Emprendedores

7 formas de matar tu sueño emprendedor

Tal vez haya más de mil para acabar con él, pero estas siete son altamente efectivas.
7 formas de matar tu sueño emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

¿Cuántas veces has escuchado o leído que el fracaso no es malo, que se aprende mucho más de un fracaso que de un triunfo, y que fracasar es uno de los pasos indispensables del éxito?

Estoy de acuerdo en que es muy valioso capitalizar el fracaso para fortalecerte, y que ser capaz de levantarte y recuperarte de una derrota te hace crecer, pero no creo que tu objetivo sea fracasar para aprender, sino emprender y lograr tus metas.

Emprender con éxito no es fácil. En mi artículo Propósito y trascendencia, tu mapa para emprender te compartía que de cada millón de nuevos negocios que nacen cada año en Estados Unidos, 880 mil mueren antes de haber cumplido cinco años. Es muy bueno que emprendas con una mentalidad resiliente por si llegas a fracasar, pero no tienes por qué repetir el fracaso de otros en tus propios zapatos, ¿o sí?

Aunque no hay una lista que te garantice la inmunidad al fracaso, quiero compartirte ésta con siete errores muy frecuentes.

1. Ignorar al cliente

Por más seguro que estés de que tu idea de negocio es grandiosa, valídala con tus clientes potenciales, escúchalos atentamente, reflexiona y saca tus conclusiones. Asegúrate de crear valor. La interacción con ellos te permitirá determinar con más certeza si realmente estás atendiendo una necesidad o un problema relevante y si tu solución es valiosa para ellos y superior a las de tus competidores. Si quieres matar tu negocio, ignora a tus clientes.

2. Encariñarte tanto

Como emprendedor puedes estar enamorado de tu idea y seguir las voces que te dicen “persigue tus sueños”, “no dejes que nada ni nadie te diga que no puedes” y muchas frases inspiradoras más, por lo que aferrarte puede resultar algo fácil. Para evitarlo, confirma que tienes estos dos elementos ganadores: propuesta de valor y ventaja competitiva. Si no los tienes, haz los cambios necesarios, no te aferres.

Ken Singer, director del Centro de Emprendimiento y Tecnología de la Universidad de California en Berkeley, sugiere que un integrante de tu equipo tenga el rol de puppy killer. Alguien con mente fría, más racional que emocional, a quien le otorgues el poder para decidir si ya es demasiado para mantener al cachorrito con vida (tu proyecto), aunque todos los del equipo estén enamorado de éste.

3. Sacarle la vuelta a los números

La mayoría de los emprendedores que asesoro se entusiasman con los detalles de su idea, con su producto o servicio, pero evitan enfrentar el aspecto financiero. No inviertas tu tiempo, tu esfuerzo y tu dinero en un proyecto sin un modelo de negocio viable en algún punto de su línea del tiempo y una estrategia para llegar hasta ese punto.

Estima la inversión inicial: ¿puedes conseguirla? Revisa tu estructura de costos y tu margen: ¿puedes ofrecer un precio competitivo? Checa tu punto de equilibrio: ¿es factible vender esa cantidad antes de morir en el intento? Analiza tu flujo de efectivo proyectado: ¿tienes la rentabilidad que deseas?

4. Mucha inspiración y cero transpiración

Por muy buena que sea tu idea, tendrás que trabajar arduamente para hacerla realidad. Si emprendes porque piensas que puedes trabajar menos, lo más probable es que pronto mates tu negocio. Pero recuerda que siempre será mejor trabajar doce horas diarias para lograr tu propio sueño, que trabajar solamente ocho pero por el de alguien más.

5. Esconderte en la cocina

Si piensas emprender porque sabes hacer muy bien tu trabajo y prefieres hacerlo para tu propio beneficio que para el de tu empleador, ten cuidado.

Asegúrate de tener de gerente y de emprendedor, no solo técnico. Por más horas que dediques en la cocina de tu restaurante, en el taller de tu negocio o en el salón de tu academia, tu negocio necesita un administrador y un visionario para perdurar y crecer. Si no tienes este talento, desarróllalo o invita a quien sí lo tenga.

6. Menospreciar el marketing

Puedes tener el mejor producto o servicio, pero por mucho que  superes a tu competencia, de nada te servirá si no logras que tu mercado se dé cuenta de ello. Es difícil que los clientes lleguen solos, sin tratar de atraerlos.

Recuerda que el marketing no es solo publicidad e imagen. Considera también: tu estrategia de precios, tus canales de distribución, la relación con tus clientes, el servicio y la innovación en valor.

7. Miedo a pensar en grande

He visto morir muchos negocios con excelente potencial porque a su dueño le da miedo crecer.

Al inicio, tal vez tú puedas hacerlo todo, pero lo más seguro es que para alcanzar tus sueños tendrás que crecer, y para lograrlo deberás tomar algunos riesgos.

Invertir más, contratar personal, confiar, revelar algunos secretos, delegar y empoderar. Si solamente ves este lado y no volteas a ver que del otro hay más clientes, más ventas, mayores ingresos, mejores ganancias y grandes posibilidades, te quedarás en un nivel que más temprano que tarde te llevará a decidir que no vale la pena tanto esfuerzo y tan poca recompensa.

Recuerda, no repitas los errores de los demás, emprende con inteligencia y asegúrate de hacer estas siete cosas:

  1. Valida tu idea escuchando a tus clientes.
  2. No te aferres, haz los cambios necesarios para tener una propuesta de valor ganadora y una ventaja competitiva contundente.
  3. Encuentra tu modelo de negocio, reta sus números y decide si la rentabilidad es la que deseas.
  4. Trabaja arduamente.
  5. Desarrolla tu talento o rodéate de gente complemente tus fortalezas para no descuidar los aspectos técnico, gerencial y emprendedor.
  6. Complementa la calidad de tu producto o servicio con un marketing estratégico y efectivo.
  7. No tengas miedo, diseña y ejecuta tus planes de crecimiento y escalamiento.