Liderazgo

¿Por qué no soy líder?

Los atributos de liderazgo que todos queremos y no tenemos.
¿Por qué no soy líder?
Crédito: Depositphotos.com

En la sociedad actual es muy necesario contar con líderes que tengan las habilidades de liderazgo positivo que nos permitan crecer como sociedad.

Estas personas no son fáciles de encontrar y representan un porcentaje muy bajo de la población. Sin embargo, también se necesita que cada uno de los individuos que gestionan equipos de personas, tengan las aptitudes necesarias para movilizarlos y lograr avances en el desarrollo.

En el mundo empresarial, las organizaciones invierten grandes recursos en desarrollar esas habilidades en sus equipos de trabajo debido a que la gran mayoría de las personas no cuentan con ellas.

Cuando una persona se incorpora a una organización, lo común es que sea contratada por sus habilidades basadas en su conocimiento (especialmente técnico) pero no por las denominadas “blandas”.

Sin embargo, las empresas más innovadoras de hoy en día valoran más la formación en “soft skills” ya que les importa más contar con personas que con técnicos.

Según IT Hunter, dentro de las habilidades blandas (capacidades) que más valoran las organizaciones están: ética, responsabilidad, empatía, sociabilidad, facilidad de comunicación, escucha activa, trabajo en equipo, adaptación al cambio, creatividad, capacidad para resolver problemas, optimización del tiempo, actitud positiva, espíritu de servicio, seguridad personal, tolerancia a la presión, asertividad, respeto a las opiniones.

¿Te suenan familiares?, ¿Te lo enseñaron en la escuela?

Por otro lado, existe un conjunto de competencias que son útiles en diferentes entornos laborales y en diferentes puestos de trabajo tales como: ser adaptable (gestionar bien los cambios), ser emprendedor, proactivo, interactuar en forma positiva con los demás, trabajar en equipo, creatividad-innovación, liderar grupos, afrontar y resolver diversas situaciones, gestionar la información y mostrar disposición al aprendizaje continuo.

Es importante mencionar que estas habilidades nos acompañan toda la vida y si no nos preocupamos en desarrollarlas desde la niñez es muy probable que en muchos aspectos de la vida no seamos felices, debido a que contribuyen de manera profunda a nuestro desarrollo integral como personas.

¿Qué pasó durante nuestro desarrollo?

Lamentablemente, no nos dieron la oportunidad de desarrollar estas habilidades desde pequeños y nos vimos enfrentados a su real dimensión cuando ingresamos al mercado laboral, y es en ese instante, cuando comprendimos que estas competencias son altamente necesarias en las organizaciones.

Cuando éramos estudiantes estábamos ciegos, nos concentramos fuertemente en aprender técnicas, métodos y contenidos durante nuestra etapa escolar y universitaria pensando que era lo que realmente importaba en la sociedad y en el mundo laboral.

Nuestros padres, profesores y el sistema educativo en general nos formaron para ser buenos “elementos productivos”, al final del día, buenos trabajadores, pero no buenos líderes.

Lamentablemente, muy tarde nos dimos cuenta que existía un mundo de habilidades necesarias para liderar (de las cuales fuimos apartados desde pequeños), y lo comprendimos cuando ya teníamos más 25 años de edad e ingresamos al mundo laboral.

Si tuviéramos la oportunidad de retroceder en el tiempo, la gran mayoría de nosotros optaría por fortalecer y desarrollar todas esas capacidades que nos permitirán tener mejores oportunidades laborales y finalmente, ser personas más felices.

Lo trágico de esto, es que la gran mayoría de los padres están cometiendo los mismos errores con sus hijos y han decidido formarlos de la misma manera (me refiero a ti que estás leyendo éste artículo).

Nuestros hijos asisten a colegios donde la transmisión de contenidos, métodos y técnicas está por encima del desarrollo de habilidades. Los vemos quemándose las pestañas antes de cada examen para que a los dos días no recuerden una fracción mínima de los contenidos y al cabo de unos años no sepan nada.

Hoy las empresas invierten grandes sumas de dinero en desarrollar estas habilidades en sus colaboradores, habilidades que la sociedad se encargó de no desenvolver en sus etapas de formación.

Resulta paradójico que las empresas exijan creatividad e innovación a personas que nunca se les incentivó a desarrollar este tipo de aptitudes ¿no lo crees?

Una solución

Qué diferente sería si en vez tratar de introducir contenido en sus neuronas, se promoviera la discusión y análisis respecto a un tópico en donde los alumnos se enfrentan a resolver problemas respecto al tema tratado, donde se les dé la libertad a los alumnos de elaborar un trabajo con una visión crítica y constructiva respecto a un tema en particular.

El resultado de esto es que los alumnos lograran instalar más que un contenido en su ADN, pues podrán desarrollar habilidades que son de largo plazo y que permanecerán con ellos toda su vida.

Y ¿cómo lo hago?, ¿Qué tengo que hacer?, ¿A dónde tengo que ir para poder formar a mis hijos de esa manera?

Podemos encontrar la respuesta de estas interrogantes en un modelo de educación que desarrolle estas habilidades en los niños y que los transforme en personas integrales.

Afortunadamente este modelo existe, y no debemos ir a la NASA, Japón, Singapur o Finlandia para encontrarlo, y es conocido como Método Montessori.

El método Montessori ofrece un entorno científicamente preparado para que el niño desarrolle sus atributos principales que configurarán su carácter, tales como: la libertad, la concentración, la independencia, la auto-disciplina, la industria, el sentido de la realidad, etc.

Todo esto en un ambiente de cooperación, sí, cooperación, eso mismo que te exijen en la empresa y que llamamos trabajo en equipo.

¿Son familiares estos atributos en tu empresa?

El objetivo principal de este método es ayudar a cada niño a alcanzar su potencial pleno en todos los ámbitos de la vida. Las actividades promueven el desarrollo de habilidades sociales, el crecimiento emocional y la coordinación física, así como la preparación cognitiva.

El plan de estudios integral, bajo la dirección de un maestro-guía especialmente preparado, permite que el niño experimente la alegría de aprender, garantiza el desarrollo de la autoestima y proporciona la experiencia de la que los niños crean sus conocimientos.

Es importante considerar, que cada vez más las empresas tienen en cuenta las competencias no curriculares a la hora de elegir un candidato entre varios que tienen un curriculum y cualificación similar.

Como conclusión, es importante reconocer que nosotros como adultos carecemos de muchas de las competencias necesarias para trabajar en una organización que hoy que es altamente exigente, pero tenemos la oportunidad de no cometer ese mismo error con nuestros hijos. No los sometan a la doctrina de la educación “tradicional”, denles la oportunidad de desarrollarse como personas para que en el futuro sean líderes.