Estrategias

Vender tu empresa, ¿sí o no?

¿Sabías que Facebook y Google son empresas que sus fundadores jamás vendieron?
Vender tu empresa, ¿sí o no?
Crédito: Depositphotos.com
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La comodidad, las inversiones y el pronto surgimiento de compradores potenciales podrían enterrar tu negocio y, principalmente, tu idea.

Valorar y arropar tu marca con una visión y misión concreta implica un emprendimiento lleno de aventuras en pro de alcanzar un éxito a largo plazo.

Las nuevas tecnologías, el avance acelerado y las historias de éxito de tantos emprendedores, nos hacen suponer que ahora lo difícil no es desarrollar una buena idea, la dificultad se centra en posicionar un producto que dure y pueda competir con los grandes, que deje una huella y le dé un valor a la sociedad por mucho tiempo.

Convertir una idea en éxito empresarial no es algo fácil; he conocido muchísimas personas que han fracasado más de dos o tres veces antes de lograr que su productos sea exitoso. 

Crear un producto, venderlo y recibir dinero por el suena muy atractivo, aunque también puede ser una salida cómoda después de haber luchado tanto, porque, de algo sí estoy seguro: cualquier startup exitosa costó mucho tiempo y esfuerzo aunque aparente ser algo sencillo que sólo contó con un toque de suerte.

En un artículo que escribió Amir Salihefendic fundador de Todoist, un moderno gestor de tareas, explica por qué su empresa no cuenta con una estrategia de salida; es decir crear un producto o servicio con el objetivo de venderlo.

Refiriéndose a que en Doist, nombre de la empresa, no tienen en mente vender la empresa. ¿Por qué?

Amir puntualiza “La mayor razón es debido a que la mayoría de las adquisiciones terminan matando al producto”, esto para Doist sería ver desaparecer a su aplicación estrella Todoist y todo el esfuerzo de muchas personas.

“Vender la empresa seguramente te haría a ti y a todo tu equipo muy rico. Pero seguramente esto terminaría con la misión de la empresa. En Doist no queremos ser un títere de otra compañía, queremos tener el destino en nuestras manos” escribe Amir.

A veces hay que preguntarse cuántas personas se han beneficiado de tu producto y cuántas se beneficiarán, quiénes son los que moldearon tus primeras versiones, quiénes crecieron contigo y sobre todo apostaron en primeras compras y donativos.

Cuando construyes una startup en cualquier industria y de cualquier tipo de producto tus seguidores, fans y enamorados de la marca son los primeros en recibir la noticias de que tendrán que buscar por otro lado, si éste es vendido y terminado.

Pero, a veces, también se olvidan de las personas que trabajan, que dependen y que han dado mucho por esa empresa en crecimiento; hablamos de socios, empleados, vendedores, embajadores y distribuidores.

El boom de las aplicaciones y servicios de tecnología ha pasado a segundo plano, ahora los clientes decidimos e investigamos en qué vamos invertir, ¿qué confianza podemos depositar en el servicio de una empresa emergente? ¿Por qué utilizamos Office, descargamos toda nuestra información en aplicaciones como Facebook o utilizamos a diario todas las herramientas de Google?

Necesitamos confiar y saber en qué vamos a invertir, no solo nuestro dinero, sino también en tiempo en adopción.

Amir en su artículo, comenta que las adquisiciones no deberían celebrarse simplemente por ser una salida fácil, se debería de admirar la creación de una empresa valiosa con visión a largo plazo.

No todas tienen la suerte de cumplir con las expectativas de sus fundadores debido a los gastos, la falta de inversionistas y principalmente, las ventas.

Todo esto provoca que una buena oferta se vuelva agua en el desierto, sin embargo hay que tener cuidado en qué ofertas e inversiones aceptar, pues al final de cuentas, puedes perder el timón de tu propia idea.

¿Sabías que Facebook y Google son empresas que sus fundadores jamás vendieron? Al contrario, estas compañías han adquirido otras empresas de tecnología y claro que se han hecho públicas, pero con la ventaja y seguridad de conservar a sus mismos líderes y creadores a la cabeza del proyecto.

Otro ejemplo que menciona Amir en relación a Facebook, es que ésta pudo haber sido comprada por Yahoo, sin embargo, Mark Zuckerberg y su equipo prefirió no volverse millonario y ahora valen 250 veces más de lo que les ofrecieron.

Cuando se emprende no sólo se trata de vender y ganar, se trata de aportar algo a la sociedad, innovar, renovar y sobre todo crecer.

Ser emprendedor es estresante y vender es una salida muy fácil, te puedes volver millonario y, lo más importante, te olvidas de la presión que implica.

Pero siempre vale recordar qué nos motivó, las misiones y visiones al crear nuestra empresa, estas tienen su razón de ser, su dirección y sobre todo son las que te mantienen a flote cuando no se sabe qué va a pasar.

Es más propositivo desarrollar una empresa que genere valor y que no solo se valore a sí misma. Todo el beneficio que emana de una gran idea puede ser intangible e incluso, elegantemente rentable.

Amir finaliza su artículo con una guía para construir una cultura empresarial exitosa y sustentable basada el bienestar y la felicidad de los empleados. Aquí resumido en cuatro puntos.

  1. Contratar al personal que realmente se requiera, que sea muy inteligente y encaje con la cultura de la empresa. No sobre contratar o gastar en exceso. Hacerlo solamente cuando se tenga el candidato adecuado y se pueda permitir el gasto.
  2. Los empleados puede tomar las vacaciones cuando quieran. 25 días pagados por año, excluyendo días de asueto y días por enfermedad.
  3. El personal puede trabajar desde el lugar que prefieran, así como en el horario que mejor funcionen.
  4. Confiar en las personas y permitirles que desarrollen lo que se les ha asignado con pocos controles. El trabajo debe ser evidente por sí mismo y no será necesario comprobar que se esté haciendo.

Cuando se hace una buena valoración para contratar a las personas que encajen en esta cultura, no se requiere estar vigilando que las personas trabajen.

Valdría la pena enfocarse en la empresa y, sobre todo, en los empleados pues estos pueden ser tus cómplices en evitar tomar una salida fácil.

Crecer un sueño gracias a una cultura de emprendimiento valiosa y enamórate de tu marca desencadena una pasión y un proyecto futuro divertido y prominente que puede beneficiar a muchas personas además de brindar beneficios a tu empresa.