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Cómo salir de tus deudas

Con esta guía podrás planificar mejor tus gastos y tener finanzas sanas. Todo depende de tu interés y capacidad de organización.
Cómo salir de tus deudas
Crédito: Depositphotos.com
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Entre los desafíos que supone la actividad emprendedora, mantener las deudas a raya, planificar el gasto y tener finanzas saludables son, por mucho,  los factores que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso de una compañía. Aunque la mayoría conoce la ecuación y sabe los riesgos que implica romperla, terminan por adquirir créditos que no pueden pagar y firman condiciones que los ahorcan, sumándose al colapso financiero que es responsable del cierre prematuro de siete de cada 10 empresas en México.

¿Estás en riesgo de caer en esta estadística?, ¿tus deudas te rebasan y no sabes cómo salir de ellas?, ¿crees que ha llegado el momento de saldarlas? Tranquilízate, analiza la situación y sigue estos consejos.

Señales de colapso

Aunque la cultura financiera se fortalece de manera progresiva en México, el sobreendeudamiento es una amenaza que acecha de manera permanente a emprendedores y empresas. “Tenemos una estadística que indica las tres principales causas del sobreendeudamiento: mal manejo de las finanzas personales (51%), imprevistos (18%) y búsqueda de liquidez para el negocio (8%)”, dice Kathy Quintero, gerente comercial de Resuelve tu Deuda.

A esto se suma el hecho de que cuatro de cada 10 personas no suelen hacer presupuestos e ignoran cuáles son sus ingresos y egresos, dando como resultado un colapso financiero. “Cuando no conoces tus ingresos y egresos, o destinas más del 30% de tus entradas al pago de deudas, es fácil sobreendeudarse y caer en insolvencia”, añade Quintero.

¿Cuáles son las señales del sobreendeudamiento? El signo inequívoco es la incapacidad para pagar tus créditos, la imposibilidad de ahorrar y un largo listado de cuentas por pagar a terceros. Si en esta lista la mayoría son proveedores, es un foco rojo urgente de atender.

Otros indicadores que sugieren problemas financieros son las deudas con dos o más instituciones financieras (créditos personales y/o tarjetas bancarias) y deber al mercado informal (prestamistas). La buena noticia es que existe la posibilidad de salir de las deudas a partir de una planificación financiera orientada a sanear tus finanzas; todo depende de tu interés y capacidad de organización. ¡Prepárate!

Plan de acción

Para salir de deudas no hay una receta infalible, pero sí algunas medidas que, si son bien llevadas, pueden ayudarte a salir de la crisis. Un buen inicio consiste en hacer un análisis del gasto. Registra tus egresos de un periodo específico y agrúpalos por categorías. Haz lo mismo con tus ingresos. A nivel personal puedes usar una hoja de cálculo; también hay aplicaciones para ello. Si es para tu empresa, apóyate en software especializado o sigue los consejos de tu contador.

El objetivo de esta medida es brindarte un panorama de tus finanzas para realizar un plan de ajuste o reducción de gastos. “Analiza qué gastos tienes y evalúa cuáles puedes sustituir. A veces los gastos superan al?ingreso que esperabas obtener. Un buen tip consiste en identificar los gastos que puedes cambiar teniendo el mismo resultado”, explica Quintero, de Resuelve tu Deuda.

A este respecto quizá valga la pena buscar nuevos proveedores, poner en marcha medidas de ahorro internas (por ejemplo un programa de eficiencia energética o de reducción de uso de papel) o hasta llevar a cabo un recorte de personal enfocado principalmente a “cortar la grasa” y dejar el “músculo”.

“La idea es recortar los gastos y liberar recursos para meterlos a las deudas existentes. Tal vez estás vendiendo ensaladas y no te habías dado cuenta de que hay proveedores de lechugas con precios más competitivos. Con esto lograrás liberar algo de estrés y meterle más a tu crédito”, comenta Wolfgang Erhardt, coordinador de comunicación Social y vocero del Buró de Crédito.

Acto seguido, analiza tus deudas: ¿cuánto debes?, ¿a quiénes?, ¿cuáles son los rubros? ¿en qué condiciones? ¿adeudas más a pro- veedores?, ¿debes más a bancos vía hipo- teca, préstamos personales/empresariales o tarjetas de crédito?, ¿o tus principales acreedores son familiares y amigos? De lo anterior depende, en gran medida, el plan de acción a implementar.

“Es muy fácil perder la perspectiva cuando una empresa está emproblemada, aunque hay que tratar de calmarse y resolver prioridades”, advierte Enrique Horcasitas, de Comparaguru.com. En este sentido, se recomienda resolver primero la deuda más pequeña, la cual puede ser un préstamo personal o alguna línea de una tarjeta de crédito. La idea es liberar dinero caro de manera rápida.

Las deudas más grandes pueden amor- tizarse con pagos adelantados que bajen el interés y reduzcan la presión financiera. Este recurso se aconseja cuando no has perdido capacidad de pago y aún existe capital.

Cuando no hay tal liquidez y, por lo contrario, se cae en insolvencia, el recurso a mano es renegociar la deuda en busca de una quita. Esta medida sólo aplica cuando hay morosidad y consiste en un acuerdo entre deudor y acreedor para liquidar la deuda en su totalidad mediante un des- cuento que oscila entre un 30 y un 90%, según la institución.

Si te interesa esta alternativa, debes saber que hacer uso de ella puede generar malas notas en Buró de Crédito, lo que a futuro puede afectar la obtención de financiamiento. “Hay que evitar adquirir nuevos préstamos si ya cuentas con diferentes deudas a nivel personal o de negocio. Esto sólo puede causar más problemas”, asegura Quintero.

Hay otras opciones que vale la pena tener en el radar. Una de ellas es la consolidación de deudas, que?permite convertir todos tus pagos mensuales en un pago único, el cual es inferior a la suma de todos tus pagos mensuales actuales. Esta alternativa exige hipotecar alguna propiedad o renegociar; o bien, tomar un nuevo préstamo bancario para realizar la consolidación.

Su principal ventaja radica en que el interés es más bajo que el de los préstamos personales y tarjetas de crédito, aunque el plazo suele ser mayor.

 “Los créditos más baratos que existen por el plazo son los hipotecarios. Si tienes un bien inmueble, a lo mejor antes que deber a la tarjeta de crédito, es mejor hipotecar tu casa o un bien raíz a un plazo largo, lo que te permite pagos bajos y una tasa de interés razonable, a diferencia de un crédito de nómina, por ejemplo, que se otorga a plazos cortos con un pago mensual muy alto”, señala Ricardo Gómez, de Finamex. “Al principio te sacan del problema, pero en dos meses estás ahogado otra vez”, agrega el experto.

No olvides que si piensas pedir un préstamo para pagar otro crédito, piénsalo dos veces. Y a menos que sea basado en la garantía de un bien raíz, busca otras opciones. Acércate a un experto en finanzas y toma decisiones informadas. Recuerda que tu patrimonio está en juego. 

Te invitamos a consultar el artículo completo en la edición de septiembre de la revista Entrepreneur. Puedes encontrarla en sus versiones para iOS y para Android.  

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