Creatividad

8 claves para desarrollar la creatividad en tu empresa

No hay ningún motivo para desesperar, la creatividad es caprichosa y hay días en que cuesta encontrarla. Te ayudamos a lograrlo.
8 claves para desarrollar la creatividad en tu empresa
Crédito: Depositphotos.com
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Existe un concepto que ha pasado a tener una influencia cardinal en las nuevas estrategias empresariales: la creatividad.

En las sociedades occidentales del siglo XXI, hemos vivido una época de mecanización de las fuerzas productivas. Esto ha generado una nueva situación en que la necesidad de mano de obra barata ha menguado: donde antes había manos, ahora encontramos garras mecánicas, robots y ordenadores.

Estos obreros que anteriormente ejecutaban labores duras han tenido que abandonar su lugar de trabajo. ¿Su sustituto? Máquinas, robots y tecnologías que realizan la misma tarea de forma más rápida, controlada, eficiente y barata.

En este sentido, las corporaciones están cambiando su mentalidad y demandan perfiles profesionales más cualificados, que innoven y mejoren los procesos productivos y cualquier ámbito en que la empresa pueda volverse más inteligente.

Profesionales creativos, el auge de las mentes innovadoras

Las empresas están mutando y han pasado a dar una importancia central a la creatividad y a la innovación. Van a la caza de jóvenes (y no tan jóvenes) talentos con perfiles creativo que encuentren soluciones originales y nuevas a problemas y necesidades concretas. Buscan personas que sepan ver más allá de lo obvio.

Este cambio de paradigma también ha generado una oleada de profesionales adaptándose a la nueva realidad. Profesionales más concienciados de la influencia decisiva de sus conocimientos y competencias, pero también del valor que las empresas otorgan a saber desarrollar nuevas formas de negocio, o mejorar las ya existentes en base a su ingenio.

Así pues, para ayudar a potenciar esta capacidad, he decidido elaborar este artículo con un total de ocho puntos a tener en cuenta. 

Desarrolla tu creatividad en ocho claves prácticas

Antes de entrar en materia, cabe resaltar que el espíritu creativo no se limita al mundo de las artes escénicas y creativas tradicionales. La creatividad se expresa en cualquier disciplina, en cualquier puesto de trabajo, y por supuesto cualquier individuo está capacitado para actuar de forma creativa en múltiples ámbitos de su vida laboral y personal. 

Realizada esta introducción, no nos entregamos más y pasemos a conocer las ocho claves para potenciar la creatividad.

1. Pensamiento creativo: una cuestión de ponerse las pilas

Es obvio: si uno quiere empezar a ser creativo, más vale que comience a pensar de una forma más creativa e innovadora. El pensamiento creativo requiere práctica, y es necesario que nos alejemos de las tareas rutinarias para poder sacarlo a relucir e ir desarrollándolo. 

Cuando estés tranquilo y relajado, puedes probar a dejar fluir tu imaginación, pensando en situaciones e historias curiosas, e incluso le des algunas vueltas a cuestiones de tu día a día que parecen no tener solución. No se trata de presionarse a pensar esquemas lógicos para resolver problemas, sino dejar fluir la mente, disfrutar de los pensamientos y descubrir nuevas posibilidades.

2. Aparca el pensamiento rutinario y la lógica cotidiana

Lo tradicional no tiene por qué ser mejor. Es más: muchos trabajadores realizan sus tareas de forma mecánica y rutinaria, en “modo automático” y sin atreverse a abandonar su zona de confort ni a evaluar la realidad desde un punto de vista crítico o creativo. 

Esta forma de pensar y de actuar puede ser útil durante un tiempo, pero llegará un punto en que será necesario cambiar el punto de vista y empezar a pensar de forma creativa, abordando los problemas con cierta originalidad. ¿Acaso alguien cree que haciendo siempre lo mismo va a obtener mejores resultados?

3. Potencia tu espíritu curioso

La curiosidad es la génesis del pensamiento creativo. A partir de aspectos de la realidad aparentemente irrelevantes, pueden surgir ideas, dudas, planteamientos, conexiones conceptuales… 

Todo aquello que nos llama la atención puede ser un estímulo para plantearnos nuevas realidades o posibilidades, nos empuja a informarnos y a establecer un criterio sobre las cosas. Esta curiosidad prístina redunda, en último término, en un acicate para nuestra capacidad creativa.

4. Ajedrez, Risk, póker… los juegos también ayudan

Si te sumerges en juegos de estrategia, tu creatividad puede mejorar ostensiblemente. El juego es un ensayo perfecto para potenciar tu habilidad para abordar de formas innovadoras ciertos problemas y retos de la vida cotidiana (tanto de la laboral como de la personal).

Desde los típicos juegos de construcción a los que jugábamos cuando éramos pequeños hasta los juegos de estrategia más complejos nos pueden echar un cable a la hora de crear nuevas conexiones neuronales encaminados a dejar fluir la mente. 

5. Deja madurar tus ideas

Las ideas no nacen un buen día en su formato final. Las ideas, igual que las personas, nacen, crecen, se reproducen, y mueren. Cuando nacen, pueden ser un poco débiles y no valerse por sí mismas, por eso hay que dejar que se desarrollen, poco a poco y sin presión.

Con el tiempo, las ideas van madurando y se van amoldando a la realidad, siendo más útiles, prácticas, adecuadas y abordables. Tu intuición requiere libertad para que vaya dejando crecer tus ideas con la mejor salud posible, hasta que éstas dejen sus frutos, cristalizando en ideas más concretas y útiles para tu día a día.

6. Asume riesgos inteligentes

Todas las empresas asumen en algún momento ciertos riesgos. Apuestan por una idea que promete ser buena, por algún motivo. Estas ideas no siempre prosperan y, en algunas ocasiones, fracasan. Pero la única forma de poner a prueba una idea es esa: llevarla a cabo.

Este principio, aplicado al día a día del trabajador, es muy parecida. Durante tu rutina, es posible que vayas teniendo varias ideas ingeniosas sobre cómo optimizar un proceso, por ejemplo. Las ideas son abstractas y nada garantiza que si se llevan a término vayan a ser positivas, pero… ¿cómo lo vas a saber si nunca lo intentas?

Hay que asumir riesgos inteligentes con las ideas: priorizar algunas por encima de otras, valorar todas las posibilidades y aislar variables que puedan jugar en nuestra contra. Si tenemos controlados todos los flancos, será más probable que esa idea sea mejor y, eventualmente, ayude a la empresa a mejorar.

7. Descubre las bondades del “estado de flow”

¿Has oído hablar del estado de flow? Cuando entramos en este estado psicológico es porque estamos totalmente inmersos en la tarea que estamos realizando. Tanto es así que perdemos la noción del tiempo y experimentamos una motivación inusitada. Es un estado que alcanzamos cuando nos encanta lo que estamos haciendo.

Si consigues entrar en estado de flow a menudo, es mucho más sencillo que tu creatividad se estimule y seas capaz de encontrar mil formas de mejorar tu rendimiento.

8. Sigue caminando

La creatividad a veces se esconde y no nos deja beber de sus frutos. Esto es algo completamente normal. Los escritores conocen el síndrome de la página en blanco: en ocasiones, simplemente no estamos inspirados y nuestra intuición parece dormida.

No hay ningún motivo para desesperar. La creatividad es caprichosa y hay días en que cuesta encontrarla. Un error común es tumbarse a la bartola hasta que una buena idea nos sobreviene. Eso simplemente no es eficaz.

Lo ideal es seguir trabajando duro hasta que las buenas ideas y vibraciones acuden a nuestra mente por sí solas. El trabajo estimula la creatividad; la inacción solo la desincentiva y nos vuelve pasivos ante los retos diarios.