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La zona gris

Sabemos que no todo en la vida es blanco o negro, pero ¿qué pensar de la zona gris?
La zona gris
Crédito: Depositphotos.com

Sabemos que no todo en la vida es blanco o negro… Pero ¿qué pensar de la zona gris? Sí, esa zona en la que está todo a lo que no podemos dar un ¡obvio si! o un ¡obvio no!

Algunas cosas las tenemos muy claras y sabemos qué es lo que queremos o lo que definitivamente no es lo nuestro, todo lo demás, está en la zona gris.

Las implicaciones de estar en la zona gris, me parecen más importantes de lo que aparentan, porque es eso que no es tan claro definir… probablemente es algo que sabes que no es tan bueno, pero como no es tan malo, no te tomas la molestia de deshacerte de ello.

Lo increíble de esto, es que aplica para lo que sea, en tu vida profesional, personal y todo entre las dos.

Por ejemplo, hay un empleado, que en realidad no es el del mejor desempeño, pero tampoco es de los peores, entonces cuesta mucho trabajo el decidir cambiarlo, porque bien dice el dicho: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”… ¡está en la zona gris!

Piensa ahora cuando estás limpiando tu clóset, y llegas a esos jeans, que en realidad no son un claro “¡ya no los quiero!”, no están tan mal y a lo mejor un día te van a quedar… ¡zona gris!

En ambos casos ¿qué haces?, te quedas con el empleado mediocre y con los jeans que nunca vas a usar.

En primera instancia no hay ningún problema, en realidad él/ella no es tan malo(a) y los jeans posiblemente algún día te quedarán. Lo que es interesante es cuando piensas en el costo de oportunidad.

Imagínate que esa persona es tu único vendedor, ¿sería rentable tu negocio? si esos fueran los únicos jeans que tienes, ¿te los pondrías?  Lo más probable es que tus dos respuestas hayan sido negativas, por ahí un “no” y un “a lo mejor” (todas pensamos que algún día vamos a volver a entrar en esos jeans). 

Ahora, piensa qué pasaría, si estuviéramos hablando de tu mejor vendedor y tus jeans favoritos. Seguramente al hacerte la pregunta no lo dudarías ni tantito.

Desde mi perspectiva, si somos capaces de reducir nuestra zona gris tenemos más posibilidades de ser exitosos y felices. Tomemos decisiones, vayamos por el ¡obvio sí! o el ¡obvio no!, pintemos la raya, y pintémosla donde mejor nos parezca… no hay reglas. Lo que no se vale es ser tibio, estar en una zona gris donde ni fu ni fa, porque la indiferencia mata.

Hoy como siempre, ¡mucho éxito y a trabajar sonriendo!