Educación

Educar y emprender

El costo de la educación universitaria crece muy por encima del poder adquisitivo de las familias.
Educar y emprender
Crédito: Depositphotos.com

Las economías del mundo cada vez son más intensivas en talento. Los emprendedores exitosos son quienes logran entender el mercado al que quieren entregar valor y encuentran maneras más inteligentes para hacerlo. Hoy, una empresa eficiente tiene líderes muy bien preparados, y elige cuidadosamente el perfil de talento de su gente.

Las industrias donde la gente está condenada a sumarse al mercado como fuerza motriz, como brazos y piernas solamente, están condenadas a una reducción continua de ingresos y crecimiento. En contraste, las industrias intensivas en conocimiento, se llevan un porcentaje creciente del pastel de la economía.

La suma de gente talentosa, el poder de las redes de información y un modelo de negocio que genera demanda por los servicios que ofrecen estos nuevos emprendimientos, sin importar quién paga la cuenta final, han creado grandes asimetrías en el siglo XXI.

Para la generación que estaba económicamente activa al final del siglo XX, era muy claro que una educación universitaria era lo necesario para el éxito. Si queríamos formar parte de las huestes de contadores, administradores e ingenieros que requerían los negocios de ese tiempo, el boleto de entrada era la universidad. Para entrar a las instituciones de educación superior, era conveniente venir de un colegio de mucho prestigio. Eso costaba (y sigue costando) mucho dinero.

Lo que no queda claro es que las universidades estén entregando el valor que le otorgaron a nuestros padres y abuelos entre 1945 y 1999. No? es automático que un título universitario nos permita incrustarnos en una empresa grande. No es evidente que lo que nos enseñan en las escuelas de negocios, contaduría y economía sea lo necesario para ser empresario.

Para nada resulta claro que los profesores universitarios hoy en Estados Unidos o en México estén realmente vinculados a las necesidades de los negocios actuales. Es mucho menos claro que el título universitario valga lo mismo hoy que en 1945. Lo que sí está claro es que hay que invertir en conocimientos y experiencia.

¿Sigue siendo la universidad la mejor vía? IMCO ha hecho, durante dos años, una plataforma llamada Compara Carreras. Ahí, analizamos para el caso mexicano la rentabilidad de distintos caminos profesionales. Encontramos que, en general, la inversión en una educación universitaria paga más en el mercado laboral que invertir en otro tipo de activos, como inmuebles u oro. Sin embargo, esa rentabilidad se está erosionando rápidamente.

Las universidades en México no quieren que sepamos cuál ha sido el desempeño de sus egresados. Muchas siguen ofreciendo licenciaturas como comunicación o diseño gráfico, que condenan?a sus egresados a una vida de bajos ingresos e informalidad económica. Además, el costo de la educación universitaria crece muy por encima del poder adquisitivo de las familias. Si esa tendencia continúa, las universidades seguirán ofreciendo programas irrelevantes a un muy alto costo que acabarán por hundir su modelo de negocio.

Profesionales como los abogados, no parecieran ganar mucho más de lo que ganarían, en promedio, si no tuvieran educación universitaria. Allá afuera hay 2,500 registros de validez oficial de estudios para la carrera de derecho y disciplinas afines. No es poco común ver que instituciones desconocidas ofrecen doctorados en derecho.

La mayoría de esos egresados no serán abogados reales. Sólo los egresados de un puñado de universidades, a donde los mexicanos más ricos concurren, podrán ser exitosos con esa profesión.

Es posible que el sistema educativo necesite reinventarse seriamente. Es posible que haya mejores métodos para educar y certificar conocimientos de gente que hoy invierte mucho dinero y tiempo en una educación que no los está preparando para la vida. Antes de hacer estas inversiones, vale la pena analizar los números y la rentabilidad, como con cualquier otro negocio. Habrá quien asista a la universidad por sed de conocimiento: es muy loable. Pero la mayoría irá para mejorar sus condiciones de vida.