental). Viendo los errores o aciertos de otros nos puede ayudar mucho, como saber aplicar la historia a la bolsa y a los mercados de manera más acertada y no caer en lo mismo.

Cuando vemos a una persona e incluso niños que han triunfado y están ganando dinero porque han creado una aplicación para un dispositivo móvil, o han montado una empresa, muchos no ven los conocimientos adquiridos y la creatividad que hay detrás de ese éxito. Pero la mitad, por no decir el 70% de esos conocimientos no vienen del colegio, si no del desarrollo del espíritu emprendedor en casa o en la calle.

Emprender no es fácil y para hacerlo con éxito no solo valen tus capacidades, también necesitas desarrollar habilidades y estas se pueden aprender y enseñar. Los alumnos que sienten que se pueden comportar como emprendedores tienen más motivación que los que no lo sienten. La educación del siglo 21 se debe basar en apoyarnos y ayudarnos a desarrollar nuestras habilidades, con esto se lograría que los alumnos nos sintiéramos útiles en el colegio. APRENDER sí, pero EMPRENDIENDO