Consultoría

Magicanos: los nuevos habitantes

Ni se asustan, ni se corrompen. Los magicanos saben sus obligaciones y sus responsabilidades.
Magicanos: los nuevos habitantes
Crédito: Depositphotos.com

Ni se asustan, ni se corrompen. Los magicanos saben sus obligaciones y sus responsabilidades. Ayudan al país. Se comprometen con él y crean oportunidades.

Brindan soluciones, no problemas. Saben la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario y obviamente, saben qué hacer para formar a sus hijos, a sus alumnos, a sus colaboradores y a todas las personas que tienen trato con ellos, para serlo.

Los magicanos no se quejan del gobierno: actúan y dejan de esperar a que ocurra un milagro. Se enfocan en trabajar y en ayudar a los que más lo necesitan. Sus respuestas siempre son SOLUCIONES, SIMPLES y SUSTENTABLES. Se encargan de ver lo positivo, buscan el mejor punto de vista, cuestionan y analizan… siempre analizan antes de juzgar.

Los magicanos buscamos talento, entrega, sonrisas y amor por la tierra que nos da tanto. Nuestras prioridades son ayudar, sea cual sea la religión que procesamos. Los éxitos se comparten entre magicanos y saben mejor.

Estamos conscientes de nuestro lugar en el mundo, tenemos en la memoria a nuestros antepasados, pero no nos encasillamos en donde nos deja la historia. Reconocemos que somos una cultura colonizada, mezclada y que ahora somos parte de una nueva raza que junta la sabiduría azteca con el conocimiento español. Tenemos esa ventaja. Conocemos lo que es el milagro mexicano, los atajos para hacer todo más sencillo, pero bien.

Pedimos disculpas, perdón y ofrecemos arrepentimiento. Tenemos todo bajo control, y aunque nuestras vidas corran entre el caos, sabemos pedir ayuda. Nuestro ADN viene lleno de polvo de estrellas, que nos hace brillar y relucir en la oscuridad.

Somos parte de un sueño, creamos realidades, creemos en nosotros, en la gente buena, en los SÍ SE PUEDE y SÉ QUE PUEDO. ¿Quieres unirte? Empieza ya, con estas sencillas acciones:

• Deja de quejarte. El mundo, México y tu familia necesitan ver un ejemplo.

• Trabaja duro. Todos los días, a todas horas. Siente pasión por lo que haces.

• Ayuda a los más necesitados. Vas a recibir más de lo que entregues.

• Asume el reto. No pienses en lo complejo, actúa de inmediato.

• No hables mal. Aunque la situación lo amerite, habla de lo bueno de cada situación.

• Escucha tus sueños, prepárate para el camino y llega a la meta.

Claro, siempre existirán circunstancias ajenas a nosotros que nos dejen en el suelo, o con la moral baja. Pero hasta de esas experiencias tenemos que aprender.

Los magicanos debemos levantar la cara y asumir que no todo saldrá a la perfección, pero debemos sacar el mayor provecho de las oportunidades que se presentan. Sabemos que nos vamos a caer, pero nos levantamos lo antes posible y volvemos a intentarlo.

El cambio no está en la gente que controla, de alguna manera, el rumbo del país, sino en nosotros. Sé que lo has escuchado antes pero tienes que creerlo. Convéncete a “ser ese cambio que quieres ver en el mundo”, como decía Gandhi.

Seamos responsables de mejorar la parte que nos tocó vivir y busquemos la manera de compartirlo con más personas. Seamos responsables de nuestras acciones, decisiones, trabajos, actitudes, fortalezas, aprendizajes, lecciones y sobre todo, de nuestra manera de pensar. Por eso pienso como magicano y sé que un día lograremos cambiar el país en el que vivimos. Hagamos magia. Cerremos los oídos a los “no se puede” y logremos lo inalcanzable