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Cómo emprender sin la experiencia necesaria

Cómo emprender sin la experiencia necesaria
Crédito: Luz Montero

Ricardo Resnicov comercializaba productos importados y de decoración, para lo cual su formación como administrador de empresas le funcionaba bien. Pero había una industria n la que también le interesaba emprender: el campo. Investigando sobre tecnología e innovación para eficientar las cosechas, encontró a empresas dedicadas a la colocación de invernaderos. Y esto llamó su atención.

Claro que había un problema: a pesar de su curiosidad, de que conocía los datos económicos del sector y de que había encontrado un área de oportunidad, la realidad era que carecía de cualquier contacto o conocimiento directo. Además, no tenía idea de cómo operar un invernadero y sabía que iniciar de manera independiente significaría una inversión muy alta.

Sin embargo, su deseo emprendedor era mayor que los obstáculos. Siguió investigando hasta que se topó con Amar Hidroponia, una franquicia que opera invernaderos de chile habanero de manera integral, para su comercialización exclusiva en Estados Unidos. Ricardo quería asegurarse de que haría una inversión rentable y con la gente correcta, por lo que se dedicó a estudiar a la empresa para conocer su funcionamiento, los años de trabajo y el origen de ésta.

Así, descubrió que esta franquicia llave en mano no sólo le permitiría emprender en el campo, sino que le daría todo lo que él necesitaba para tener éxito; desde asesoría en la producción y comercialización hasta la administración de su agronegocio.

Y es que en el modelo de Amar Hidroponia, cada franquiciatario opera una hectárea de los invernaderos hidropónicos – que por política empresarial solo se colocan en Cancún, Q. Roo, donde las condiciones de suelo y de clima son ideales – a cambio de una inversión aproximada de $2,250,000. Esto incluye la cuota de franquicia, el costo del terreno, la limpieza del mismo y la colocación del invernadero. A eso se le suman $200,000 de capital de trabajo que se administran a lo largo de cuatro meses, tiempo en el que crece y da frutos la planta.

Una vez cosechado el producto, se lleva refrigerado en camión a McAllen, Texas, EE.UU., desde donde Amar Hidroponia distribuye alrededor de 3,000 toneladas anuales de chile habanero a tiendas de autoservicio, como HEB y Walmart, o a distribuidores por mayoreo.

A decir de Rodrigo Domenzain, director general de la empresa franquiciante, “nosotros nos encargamos de contratar al equipo de agrónomos que supervisarán los plantíos, a los trabajadores del campo, así como la administración, comercialización y venta del producto”. Igualmente, el corporativo realiza la limpieza del terreno y la instalación del invernadero y, por otro lado, capacita al franquiciatario acerca de los aspectos básicos del negocio. Esto significa que el emprendedor sólo debe supervisar la operación.

Los números también hacían sentido a Ricardo, y eran muy atractivos. Cada hectárea tiene capacidad para producir 60 toneladas de chile habanero al año, con un costo de producción de $15 el kilo (que en Estados Unidos se vende en alrededor de $80), dependiendo de la época y la demanda. Esto significa que el emprendedor tiene ventas de entre $3 y $4 millones al año, menos un 20% de regalías que cobra la empresa franquiciante.

Otro detalle que lo atrajo es que la franquicia ofrecía un emprendimiento con ingresos múltiples: como dueño de hectáreas, por la promoción y venta de franquicias, e incluyendo a nuevos compradores bajo un esquema de comisión.

Todo hacía sentido: el modelo de Amar Hidroponia era perfecto para él. “Me convertí en productor, promotor de la franquicia y promotor de frutas y verduras”, comenta Ricardo, quien ya está al final del segundo ciclo de cosecha de su invernadero. “Ellos me dan las herramientas para comercializar el producto y puedo buscar compradores en China, Corea y Europa”, apunta.

Uno + uno = dos

De acuerdo con Enrique Alcázar, presidente de Grupo Alcázar & Compañía, cuando empiezas un negocio desde cero debes conocer de todo: administración, mercadotecnia, ventas, logística, etc. Pero... nadie es experto en todo. “Con un modelo como el de las franquicias que te ofrece capacitación y asesoría, si bien no te vuelves experto, sí obtienes las herramientas necesarias para minimizar riesgos, optimizar recursos y maximizar ganancias”, explica. Por eso, antes de integrarse a la red de esta franquicia, Ricardo tuvo que estudiar la técnica de la hidroponia, además de que se involucró en la instalación de un nuevo invernadero, desde la selección de su ubicación hasta los procesos administrativos y la lectura de bitácoras de producción. 

El emprendedor está muy satisfecho con el modelo que eligió, pues sabe que aprender con errores cuesta mucho dinero y que “cuando te dan el know how de un negocio, el riesgo se minimiza”. Más allá de eso, Ricardo reflexiona que haber elegido una franquicia basada en una economía de escala, que centraliza las compras y las ventas, hizo que su inversión fuera más rentable al obtener mejores precios de venta. “El primer ciclo de mi hectárea rebasó las expectativas con retorno de inversión de 21 meses. Incluso estoy por integrar dos invernaderos más que retornarán en un año”, cuenta. Y espera que en el futuro pueda operar más hectáreas y promover el negocio con nuevos clientes.

Alcázar asegura que las franquicias tienen un porcentaje de éxito de entre 85% y 90% en el quinto año, una ventaja contra los negocios independientes que al año reportan una supervivencia de sólo el 10% al décimo año de operación. “Pero para que realmente funcionen, la mancuerna empresarial debe involucrar también al franquiciante o dueño de la marca”, afirma el experto.

Como explica Domenzain, aunque su concepto no requiere de experiencia en la industria del campo, la empresa busca gente participativa que no sólo compre una hectárea sino que pueda sumar ideas y proyectos, esté interesada en los negocios y en hacer que su inversión se convierta en smart money, es decir, que los inversionistas además de poner dinero, sepan hacer negocios para que el capital tenga el mejor destino y se multiplique.

Actualmente, Amar Hidroponia tiene 50 hectáreas, que significan una inversión aproximada de $100 millones en Cancún. No obstante, Domenzain proyecta que terminarán este 2016 con el doble de espacio cultivado.