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5 lecciones que puedes aprender de Disney

"Buscando a Dory" ha recaudado más de US$52.4 mil millones de dólares. Seguro que hay algo que tomar de la estrategia de venta de la Casa del Ratón…
5 lecciones que puedes aprender de Disney
Crédito: Disney Pixar
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Benjamín Franklin una vez dijo: “Dime y lo olvidaré. Enséñame y lo recordaré. Involúcrame y aprenderé”.  Ciertamente estas palabras pueden aplicarse a diferentes sectores de la vida y los negocios, pero considera su valor en un área en particular: las películas, en especial las que provienen de Disney (ya que son las mejores al momento de involucrar). 

Solo hay que observar cómo Buscando a Dory ha triunfado en la taquilla en las pasadas dos semanas. En total, la taquilla global de este filme de Disney ha recaudado US$52.47 mil millones de dólares, así que seguramente hay un par de lecciones que podemos aprenderle sobre cómo atraer clientes dispuestos a pagar. 

Algunas son: 

1. El entretenimiento vende

No es ningún misterio por qué las películas de Disney se venden tan bien: son grandes historias. Los humanos amamos las historias y cuando se trata de contar un buen cuento, Disney es el mejor. Siempre es un placer cuando un anuncio nos entretiene en lugar de solo vendernos; como consumidores respondemos mejor. 

Los titanes de la publicidad siempre lo han sabido y a través de los años muchos comerciales se han vuelto memorables debido a su alto factor de entretenimiento (el sexo en los comerciales es otro recordatorio de la efectividad del “entretenimiento” en el marketing, aunque en una nota más sombría y en un contexto muy diferente). 

Disney, en su esencia, es un entretenedor. Vende historias, superhéroes, acción, drama y más (sin mencionar CDs, DVDs y mercancía barndeada). 

Mientras tanto, el marketing que otras compañías, bueno, apesta. Tiene poco entretenimiento y demasiadas ofertas. No tienen personalidad. Los comerciales tradicionales son aburridos y ahora tenemos anuncios online que tampoco son buenos (según Derek Thomson de The Atlantic). 

Considera el marketing de las grandes plataformas en línea: Yahoo no supo qué hacer con la gran audiencia que tenía. Twitter todavía batalla para saber cómo aprovechar a sus usuarios. Facebook apenas está obteniendo ganancias reales por publicidad. Y Google es el gigante al que nadie ha podido quitar del trono. La mayoría de la publicidad online simplemente no sirve. ¿Por qué? No hay nada interesante en anuncios de cremas faciales o malteadas de proteínas a menos que construyas una buena historia. 

2. Memorias de largo aliento 

Disney se destaca porque nos podemos identificar con sus películas en un nivel muy personal. Como mínimo, sus personajes se quedan grabados en nuestra memoria para siempre. Mickey Mouse sigue siendo un icono y es un gran ejemplo de lo que la compañía puede hacer con un personaje de caricatura.  De hecho, el mismísimo concepto de usar mascotas para equipos deportivos se inspiró en la destreza de Disney para generar personajes que se identifiquen con el público. 

Los mercadólogos también pueden triunfar con las mascotas, si saben usarlas bien.  Dime si no recuerdas a cierto tigre de una caja de cereal para desayunar o un joven llamado Francisco que viene en las latas de chocolate en polvo. 

3. Es importante alinear las metas con la estrategia 

Aunque no lo creas, las películas de Disney tienen mucha, MUCHA, estrategia detrás de ellas. Tienen liderazgo de excelencia, planeación cohesiva y una gran cultura. En los parques de diversiones de Disney, los clientes son “invitados” y los trabajos son “roles”. Los empleados son “miembros del elenco” y todo su hermoso caos tiene un método estricto. 

En los estudios de Disney y Pixar todos trabajan para producir películas encantadoras, cautivadoras y entretenidas. Todo parece mágico, pero hay una enorme cantidad de trabajo en cada píxel que se mueve. 
 
En Disney todos hablan un mismo lenguaje. Toda persona tiene un papel. La compañía sigue empleando una forma de dirección maravillosa que le da libertad a sus equipos. Juntos corren riesgos y dan origen a ideas que pueden ir contracorriente (¿Alguien esperaba el exitazo que sería Deadpool de Marvel?). 

El mercadeo demanda integración de cada parte del negocio. Para muchas empresas, sin embargo, el mercadeo es solo otra fusión. Es un resultado que solo adquiere importancia cuando ya se resolvieron aspectos legales, de operación y recursos humanos. 

4. Las películas de Disney son divertidas

Si hay diversión, hay valor. Las películas de Disney te llevan a otro mundo y te dan una dosis de fantasía en un tiempo real y te fijan al filo de tu asiento. Acción, drama, emoción, animación, efectos digitales y de sonido son empleados; Disney incluso produce versiones 3D de sus historias para mantenerte atrapado. 

Las historias por sí mismas son narraciones apasionantes de héroes y villanos, del bien contra el mal y a veces de la búsqueda de uno mismo. Pasan muchas cosas en una película de Disney. 

De hecho, los tráileres, el marketing postpelícula, posters, parafernalia brandeada y todas las herramientas que llegan antes y después del estreno de los filmes de Disney son solo extensiones del drama. Ahora también tenemos YouTube y los programas de televisión que traen lo que sucede “detrás de cámaras” con entrevistas al elenco y equipo y material sobre cómo se realizó la película. 

 Los negocios por otro lado manejan el marketing como llevan su contabilidad. De manera uniforme. Tiesos. Sin corazón. 

Claramente no todas las industrias se pueden tomar la libertad de “ser divertidas”, pero hay maneras de generar planes de mercadeo que atrapen y los hagan destacar. No hay ninguna regla que exija que el mercadeo de un negocio debe ser aburrido o falto de imaginación. 

5. Disney prioriza la imaginación

Incluso las industrias más áridas pueden encontrar maneras de generar contenido que destaque. ¡Escribe como hablas! ¡Sé específico! ¡Deja que se vea tu sentido del humor! ¡Cuenta tu historia de manera visual! Como Corey Wainwright de HubSpot una vez dijo: “Creo que el marketing se ha vuelto aburrido, pero no hay nada aburrido en generar un millón de dólares en ventas cuando está bien hecho”. 

Entonces, las marcas soporíferas solo son flojas, porque todo es una oportunidad. Disney se las ha ingeniado para hacer dinero con el mismo personaje por décadas – Mickey Mouse - , algo que debió haber agotado su fuerza hace años, pero no es así. 

Disney simplemente no sabe qué es lo “aburrido”. Tampoco Apple con su iPhone o el Mini de BMW. A décadas de distancia seguimos amando a Disney porque amamos la imaginación.