Emprendedores

Haz que el tiempo se detenga en la hamaca de la fe

Ana Victoria García te habla sobre el lugar al que acude cuando el estrés nubla su camino.
Haz que el tiempo se detenga en la hamaca de la fe
Crédito: Depositphotos.com
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Leí un artículo que hablaba sobre la factura psicológica que paga el emprendedor en este camino de incertidumbre y lucha diaria. ¿Creen que los emprendedores sufrimos tanto?

No lo tomaría como sufrimiento, sino como una decisión de vida, y esa factura se compensa con los beneficios que brinda la decisión de emprender versus la decisión de trabajar en un corporativo. Al final, nosotros elegimos, ¿no?

Dejaré esta pregunta a interpretación y respuesta de cada uno…

Este cuestionamiento me dejó pensando en lo que he vivido durante este año. Si bien es cierto que los últimos cinco meses han estado llenos de trabajo, emociones, insomnio y algo de estrés (nada que cualquier emprendedor no haya experimentado antes), he vivido grandes experiencias: me cambié de casa, mudamos nuestras oficinas, tuve la oportunidad de participar en Shark Tank México y por si fuera poco, me casé; todo en sólo cinco mesecitos.

Parece que la vida corre más rápido, pero me doy cuenta que soy yo la que da más vueltas al globo terráqueo y con más velocidad. Es ahí cuando creo que la factura de ser emprendedor sale un poco más cara de lo que había contemplado.

El precio a pagar incluye no quitar la mente del trabajo, sacrificar el descanso de la noche para dedicar horas extras a los últimos pendientes por resolver, además de mantener siempre esa automotivación cuando el día nos junta un par de malas noticias.

En el momento que despejé la mente y me concentré en relajar el cuerpo, comencé a cuestionarme si esta carrera seguirá con la misma intensidad y velocidad y por cuánto tiempo.

Algunos de ustedes tal vez se identifiquen conmigo cuando hablo de lo intenso que es la vida del emprendedor, para bien y para mal.

Al parecer se convierte en una especie de adicción que te lleva a querer más cosas y más rápido… ¡Alto! Detente por un segundo.

¿Te has puesto a pensar en los logros que has obtenido? ¿Has respirado profundo y contemplado tu oficina, tu equipo, los cambios que has hecho en los últimos meses y lo que estás preparando para los siguientes?

Cuando tu día se va en planear nuevos productos o servicios, contratar talento que contribuya a materializar tus sueños, a apagar fuegos y resolver emergencias, pagar nómina, buscar recursos, cumplir con la contabilidad, etcétera, llega un momento en el que la intensidad requerida para acelerar este proceso nubla las razones mismas por las cuales tendrías que sonreír más seguido porque se está cumpliendo aquello por lo cual decidiste emprender ¡Lo estás logrando!

Llevaba corriendo los últimos cinco meses y de pronto sentí que dejé de apreciar lo bueno por enfocarme en lo malo, o en lo que faltaba.

¡Gran error! Me estaba encaminando exactamente a donde no quería ir; me había envuelto en los problemas cotidianos y el estrés innecesario de pensar en escenarios futuros que aún no habían ocurrido, y si soy sincera, no tengo la certeza que sucederán.

Es ese momento decidí crear “La hamaca de la fe”, este lugar imaginario, mental y espiritual donde sabía que estaba haciendo todo lo necesario para llegar a donde quería. Estaba rodeada del talento que necesitaba para cumplir las metas, y tenía mi visión fija y enfocada en materializar mi sueño… Descansaría mentalmente y dejaría que pasara lo que tendrá que pasar.

¡Ojo! La hamaca de la fe no acepta inmóviles; debes mantenerte activo, trabajando, accionarte rumbo a tu éxito.

Debes confiar y creer que decretar tu sueño y luchar todos los días por él, será lo que te llevará ahí; no el estrés de creer en los escenarios fatalistas, ni pasar horas preocupado por no llegar a tus metas de este año.

Es un lugar en donde te permites despejar tu mente, con la certeza que llegará aquello por lo que estás trabajando, siempre y cuando sigas caminando hacia ahí. Es el espacio que te da la oportunidad de creer en ti.

Así que mi consejo para ti emprendedor es que no dejes que el estrés nuble tu camino, minimice lo que has hecho o inclusive te impida sonreír por la satisfacción de lo que has logrado.

Un emprendedor es el motor de su empresa, el motivador principal, el vendedor de sueños que clientes, equipo y sociedad necesita para inspirarse.

Mantente inquieto, mantente ocupado, trabajando… Y te invito a visitar la hamaca de la fe.