Motivación

Por qué no eres capaz de motivar a tu equipo

¿Has intentado de todo y sientes que nada le funciona a tu equipo de trabajo? Tal vez sea por esta razón.
Por qué no eres capaz de motivar a tu equipo
Crédito: Depositphotos.com

Cuando el equipo no es tan exitoso como se esperaba, el líder empieza a operar frenéticamente: hace nuevos planes con el equipo, quiere controlar las actividades semanales, desea saber cómo se dividieron las labores y cómo están trabajando.

Está presente en todas las juntas, pregunta a los miembros del equipo qué hacen, por qué lo hacen así y no de otra manera. Ayuda a generar soluciones, da recomendaciones y al final, ha recogido la responsabilidad absoluta de cualquier iniciativa.

Y luego, seguramente el líder reclamará que los miembros de su equipo son demasiado pasivos y que carecen de motivación.

De hecho, podría seguir a la perfección las listas de lo que los líderes “deben hacer para motivar a su gente” y aún así su equipo se mantendría pasivo.

Al final de esta historia, el jefe del líder se quejará de que no está siendo capaz de motivar a su equipo. Por cierto, el jefe no se ha dado cuenta de que él tampoco está siendo capaz de motivar a su propio colaborador.

Listas que no funcionan

Cuando uno lee libros sobre liderazgo encuentra recomendaciones sobre “cómo motivar a los miembros de tu equipo”. Irremediablemente incluyen una lista de actividades que el líder “debería llevar a cabo”.

Por ejemplo: debe ser amable con su gente, preguntarles, escucharlos, involucrarlos, confiar en ellos, apoyarlos, pagarles bien, y un largo etcétera.

En nuestras sociedades es muy común que los líderes sean los responsables de la motivación y el bienestar de los miembros del equipo y de su éxito como tal. Esto produce una demanda excesiva para los líderes y los lleva al desamparo, al estrés y a la agresión.

Por el otro lado, los miembros de un equipo creen y esperan que el líder asuma esas responsabilidades. Toda esta situación es una co-creación elaborada y aceptada por quienes interactúan en ella.

¿Cómo funciona la motivación?

Los seres humanos estamos motivados cuando queremos hacer o lograr algo e invertimos un montón de energía en ello. Estoy convencido de que las personas normalmente no están necesitadas de motivación, ¡están faltas de entusiasmo!

El entusiasmo produce dopamina, un importante neurotransmisor en el cerebro, que ayuda a tomar compromisos. El nombre común de esta sustancia es “la hormona feliz”.

Solemos desarrollar entusiasmo cuando nos sentimos retados, cuando nuestra curiosidad está activa, cuando nos sentimos responsables y claro, cuando podemos participar en la toma de decisiones sobre qué haremos para cumplir un reto.

¿Por qué entonces no podemos motivar a otros?

La mayoría no sabemos que somos mentalmente autónomos. Nosotros no podemos motivar a otros de la misma manera que no podemos desmotivarlos. Los otros son quienes deciden si se quieren involucrar o no en un asunto.

Las personas sólo se pueden motivar a sí mismas. Y lo hacen de manera natural cuando sienten entusiasmo. Por cierto, el entusiasmo es otra cosa que sólo de puede generarse por uno mismo.

¿Qué sí puede hacer el líder?

Los líderes tienen que aprender a desarrollar estos elementos junto con su equipo y tienen que ofrecer formas para este proceso. Entre otras tareas, deben preguntar a los miembros del equipo qué necesitan de la organización y del líder para que puedan motivarse por sí mismos.

Dentro de nuestra experiencia, el líder debe escuchar y pensar en cómo desarrollar las condiciones que le son pedidas por su gente.

Este debe ser un proceso de co-creación a través de conversaciones en el que el equipo encuentre la responsabilidad del bienestar de todos sus miembros y de crear un ambiente donde puedan desarrollar su entusiasmo ante los retos.

El líder debe ser capaz de ofrecer formas para que esta conversación tenga lugar.

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