Emprendedores mexicanos

Amor a la mexicana: aroma, pasión y alegría por una flor

Un concepto genuino, basado en el uso de tecnologías de la información y aterrizado en tierras yucatecas.

Las redes sociales son trending topic. A través de éstas hoy resulta sencillo emprender un negocio, incluso, ¡con 500 pesos!

Basta con escuchar la historia de María Fernanda Ortigoza Peralta y Leydi Zúñiga Villanueva, para  creerlo. Fer y Leydi son dos emprendedoras que no rebasan los 25 años de edad. Su creatividad, romanticismo y alegría, las llevó a fundar el sitio en Internet Amor a la Mexicana.

Aprecio que “florece”

Fer y Leydi se conocieron al cursar la Licenciatura en Mercadotecnia y Negocios Internacionales en la Universidad Autónoma de Yucatán. Aunque por su acento parecen yucatecas, no lo son. Fer es oriunda de Puebla y Leydi de Hidalgo. Su amistad se fortaleció durante un intercambio estudiantil con España.

“Al terminar la universidad, nos topamos con una triste realidad: ofertas de trabajo limitadas, mal pagadas; y pocas oportunidades de crecimiento. En ese tiempo yo tenía 24 años y Fernanda 23. No tenía trabajo y Fernanda estaba terminando sus prácticas profesionales. Me llama y me ofrece abrir un negocio de arreglos florales. Fue ella quien puso sus ahorros para empezar”, dice Leydi.

500… la clave

Esos ahorros ascendían a… ¡500 pesos! Capital que sirvió para crear su primer álbum de fotografías y subirlas a Facebook. “La formación universitaria nos indicaba tener un concepto, un logo, una imagen; y darnos a conocer en Mérida de una manera innovadora”. Y aunque las respaldaba su profesión, quisieron asesorarse por el Instituto Yucateco del Emprendedor; conjuntamente tomar talleres de emprendedores en el centro ASI (Alternativa Social para la Inclusión).

Una vez listas dieron paso al concepto Amor a la Mexicana, una plataforma digital para pedidos florales vía Facebook, Instagram y Whatsapp únicamente para el estado de Yucatán. Fer y Laydi recuerdan que faltaba un mes para el 14 de febrero y ellas querían iniciar ese emblemático día. Pero a la semana de anunciarse ya tenían muchos pedidos y eventos.

Pasión nacional

¿Pero, y por qué Amor a la Mexicana? “Porque los mexicanos somos románticos y apasionados por naturaleza. No hay nada como el amor a la mexicana, en eso se basa el significado”, dice Fer.  “Por eso, nuestro slogan es: ´amor a la mexicana trae de vuelta el romanticismo de antes con un toque de frescura´”.

Mano de obra mexicana

Su producto ofertado es 100 por ciento nacional. “Trabajamos con proveedores de Chiapas y de la ciudad de México. El objetivo es explorar un espacio poco abordado en Mérida. Aquí, la industria de la flor es lineal, es el típico arreglo de rosas. Lo que se vendía hace cinco años, se sigue vendiendo al día de hoy. Pretendemos refrescar ese mercado; que ya no sea tan impersonal”, explica.

Singularidad

Otros aspectos que definen a Amor a la Mexicana son, el innovar con suculentas (especies de plantas que permiten el almacenamiento de agua en mayores cantidades que las demás); diseños con flores debajo del agua; en frascos; e integrar elementos de la cultura mexicana como anafres, canastos, fibra de henequén y cubos de aluminio.

Victoria aseverada

Las nacientes ventas fueron un triunfo. Aunque una vez obtenidos sus primeros ingresos, las jóvenes no pudieron disfrutarlos. “Debíamos reinvertir y pagar la plataforma de internet para estar en línea. Confesamos que llegaba el momento en que decíamos ´necesito más dinero´. Ah, pero si nos dimos el gusto de hacernos una manicure porque trabajamos muchísimo.

“Posteriormente, ya pudimos juntamos dinero, por eso, recientemente fui a Nueva York a tomar un curso, y el siguiente año iré a China”, adelanta Leydi.

Tropiezos

En el trayecto a ese logro, hubo trabas. “Y es que los proveedores no tenían disponibles las flores todos los días debido al clima. Y nosotros debíamos elegirlas muy bien para ofrecer servicio de calidad”.

Y agrega: “Además, en el Inadem, ninguna puerta se nos abrió, creo que por beneficiar más a sectores como desarrollo de tecnología o artesanía. Y no está mal, pero un proyecto como el de nosotras, que puede ser un impulso al estado, debería ser apoyado.

“Pero como emprendedor empiezas a hablar a medio país, y siempre habrá alguien que te va a asesorar. Eso sí, recibimos orientación de profesores de la universidad quienes nos han aclarado varias dudas”, apunta Fer.

Cambios positivos

A un año y medio de fundarse, el equipo de Amor a la Mexicana agregó a su plantilla a una diseñadora, un contador, alguien que apoya en los diseños en los arreglos, y a un repartidor. Asimismo, debido a que sus clientes exigen facturar, el proyecto cuenta con el registro ante el IMPI (Instituto Mexicano Para la Propiedad Intelectual).

Físicamente solo tiene un taller. “Aunque recibimos muchas peticiones para abrir una tienda física, ahorita no podemos hacerlo. Queremos cubrir bien nuestra zona. Después, abriremos otra plataforma en diferentes talleres y lugares estratégicos”, destaca Leydi.

Fantasías florales

Ambas tienen en mente proyectar su labor a otros lugares. “Entre mis sueños están tener una franquicia en otro país. Me encantaría ver que un alemán  comparte este sentimiento a su novia o a su mamá”.

Y Fer concluye con un consejo: “Quiero decirles que el dinero no es obstáculo. Creo que nadie se imagina empezar una florería con 500 pesos. Mientras tengan un objetivo y crean en él, y les digan no, ustedes sigan adelante. El ´no se puede´ está dentro de nosotros, persistan, eso es tener la voluntad para hacer las cosas”.