Educación

¿Educación emprendedora?

Muy pronto dejará de ser una utopía, y pasaremos de ser unos simples estudiantes que escuchan a un profesor sentados frente a un pupitre, a "los arquitectos de nuestras propias vidas".
¿Educación emprendedora?
Crédito: Depositphotos.com
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Muy pronto dejará de ser una utopía, y pasaremos de ser "unos simples estudiantes que escuchan a un profesor sentados frente a un pupitre durante seis horas interminables, a ser los arquitectos de nuestras propias vidas".

Tenemos que aprender desde temprana edad a responsabilizarnos de nosotros mismos, y las pautas nos deben ser dadas tanto casa como en la escuela.

¿Qué debe ocurrir en las aulas para que esto se cumpla?

Inevitablemente hay que reciclar a todo el profesorado, y meterles la idea en la cabeza de que el concepto tradicional de educación ha caducado.

Lo primero y más urgente, es la incorporación inmediata de la tecnología en las aulas de todos los colegios; públicos o privados, sin eso no existe el cambio; es muy importante trabajar con herramientas con las que luego podemos continuar en casa.

La era de la revolución industrial fue muy importante, pero es historia. Vivimos en la era de la comunicación, la vida va muy deprisa y mientras todo crece exponencialmente, en el colegio pareciera que se ha parado el tiempo.

La vida real es: apps, webs, blogs, robots, hologramas, 3D, HTML, microchips, pastillas inteligentes, mundos virtuales, lenguajes bursátiles, redes sociales... ¡Hay que crear nuevas asignaturas, hay que evolucionar!

El sistema de calificaciones no es equitativo con el alumnado ya que no se está midiendo nuestra creatividad, iniciativa, compromiso, ni nuestro liderazgo o adaptación al trabajo en equipo; y por supuesto, tampoco valoran nuestra capacidad de desenvoltura en la vida real ni nuestras propuestas o contribuciones.

Uno de los problemas que veo y creo que no voy descaminado, es la falta de motivación, tanto del alumnado como del profesorado. No veo a personas ilusionadas con lo hacen.

Unos están perdidos, otros van por obligación, otros se conforman con lo hay, otros se resisten a ver la realidad, otros se aburren como ostras... y a los que nos queremos comer el mundo, nos cortan las alas.

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El cambio tiene que llegar por sustituir la rígida y anticuada mentalidad de "yo hablo y tú me escuchas", a una emprendedora, en la que todos podemos aprender de todos.

Debemos potenciar y aprovechar las buenas ideas que tienen algunas personas para generar entusiasmo en otras, y eso lo baso en mi “Regla de las tres íes”: idea, ilusión e iniciativa.