Mamás emprendedoras

La mamá que bordó un negocio a la mexicana

Fernanda Escobedo, madre de dos niñas, creó junto con su hermana, un par de primas y una amiga artesana, Agua de Chile, una marca que tiene como propósito impulsar el arte textil del país, a través de ropa para bebés bordada por mujeres mexicanas.
La mamá que bordó un negocio a la mexicana
Crédito: Cortesía Agua de Chile

Una mamá de dos niñas recién llegada de Alemania y con una profunda pasión por todo lo hecho en México tomó sus ahorros y le propuso a su hermana, una comunicóloga de profesión, que comenzaran un negocio. 

Sin embargo, ellas solas no podían emprender, por lo que decidieron hacer alianza con dos primas, una diseñadora textil y una actuaría. Poco después, llegaría la pieza central del proyecto: una artesana.

Este sería el comienzo de Agua de Chile, una marca de ropa para bebés que fusiona moda con el tradicional arte del bordado mexicano. 

“Después de hablarlo mucho, decidimos incursionar en todo lo que tuviera que ver con el bordado textil, pero en el mercado de los niños”, comparte Fernanda Escobedo, una de las fundadoras de Agua de Chile. 

Aunque el proyecto no vio la luz hasta diciembre pasado, la mamá publicista expone que la idea de llevar un pedazo de México a otros países surgió en enero de 2015. 

La principal motivación fue que, durante los cuatro años que vivió en Alemania, Escobedo detectó una necesidad en las personas por los productos tradicionales mexicanos. En ese momento supo que debía regresar a su país natal y concretar un sueño que compartía con su hermana y primas.

De manera conjunta, la inversión inicial fue de 80,000 pesos. Cada una de las emprendedoras aportó la cantidad de 20,000 pesos para comprar los materiales para arrancar con el negocio. Pero, necesitaban a alguien que estuviera involucrada en el arte del bordado. 

Fue entonces cuando conocieron a Briselda Cravioto, una mujer artesana originaria del estado de Puebla. Cravioto fue la encargada de hacer el enlace con una pequeña red de tejedoras en el municipio de Pahuatlán y que, a través de su trabajo, apoyan la economía de su familia. 

Hasta la fecha, las emprendedoras no han levantado capital, y la mamá adelanta, que al menos por ahora, no está entre sus planes acercarse a alguna instancia gubernamental. Pero, en un futuro no descartan la posibilidad. 

“Estamos conscientes de que hay muchos apoyos financieros, pero hay muchas trabas. En el largo plazo nos gustaría solicitar alguna clase de ayuda para seguir expandiendo nuestros puntos de venta y que sigamos sumando a más mujeres artesanas”, comparte Escobedo. 

 

Las tallas de la ropa van de los 0 meses hasta los tres años de edad, pero ya trabajan en la ampliación de dos tallas más. El costo de las prendas va de los 260 hasta los 600 pesos, que pueden ser playeras sencillas o pañaleros.

En la actualidad, la distribución de manera física es en la tienda de ropa Lorenza: moda y diseño mexicano, ubicada en la colonia Condesa, en Ciudad de México, o en la tienda en línea de Agua de Chile. 

 

Una industria compleja 

La mamá emprendedora admite que la industria de los niños en México representa una gran oportunidad para emprender. Sin embargo, se enfrenta a un complejo panorama, debido a que existen muchas marcas que compiten en el mercado. 

“Los niños son vitales para la economía mexicana. Aproximadamente en 6 de cada 10 familias hay un pequeño, lo que propicia una mayor oferta de marcas”, reconoce. 

Por ello, explica, Agua de Chile no busca competir con las grandes empresas. La estrategia del negocio está enfocada en hacer alianzas con los principales competidores, con el objetivo de entrar a más espacios y que cada vez más clientes los conozca. 

La competencia no es el único reto al que se enfrentan las emprendedoras. Romper con los esquemas de que la ropa bordada solamente puede ser utilizada en ocasiones especiales, como 15 de septiembre ha sido complejo. 

“Las artesanías son un producto único y que requiere tiempo para elaborarse, pues es un trabajo que se elabora a mano. Queremos convencer a las mamás de que esta ropa puede ser utilizada todos los días. Son prendas mexicanas, modernas y además, tienen una causa.”

Cuando comenzaron con el negocio, las emprendedoras vendían entre tres y cuatro piezas. A la fecha, logran de manera mensual una comercialización de hasta 30 piezas, con un valor de facturación por 30,000 pesos.

Aunque todas las ganancias que han obtenido hasta ahora se han reinvertido en infraestructura y materiales, Fernanda Escobedo comparte que el proceso ha sido satisfactorio, pues se emplea a las jefas del hogar. 

En este sentido, la mamá emprendedora explica que Agua de Chile da empleo a 12 mujeres; la mitad trabaja en Puebla y la otra mitad en Ciudad de México.

En promedio, reciben un pago de 40 pesos por pieza. El proceso de bordado va de una hora, para diseños sencillos, hasta un día completo para más elaborados.

Briselda Cravioto ha sido la encargada de coordinar a las artesanas en el estado poblano. Cada 15 días lleva materiales y recoge pedidos. 

“Creemos en la economía colaborativa. Apoyamos a que este grupo de mujeres tenga un ingreso que ayude a su familia. Verlas felices, es la mayor satisfacción para nosotras.”

Entre los planes a futuro de Agua de Chile se encuentran, ampliar la base de mujeres artesanas en más estados de la República Mexicana y establecer un punto de venta de manera física en Ciudad de México. 

Asimismo, buscan llegar a una meta de producción de 60 piezas mensuales al cierre de este año y abrirse paso a otros mercados como Alemania, Estados Unidos y Japón en los próximos meses.

Fernanda Escobedo es consciente de los retos a los que se enfrentan como marca, pero asegura que Agua de Chile cuenta con las características necesarias para hacer frente a cualquier entorno.

“Mientras haya mamás, buscaremos que cada vez más bebés porten una de nuestras piezas bordadas 100% por manos de mujeres trabajadoras, que buscan mejorar la economía de sus familias.