Consultoría

Practica el peor escenario

Aunque siempre exista la tentación de quedarnos dentro de la zona de confort, nunca es un mal momento para emprender.
Practica el peor escenario
Crédito: Depositphotos.com

Tim Ferris, autor del libro La semana laboral de 4 horas, es un ferviente practicante del estoicismo (movimiento filosófico que se desarrolló en el periodo helenístico en el Siglo III A.C.). 

Uno de los mayores exponentes de este movimiento fue Lucius Seneca y en su carta número 18  sugiere “establecer relaciones de negocios con la pobreza”.

El estoicismo utiliza visualizaciones negativas acerca de los posibles peores escenarios con el fin de tener mayor claridad en la toma de decisiones.

El redescubrimiento que hace Tim Ferris en su libro fue que a menudo rechazamos ciertas tomas de decisiones no porque el resultado vaya a ser negativo sino porque simplemente es desconocido.

Desde la época de la prehistoria fuimos programados para la supervivencia. Imagina un escenario en la sabana africana hace un millón de años; el cazador de una tribu esta detrás de un ciervo y se mueve lentamente entre los pastos para tomarlo por sorpresa; de pronto, escucha un movimiento entre esos mismos pastos altos justo atrás de él. 

Inmediatamente esos sonidos mandan una señal de alerta a su cerebro que en milésimas de segundo crea posibles escenarios, dentro de los cuales, uno de ellos es un tigre dientes de sable que está a punto de atacarlo por la espalda y convertirlo en su cena. 

Ante esta posibilidad de vida o muerte, cualquier otro posible escenario es rápidamente descartado y de inmediato su cerebro dispara instantáneamente altas cantidades de adrenalina en el cuerpo del cazador con el fin de que salga corriendo lo más rápido posible.

Tal vez fue solamente el viento el que movió los pastos detrás del cazador, o tal vez fue un pequeño roedor que hubiera sido mucho más fácil de cazar que aquel ciervo que perseguía, pero no se podía dar el lujo de averiguar porque su vida pudo haber estado en peligro.

En la prehistoria el hombre estaba constantemente amenazado por peligros que ponían en constante riesgo su vida: bestias salvajes, serpientes, tormentas, plantas venenosas, etc., sin embargo, en la actualidad estamos lejos de estar constantemente bajo ese tipo de riesgos de vida o muerte, pero nuestro cerebro sigue reaccionando de la misma manera que hace miles de años y esto es justo lo que le pasa el emprendedor cuanto se enfrenta a escenarios cómo, iniciar o no un nuevo negocio, o renunciar a su trabajo actual para emprender uno propio. Inmediatamente nuestro instinto de supervivencia se activa y nos inhibe la correcta toma de decisiones.

Lo que Seneca sugiere en su carta número 18 es:

"Para tener mayor claridad en los negocios hay que practicar los peores posibles escenarios con el fin de entender que lo peor no es tan malo como creíamos después de todo".

Todos los años, Tim Ferris, durante una semana del año “practica la pobreza” para experimentar lo que pasaría si se quedara sin dinero y sin ingresos. Qué tendría que hacer para sobrevivir y qué tan drástico sería su cambio de vida.

Durante esa semana utiliza la misma ropa todos los días, jeans y una playera blanca y solamente come arroz y frijoles.

Una vez hecho esto él asegura que al final de la semana mejora su sensibilidad acerca de lo que podría pasar si ese escenario se cumpliera y le da mayor claridad para tomar decisiones difíciles, por ejemplo, invertir o no en un nuevo negocio del cual no tiene mucha certeza o información al respecto, o renunciar a ingresos fijos en aras de mejorar sus inversiones en el largo plazo.No estoy diciendo que hagas lo mismo y sin duda no lo recomiendo si tienes una familia que mantener.

El punto es que muchas veces nos abstenemos de tomar algunas decisiones porque pensamos solamente en el peor escenario y aun así éste no es de vida o muerte; siempre hay una salida y una vez que lo experimentas te das cuenta de que no era tan malo después de todo.

Taylor Pearson, autor del libro The end of jobs, nos regala otro ejemplo de lo anterior, él dice:

“Muchas veces ignoramos el balance positivo sólo por enfocarnos en el peor escenario. Si vas a una fiesta y te gusta alguien, en muchos casos no te animas a invitarlo a salir porque piensas que rechazará la invitación y te dejará en ridículo frente a todos, pero aún si de 10 personas que invites a salir, 9 se ríen de ti y sólo una te dice que sí, puede terminar siendo el amor de tu vida. El balance final positivo es mucho mayor que el negativo”.

Nuestro cerebro sigue reaccionando como si fueran situaciones de supervivencia y le terminamos cerrando la puerta a toda una amplia gama de posibilidades y oportunidades.

Nunca es un mal momento para emprender. Cuando tengamos la tentación de quedarnos dentro de la zona de confort, resguardados de nuestros temores y miedos al fracaso, recuerda lo siguiente:

"Sólo 10% de las personas son emprendedores, el restante 90% trabaja para el primer grupo".