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¿Qué pasaría si los 'Godínez', trabajólicos, freelancers y emprendedores unieran talentos?

"La clase trabajadora no tiene trabajo, la clase media no tiene medios y la clase alta no tiene clase", Anónimo.
¿Qué pasaría si los 'Godínez', trabajólicos, freelancers y emprendedores unieran talentos?
Crédito: Depositphotos.com
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La gran mayoría de las clases trabajadoras en nuestro país ocupa puestos en una pirámide que mientras más alto crece, menos posibilidades tiene para subir.

Contribuyen todas las profesiones y ocupaciones, aunque no se incluyen claramente a quienes desarrollan sus actividades “por fuera” como freelancers, ni a los soñadores que se atreven a lanzar al mercado nuevos productos o servicios. Tampoco se considera a los trabajólicos que viven para trabajar y mucho menos a los tan afamados “Godínez” u oficinistas.

En estas cuatro clases de trabajadores hay una serie de diferencias y similitudes, ya que ellos son los que generalmente desarrollan e implementan cambios en la industria y el ritmo del mundo. Pero, ¿qué pasaría si unieran sus poderes?

Estas son sus principales características:

  • Trabajólicos o workaholics. Representan al 35% de los profesionistas en el país.* Gozan de menos días de vacaciones y derrochan el tiempo que no tienen en adjudicarse más tareas. Su nivel de tolerancia es proporcional a la fecha de entrega.
  • “Godínez” (oficinistas). Representan más que bromas en las redes sociales, pues se estima que en México hay casi 5 millones* con poder adquisitivo y gran creatividad para reírse de sí mismos. Abarcan a cualquier persona con horario laboral establecido y trabajo de escritorio.
  • Freelancers. Quizás el eslabón más sutil de la cadena de productividad, pero el de mayor libertad para realizarse en el campo de su especialidad. Se contabilizan por millones en México, de hecho, superan a los “Godínez” casi al triple.* Incluyen a profesionistas, cuentapropistas, informales y todos aquellos trabajadores fuera de nómina.
  • Emprendedores. Aunque es la minoría en la esfera social, son quienes se arriesgan a vivir fuera del círculo de confort y a probar nuevas cosas para mover al mundo.

Una vez reconocidas las cuatro clases de colaboradores, aquí mis hipótesis para mejorar el entorno laboral y de la economía en el país:

1. Que el trabajólico y el emprendedor sean los directores de la empresa supondría altas ventas, innovación constante, niveles de estrés considerables y muchas horas de trabajo.

2. Que el trabajólico y el “Godínez” sean los líderes representaría un trabajo arduo, en donde el primero aceptaría el reto y el segundo la oportunidad. Sólo el carácter los separaría.

3. Que el emprendedor y el “Godínez” dirijan una organización es un reto diferente: el primero se desesperaría por la falta de acción del segundo, y éste, a su vez, se motivaría a cambiar para ser el próximo Steve Jobs.

4. Que el trabajólico y el freelancer... olvídenlo. El freelancer no estaría dispuesto a seguir instrucciones. Por vocación, lo traen en su ADN. Lo que sí podría hacer es volverse emprendedor y guiarse con un “Godínez”, para que le haga el mundo más divertido mientras él hace lo que quiere.

Las combinaciones restantes serían el resultado de la innovación y la creatividad de estos protagonistas.

La idea central es unir las ventajas de cada uno para crear empresas con ideas revolucionarias y con un capital humano que potencialice las ventajas de escalar a esa cúpula de la pirámide, con la humildad y conciencia necesaria para ayudar a los demás.

Al final de cuentas, lo que necesitamos es mezclar todas las opciones para hacer empresas y negocios multidisciplinarios, en los que la disrupción sea parte del cambio que nuestro país necesita.