Startup de la semana

Mero Mole, el emprendimiento que quiere revolucionar la industria restaurantera

Hace dos años, Rodrigo Vargas Mier y Terán decidió abandonar CMR, negocio fundado por su abuelo, para emprender una empresa enfocada en la creación de espacios gastronómicos en donde los comensales pudieran tener experiencias únicas.
Mero Mole, el emprendimiento que quiere revolucionar la industria restaurantera
Crédito: Cortesía Mero Mole
  • ---Shares

No fue fácil. Rodrigo tardó casi una década en dar el salto del negocio familiar para emprender uno propio. Durante siete años trabajó en Corporación Mexicana de Restaurantes (CMR), empresa fundada hace 50 años por su abuelo Joaquín Vargas Gómez.

La cabeza de la dinastía comenzó a operar el negocio en 1965 con una cafetería en un pequeño avión North Star DC4 ubicado frente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con una plantilla inicial de siete empleados. En 2014, el integrante de la tercera generación de la familia Vargas dejó un puesto como vicepresidente de operaciones en la empresa e invirtió sus ahorros en un emprendimiento que busca romper los esquemas tradicionales en la industria restaurantera: Mero Mole.

Pero, antes de tomar esa decisión el egresado del Tec de Monterrey trabajó en el área de marketing en Grupo Modelo. Para agosto de 2007, se incorporó de manera formal a CMR y se desempeñó en diferentes puestos en el área de marketing y expansión, pero no fue hasta 2010 cuando conoció a Eduardo Méndez, su actual socio, cuando quiso probar suerte. 

El emprendedor estuvo a cargo de la operación de las cadenas de restaurantes y encabezó el proyecto de traer a la marca The Capital Grille a México.

“Fue el último proyecto en el que estuve a cargo. Desde las negociaciones, escoger el lugar en donde se iba a ubicar, hasta su operación. Fue una experiencia con muchos aprendizajes”, comparte en entrevista con Entrepreneur.com Rodrigo Vargas Mier y Terán.

Mero Mole surgió en 2014 como resultado de la pasión y conocimientos adquiridos desde su infancia por su familia. Sin embargo, la ejecución del negocio fue de manera conjunta con Eduardo.

Ambos mexicanos se conocieron mientras estudiaban una maestría en Macquarie Graduate School of Management, en Australia, hace seis años.

“Compartíamos ideas y éstas crecían a una velocidad sorprendente. Sin Eduardo, Mero Mole no existiría. Hicimos una mancuerna que funciona muy bien”, explica el hijo del empresario Joaquín Vargas, presidente de CMR y MVS.

Los dos mercadólogos de profesión fusionaron sus conocimientos, anécdotas y experiencias adquiridas en la industria restaurantera, y se dieron cuenta que tenían que hacer algo juntos, pero, en ese momento, Vargas no logró convencer a Méndez  de regresar a México con él y trabajar en la empresa fundada por su abuelo hace 50 años, ya que Eduardo quería permanecer en el país soberano de Oceanía con su esposa.

Sin embargo, Rodrigo no desistió a sus intentos y por tercera ocasión “le lanzó un lanzuelo” a su futuro socio. En octubre de 2013, Eduardo vino a México a una boda y con motivo de su visita, el integrante de la familia Vargas preparó una presentación que años atrás había pensado sobre el modelo de negocio que quería construir.

Entonces, Rodrigo citó a su futuro socio en The Capital Grille ubicado en Reforma y le hizo una propuesta que no pudo rechazar: “Esta es la última vez que te invito a trabajar conmigo.  En esta ocasión es diferente, esta vez quiero que seas mi socio y que construyamos un negocio juntos”. Méndez aceptó.

Al día siguiente de su encuentro comenzaron a planear la idea. De octubre de 2013 a junio de 2014 diseñaron la metodología de lo que ahora es Mero Mole. Ninguno de los dos había abandonado sus empleos, pero fuera de sus horarios laborales dedicaban tiempo a la construcción del negocio.

El primer paso fue tomar una parte del dinero que tenían ahorrado en el banco e invertirlo en el proyecto.

Los socios arrancaron con un presupuesto de ventas de cero pesos y la sorpresa para ambos fue que en seis meses lograron facturar 4 millones de pesos.

“No nos esperábamos un resultado tan bueno en tan poco tiempo”, admite Vargas Mier y Terán.

En 2015, tuvieron un crecimiento por encima de 40% en ventas y en lo que va de este año, Rodrigo comparte que Mero Mole ya ha superado esa cifra.

Desde sus inicios a la fecha, el emprendimiento ha sumado 46 proyectos y tiene presencia en toda la República Mexicana. El siguiente paso, revela Rodrigo, es entrar a los centros comerciales.

Pero, el plan no termina ahí, el as bajo la manga de Mero Mole está enfocado en expandir sus operaciones hacia Australia y Estados Unidos, en donde están por cerrar contratos en Los Ángeles, Miami y San Antonio.

Además, esperan que para el cierre de este año logren una facturación cercana a los 12 millones de pesos. Asimismo, la apuesta está en ampliar su cartera de clientes al sumar a más restaurantes de talla internacional.

Aunque Rodrigo Vargas Mier y Terán es consciente de los retos que enfrenta una industria que representa 1.4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y 13% del PIB turístico. Tiene la seguridad de que Mero Mole cuenta con las herramientas suficientes para consolidarse afuera del territorio nacional y convertirse en un referente en el segmento, como durante cinco décadas lo ha hecho el negocio creado por su abuelo.

“El nivel de exigencia que tenemos nos hace ser los mejores.  Damos un servicio estratégico que nos ha hecho ser líderes en el segmento. Ya empezamos y ahora vamos por todo.”

 

¿Qué es y cómo funciona?

En palabras del emprendedor, “Mero Mole busca revolucionar la experiencia del consumidor para lograr mayor rentabilidad de centros de consumo, alimentos y bebidas.”

Específicamente Mero Mole construye una marca, diseña un espacio, define los sabores del menú, crea un ciclo de servicio y entrena al equipo para generar una conexión emocional entre el cliente con la marca alineada a una operación de calidad.

El plan del negocio está consolidado en cinco áreas:

Estrategia

En este eje, cuando las marcas llegan a Mero Mole, el colectivo de especialistas en diferentes disciplinas hace un diagnóstico, desarrolla un concepto acorde al mensaje que quiere transmitir a su público meta y finalmente crean un plan de acción.

Branding

Se planea una imagen sobre los productos, se elabora una estrategia de comunicación efectiva y se busca darle posicionamiento.

El espacio

Para seleccionar el espacio, el equipo de Mero Mole crea un concepto arquitectónico, piensa en cómo estará decorado en el interior y se analiza la parte del diseño industrial.

Alimentos y bebidas

Al momento de pensar en la selección de los alimentos y bebidas, se piensa en un real estate de menú, su presentación y el valor financiero.

La experiencia

Este eje se relaciona con la conexión emocional que se busca entre el cliente y la marca. El objetivo principal es que el comensal se sienta “como en casa”.

¿Por qué nos llamó la atención?

“Apostamos a que el futuro del entretenimiento y el consumo estará liderado por el área de alimentos y bebidas. Los consumidores cada vez más buscan experiencias personalizadas y que les permita tener más actividades de recreación”, precisa Vargas.

Mero Mole se enfoca en negocios que recién abrirán y en la evaluación de los existentes. Entre su cartera de clientes que han contratado sus servicios destacan los foodie markets ubicados en Ciudad de México, Guadalajara y Puebla; las cadenas de hoteles Park Royal y Busué.

De CMR están consolidados en The Capital Grille, La Destilería, Fonda Mexicana, Los Almendros, entre otros.  Asimismo, trabajan con restaurantes independientes como Delirio, Mónica Patiño; Club Raqueta; Macelleria Roma; Mamva, entre otros.

¿Dónde puedes encontrarlos?

Puedes conocer más de Mero Mole o contratar sus servicios en:

MeroMole.com

Facebook

Twitter

LinkedIn