Mercado artesanal

Empresas que están revalorando el mercado artesanal mexicano

Hace poco leí el encabezado de una nota en Internet que decía "La producción de artesanías no es rentable en México", y me pregunté ¿será cierto?
Empresas que están revalorando el mercado artesanal mexicano
Crédito: Depositphotos.com

Hace poco leí el encabezado de una nota en Internet que decía “La producción de artesanías no es rentable en México”, y me pregunté ¿será cierto?

Mi respuesta a este cuestionamiento fue definitiva: las artesanías en nuestro país son un buen negocio, son rentables y son además una veta muy importante para sacar de la marginación a sectores que durante generaciones han vivido en la pobreza extrema.

Imaginen el potencial que tiene este sector con más de 12 millones de artesanos en todo el país (cifras del 2014 del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías – Fonart).

Son 62 etnias en todo el territorio mexicano, cada una con una identidad particular que ha sido plasmada en piezas hechas con materiales muy particulares y diversos, de acuerdo a la región del país. Los artesanos mexicanos emplean una gran variedad de técnicas artesanales y materiales como barro, textiles, maderas, talavera, cobre, plata, ónix, etc.

Es cierto que el sector artesanal ha enfrentado durante muchos años –como otros sectores–  serios problemas para subsistir y para comercializar su producción; sin embargo, las artesanías mexicanas han permitido que miles de familias subsistan en zonas remotas, donde no hay otra actividad económica. Es decir, tienen un potencial económico que no ha sido plenamente explotado.

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Un estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados describe los principales problemas que enfrenta este sector:

“Dificultad para conservar elementos culturales ancestrales; la penetración de los denominados souvenirs y productos manufacturados con alta tecnología y de forma masiva, que se ofrecen bajo el título de artesanías; altos costos de la materia prima y falta de capital por parte de artesanos para proveerse; presencia de intermediarios y exigencias del mercado por imponer diseños ajenos a las tradiciones y al contexto artesanal nacional.”

Estos y otros problemas han motivado a una ola de emprendedores sociales a incursionar en el sector de las artesanías con modelos innovadores que buscan, no sólo generar ganancias, sino regresar la grandeza a esa herencia cultural que tenemos regada por todo el país.

Estas empresas están demostrando que las artesanías son rentables y que lo único que falta es generar más modelos similares para poder beneficiar a más artesanos y preservar su identidad cultural.

Aquí comparto cuatro ejemplos exitosos de este tipo de emprendimiento:

TEKITI

Es una empresa que surge de la mente de Sofía Cruz, una entusiasta joven de Jalisco, apasionada de las artesanías. Su objetivo principal es preservar las técnicas artesanales en general, pero principalmente se centra en las que están a punto de desaparecer. 

Ella pensó en llevar directamente las artesanías a un mercado de gran valor. Se dio cuenta que los turistas muchas veces no tienen la oportunidad de ver de cerca el trabajo de los artesanos, así que decidió ofrecer las artesanías a hoteles de gran turismo en México y el extranjero. Con ello logró un pago más justo para los artesanos.

Actualmente Tekiti apoya a los artesanos a mejorar y preservar sus técnicas de producción y para alcanzar más mercados.

OAXACA EN UNA CAJA

Surge de la iniciativa Diana Navarro y su hija Tabatha Mata, dos mujeres orgullosamente oaxaqueñas que decidieron ir por las artesanías más representativas de ese estado y juntarlas en una caja de madera decorada a mano.

Las cajas son pintadas a mano con motivos oaxaqueños y en su interior podemos encontrar artesanías y productos originarios de todas las regionesdel estado: textiles, cerámica, mezcal, dulces, chocolate, etc.

Estas bellas cajas han conquistado al público nacional a internacional. Importantes personalidades, como el Papa Francisco o la premio Noble Rigoberta Menchú, han recibido estas cajas, ya que son empleadas principalmente como regalos y para presumir la riqueza cultural de Oaxaca.

Con este modelo de emprendimiento, Diana y Tabatha han brindado a decenas de artesanos la oportunidad de mejorar sus ingresos.

FLOR DE MAYO

Una empresa que surge de la iniciativa de cuatro estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, campus Santa Fe, con el objetivo de mejorar las condiciones de mujeres indígenas de Puebla.

Fátima Álvarez, José Antonio Nuño, Enrique Rodríguez y José Miguel Cruz iniciaron este proyecto con 30 mujeres artesanas Naupan, Puebla, a las que poco a poco han ido capacitando para fabricar prendas de vestir decoradas con sus tejidos indígenas. Dichos productos han sido comercializados con éxito en México y próximamente en el extranjero.  

El objetivo principal de este proyecto emprendedor es empoderar a las mujeres indígenas a través de su trabajo artesanal. Actualmente, Flor de Mayo trabaja con alrededor de 140 tejedoras de comunidades indígenas de Puebla, Chiapas y Oaxaca.

KOMONI

Otro emprendimiento social que fabrica zapatos, ropa y accesorios con textiles indígenas. Desde el año 2012, cuando fue fundada, esta empresa tiene muy claros sus objetivos: promover el comercio justo con los artesanos mexicanos y revalorar el trabajo que hay detrás de cada pieza.

Sus fundadoras, Daniela Elguero y Susana Torres, fusionaron los diseños artesanales con diseños actuales para fabricar productos de moda.

Actualmente, Komoni trabaja con tejedores de Oaxaca, Yucatán y Chiapas. Sus productos se venden en su propia tienda en la Ciudad de México, por internet y en tiendas de Mérida, Yucatán y San Miguel de Allende.